La sangre se despierta II
Abriendo se paso entre los rumores: la historia del monstruo de los mangones retorna
Cali, 23 de junio de 2014
Hoy una fuente confiable me dice que fueron 19 los restos que encontraron en Santa María de los Farallones, y que hombres de la Fiscalía estuvieron estudiando el hallazgo, y están al tanto del asunto. La prensa amarilla y la crónica roja local no han dicho una sola palabra al respecto, lo cual es extraño si se tiene en cuenta que constituye ese tipo de hechos que, como las melodías infantiles, despiertan, reactualizan y atizan la memoria colectiva gatillando emociones profundas y fantasmales.
En una pequeña reunión de socialización del proyecto, realizada hace algunas semanas atrás, los miembros de la constructora encargada de las obras se negaron a hablar del descubrimiento, aunque algunos vecinos insistieron una y otra vez en el tema. Las obras estuvieron detenidas por lo menos un mes, y sólo se reanudaron tras la inspección realizada por forenses enfundados en sus trajes blancos.
La casa Santa María de los Farallones operó como lugar de encuentros, retiros espirituales y espacio de reuniones. Contaba entonces con una capilla, 32 habitaciones individuales, 10 habitaciones múltiples y salones equipados con tecnologías audiovisuales. Es un patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Tiene todos los ingredientes de las zonas veladas y vedadas de nuestras historias: una mezcla de belleza serena e inquietante, de furia contenida y acallada, de vergüenza brumosa y, sobre todo, de silencio, mucho silencio.