Por qué un mural (físico) para perros perdidos

Se ha planteado instalar un mural (físico) en algún punto de cada comunidad (carabineros, plaza, muni, gobernación, mall, etc.) que permita a los ciudadanos pegar carteles de perros perdidos. Esta propuesta puede chocar a algunas personas, en una época en que precisamente la tendencia es digitalizar la información.

No obstante, no todo el mundo maneja internet. Esto es un hecho. Sobre todo personas de cierta edad y de ciertos entornos. Muchas personas mayores llevan en el bolsillo una foto de su querido perro, perdido. Son personas que no saben qué hacer con el tema. No saben cómo buscarlo (suele ocurrir que no solo no manejan internet, sino tampoco la cultura del afiche, o literaria en general –algo que tb hay que tener en cuenta, por cierto, y asistir como comunidad, una vez instalado un mural de perros perdidos. Alguien debe ayudar a estas personas a hacer el afiche para el mural Y a subirlo de paso a internet). Puede ser personal municipal, pero tb ciudadanos voluntarios que trabajen con la muni; o puede ser personal de carabineros (si se instalase el mural en Carabineros), quizá tb en colaboración con equipo de voluntarios ciudadanos.

El mural formará parte de una campaña municipal que difunda esta iniciativa comunitaria y anime a la participación.

Instalar un mural físico para los perros perdidos ayuda a visibilizar una estructura que está escondida (y no solo para quienes no manejan internet, sino en general para quienes creen que todos los perros de la calle son botados –y esa es la ´creencia´ general).

Instalar un mural físico da pie a un juego de retroalimentación/ apoyo que hoy no tiene lugar. El señor de 79 años que no se maneja en internet, podrá al fin encontrar definido su problema, y una vía para encontrar la solución (para encontrar a su perro).

Instalar un mural físico es hablar el lenguaje de quienes no se manejan en internet.

Podría esperarse que si un abuelo tiene nietos, estos se encargarán de introducir al abuelo en el mundo de los perros perdidos. No obstante, la sociedad carga desde hace décadas con esta creencia de que los perros son botados, y los nietos caen bajo esa influencia también aún, pues es el discurso generalizado.

Instalar un mural físico es por tanto hablar el lenguaje de quien no se maneja en internet (y encima en este sistema donde los perros perdidos no son considerados). Y a muchas personas que no se manejan en internet será sin duda difícil que se les ocurra pedir a alguien que le suban la foto de su perro perdido a internet. Y es que no conocen ese mundo: no pueden pedir ingreso a una comunidad que no saben siquiera que existe (y además, pues, no está definida claramente).

Instalar un mural físico es un acto de actualización cultural. La llamada a la atención, el poder de la imagen, del afichaje callejero es potente y de efecto inmediato como modo de informar. Pregúntenle si no a los profesionales del márketing. Las lecturas de un porcentaje importante de la gente consisten en textos publicitarios. El mural ayudará a acelerar el proceso de toma de conciencia de la realidad. Cuanto antes nos demos cuenta de que la mayoría de los perros son perdidos –no abandonados- antes diseñaremos las estrategias acordes con esa realidad. Tomar conciencia de ello cambiará nuestra cultura.

Instalar un mural físico asume que estamos en un período transitorio, donde –como insistimos- no todo el mundo maneja internet Y no todo el mundo tiene definido que el 70% de los perros de la calle son perdidos y no botados. El mural físico forma parte de un enfoque híbrido (que responde de momento a lo que necesita la realidad).


Originally published at www.facebook.com.