Infieles vs. Amantes

Simone y Jean Paul.
Sartre declaró “es un amor esencial; pero es una buena idea que nosotros también tengamos experiencias contingentes en el amor, love affairs”

Ashley Madison es la marca más conocida y experta en el arte de la infidelidad. Presentada como seria y reconocida, ashleymadison.com garantiza efectividad y discresión para quienes buscan tener un affaire. “Nuestros servicios de contactos y dating para hombres y mujeres casados funcionan. Con nuestro paquete de Aventura Garantizada te garantizamos que conocerás a la persona perfecta para una aventura extramatrimonial”. Entrás y elegís tu situación sentimental: hombre comprometido que busca mujeres, mujeres comprometidas que buscan hombres, hombre soltero y mujer soltera buscando amantes, etc. La agencia pone a tu servicio las herramientas para concretar tu secreta fantasía. “La vida es corta. Ten una aventura”.

Francisco Goic, country manager de AshleyMadison, realiza anualmente un mapeo para averiguar en qué barrios de la Capital Federal se concentran la mayor cantidad de “piratas”. ¿Qué es lo curioso? Que el estudio se realizó solamente en base a usuarias activas de entre 32 y 35 años, al menos madre de un hijo. Si bien la intención del mapeo es ir en contra del sobreentendido de que infieles son únicamente los hombres, no deja de sorprenderme el rasgo sexista y hasta peyorativo de las declaraciones del country manager. Palermo, Las Cañitas y Puerto Madero encabezan la lista donde hay mayor población de mujeres infieles. Le siguen San Telmo, Caballito y Belgrano. Al parecer, según Goic, estos resultados mantienen una relación directa con el nivel adquisitivo de la infiel o, peor aún, del poder adquisitivo de sus maridos. “Muchas de las mujeres que respondieron la encuesta trabajan freelance o no trabajan. Por lo tanto, tienen tiempo para estar con sus amantes mientras sus maridos concurren a sus empleos”.
Ashley Madison debería saber mejor: en el sinuoso arte de la piratería, ser mujer o ser hombre pasa al territorio de la anécdota. La indistinción del género, para una mega empresa que se dedica a proveer y facilitar affaires, debería ser prioridad y no base para un estudio de ese tipo. ¿Es una mujer más infiel que un hombre? ¿Que tenga un hijo es un agravante? Según tengo entendido, los hijos —todavía— no son solo de la madre.

Sí, las mujeres también somos infieles, a las mujeres también nos gusta coger, ¿y qué? ¿Será todavía una novedad?. Una cita de Simone quedaría bien acá. “Una mujer libre es exactamente lo contrario a una mujer fácil”. Ahora, ¿es realmente libre un amante o es esa contradicción lo que constituye la propia y picante condición transgresora?

Entonces, retomo, ¿qué es la infidelidad? ¿Por qué está mal entendida desde la raíz y en varios niveles? Podría decir que donde hay una infidelidad no hay un infiel sino —como mínimo— dos personas en calidad de amantes que se buscaron y encontraron con un fin en común. Esa búsqueda de placer en lugares y con personas no permitidas supera en estos casos toda convicción y racionalización, incluso saltea las reglas del sagrado matrimonio. ¿Por qué? Al parecer “hasta que la muerte nos separe” es hoy por hoy un poco exagerado o al menos insuficiente, en términos cotidianos. La vida va mutando, el día a día corrosiona los ideales, el sexo se va apagando y demás catástrofes que al momento desconozco. El deseo sexual, el condimento de la relación prohibida, inyectan en los cauces sanguíneos el elixir de la satisfacción. Necesitar una descarga, necesitar coger, necesitar volverse a sentir deseado, penetrable y penetrador. La caricia extraña, el olor ajeno, la oscuridad del telo, el miedo perverso a ser descubierto, la mentira y los anhelados espacios personales. Ser infiel no es solamente coger, tal vez sea buscar la belleza que solo nos recuerda la pendejada, las memorias de la juventud. Esa libertad que se fue y aquello que ya no está, revolcarse con la ausencia. No existen los hombres o las mujeres. Existe la trangresión de los amantes.

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