Violencia doméstica

¿Por qué hablar de violencia en el ámbito doméstico supone —sin excepciones— una mujer golpeada por su pareja? Podría enumerar, aunque no sin demasiada tristeza, los casos que detonarían esa máxima, ese cómodo prejuicio.

Hace algunos días, la escritora y militante de la justicia social Beverly T. Gooden comenzó en Twitter a difundir el hashtag ‘Why I Stayed’ (Por qué me quedé) motivada por un material que el programa de paparazzis TMZ mostró. En el video de las cámaras de seguridad, Ray Rice —jugador de fútbol americano profesional— golpeaba, escupía y arrastraba a su esposa Janay Rice. Beverly, cónyuge en un matrimonio violento durante más de un año escribe: “No puedo hablar por ella, pero puedo hablar por mí. ¿Por qué me quedé? Irse es un proceso, no un evento. Y a veces ese proceso lleva un tiempo”. Creó el hashtag para darle voz y voto, amor y compasión, a aquellas personas en situaciones similares. La oportunidad de hacer hablar a los sujetos pasivos no solo me parece un hecho maravilloso sino que además le hace frente al cliché e ilumina a parte de la sociedad sobre aquello que desde afuera es tan fácil juzgar.

Casi en simultáneo, surgió #WhyILeft. Mujeres dando sus motivos de la por qué finalmente se fueron del caldo de la violencia.

Esta serie de tweets tal vez sirvan para reeducar a las volanteras del feminismo y entender que detrás de cada caso, cada familia, cada pareja y hogar, hay una serie de fuerzas de interés, psicologías, historias y posibilidades. No es posible combatir por la causa mayor si se desatienden las particularidades y se mete todo ‘dentro de la misma bolsa’. ¿Por qué creo que #WhyIStayed y #WhyILeft son categorías interesantes y dignas de leer? Porque conforman una realidad cotidiana y adversa, porque es aprender a leer la psicología del puertas adentro y porque a pesar de la vergüenza social que provoca, estas mujeres están pudiendo empezar a hablar. ¿Qué creo que le falta a esta moción para ser perfecta? El testimonio masculino, aquel que incluso carga con la cruz del violentado con mayor pudor que una mujer. ¿Por qué será? Subámanos al voiture para atropellar al cliché.

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