Hacia la Internet expandida

Cloud, mobile, social, IoT & data


El pasado mes de marzo se cumplieron 25 años desde que Tim Berners-Lee, un físico que por entonces trabajaba en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) en Ginebra, ideó un “sistema de distribución de documentos de hipertexto” lo que hoy conocemos como la WWW.

En estos 25 años hemos asistido a la popularización de la web, y con ello, a una de la revoluciones tecnológicas más importantes de la historia de la humanidad cuyas implicaciones, con sus claros y oscuros, solo ahora empezamos a comprender en toda su dimensión. Un cuarto de siglo en el que han surgido cambios que han ido dando paso a diferentes etapas: la burbuja .com, la internet social, etc.

Tras muchas especulaciones, aciertos y fracasos cometidos durante este corto pero intenso período de tiempo empezamos a entender la dimensión del fenómeno y los pilares sobre los que se está construyendo la actual WWW sustentada en la nube, lo social, el mobile, la internet de las cosas y los datos; en definitiva, una “Internet expandida”.


Acceso a la nube

La nube se ha consolidado como el modelo sobre el que se desarrolla el ecosistema digital. Por ello el acceso se ha convertido, como anticipara el sociólogo y economista Jeremy Rifkin, en la puerta de entrada a la economía digital.

Esta vía, muy fructífera desde el punto de vista de ingresos, sigue estando dominada en su mayoría por los operadores de telecomunicaciones, poseedores de las redes, tanto fijas como móviles. Aunque la barrera de entrada sigue siendo muy elevada, es previsible que paulatinamente pueda ir cambiando, como pone de manifiesto la apuesta de Google o Facebook por crear redes alternativas.

Según estimaciones de Deloitte, la actividad económica vinculada a la conectividad, solo en los países en vías de desarrollo, podría generar un aumento del 72% en la tasa de crecimiento del PIB, y más de 140 millones de nuevos puestos de trabajo.

La nube impone sus propias reglas de funcionamiento que a su vez van configurando la arquitectura de la economía digital.

La era post PC: ‘mobile’ y más allá

Se estima que durante el último trimestre de 2013 el número de tabletas, vendidas superó por primera vez al de PCs. Concretamente en EEUU, el pasado mes de enero los usuarios utilizaron por primera vez más teléfonos inteligentes y tabletas que PCs para acceder a Internet. Los dispositivos móviles representan ya el 55% del uso de Internet.

El móvil se ha constituido en una categoría en sí mismo, desbancando al PC como puerta de entrada a Internet, lo que conlleva profundos cambios en usos y hábitos de comportamiento. De esta forma, se está configurando una nueva generación digital constituida por los que hemos venido a llamar “nativos móviles” aquéllos cuyo principal acceso a Internet se realiza a través de dispositivos móviles. La principal función del dispositivo ya no es hablar sino estar conectado.

El auge de los “nativos mobile”: aquellos usuarios, empresas e incluso países que han encontrado en los dispositivos móviles una forma de acelerar su incorporación a la sociedad digital.

La Internet Social

En 2004 Tim O’Reilly popularizaba el término Web 2.0 para describir la evolución que estaba experimentando Internet gracias a las nuevas plataformas, blogs, wikis, redes sociales, etc. que permitían la participación de los usuarios. Con este término se clasificaban a todos aquellos sitios en los que los usuarios participaban de forma activa y/o colaborativa en la creación y compartición de información.

En estos diez años no se ha consolidado un modelo de negocio claro vinculado a los medios sociales, pero éstos se han hecho imprescindibles para cualquier negocio. Ya sea para la generación de audiencia, para mejorar la atención al cliente o para la captación de datos, la “capa social” se ha convertido en un atributo indispensable para todos los negocios digitales.

Es difícil hacer negocio con la internet social, pero todo negocio necesita ser social.

Internet de las cosas (IoT)

Si el éxito indiscutible de la web social ha sido poder conectar y hacer participe a las personas, se estima que más 1/3 de la población mundial está conectada, el siguiente paso es la interconexión de objetos, lo que supone un cambio de escala y probablemente de modelo de Internet.

La Internet de las cosas (que excluye PCs, tabletas y smartphones) se prevé que la IOT pueda alcanzar, dependiendo de las fuentes entre 26.000 y 50.000 millones de objetos conectados en 2020.

La IoT ofrece nuevas oportunidades y nuevos modelos de negocio, más que la Internet social y representa un salto de escala en magnitud.

DATA

¿Y qué hace mover esta nueva Internet expandida? Parece que existe consenso en que los datos son el combustible que impulsa la economía digital. Toda nuestra vida digital deja rastro: los sitios que visitamos, los links a una marca o a una noticia, nuestras relaciones y contactos en las redes sociales, todo se convierte en datos, que correctamente gestionados, pueden llegar a ser una gran fuente de valor.

A lo largo de la historia la relación de los usurarios con las pantallas ha ido en aumento. A medida que éstas se han ido aproximando, desde la pantalla del cine a la de los teléfonos móviles, la captación de datos ha ido en aumento, lo que ha permitido un mayor conocimiento del usuario.

En esta continua e imparable aproximación las pantallas que han llegado más recientemente son las de los denominados wearables (gafas, pulseras, relojes, anillos, etc.) pero éstas no serán las últimas, ya están aquí los ‘parches conectados’ o smart skin.

La magnitud y personalización de los DATOS es inversamente proporcional a la distancia que nos separa de las pantallas con las que interactuamos.