
Enseñar Periodismo Digital o “El desafío de enseñar lo que nadie te enseñó”
La enseñanza formal del Periodismo Digital fue un desafío que nos exigió, a quienes lo asumimos, ser tanto o más eficientes como periodistas que como docentes.
La materia comenzó a incorporarse oficialmente a los planes de estudio entre 2008 y 2010, por lo que ninguno de los profesores convocados cursamos esa materia en nuestra formación.
Los conocimientos los obtuvimos a través de investigaciones propias y capacitaciones puntuales, que realizamos en ámbitos académicos -cuyo objeto de estudio es la comunicación digital una vez producida- y no académicos, como agencias que ofrecen consultoría y acompañamiento en comunicación digital.
Con este desafío nos enfrentamos con María Noel Álvarez -periodista y mi colega en el equipo de El viaje de Odiseo, agencia pionera en consultoría de redes y comunicación digital- a comienzos de 2009, cuando la dirección del instituto TEA nos convocó para integrar el staff de profesores de la materia Periodismo Digital, que se agregaba al plan de estudios de tercer año.
Para armar la planificación, tuvimos que construir no sólo el programa sino también el corpus de la materia: buscar la bibliografía, planificar las actividades y proponer un sistema de evaluación.
Ante tamaña tarea, optamos por hacer aquello que, como periodistas, mejor sabíamos hacer:
1. Investigamos: buscamos e identificar ejes, ejemplos, técnicas, herramientas, conceptos y referentes. McLuhan, Logan, Jenkins, Scolari, Igarza, Liuzzi y Gallo, entre otros, fueron algunos de los nombres que algunos de los que llegamos, no sin esfuerzo.

Convergencia, multimedia, transmedia, integración de redacciones, interfaz y mashup fueron algunos de los conceptos que identificamos como ineludibles para definir el corpus y desarrollar el programa.
2. Planificamos y “diseñamos” los contenidos de la materia, para luego plasmarla en un relato que favoreciera la experiencia de los usuarios-alumnos en un contexto multimedia, que también tuvimos que crear para la clase. Esta última tarea demandó una prolongada negociación con la dirección del instituto por la adecuación del equipamiento de las aulas y la liberación del acceso de los estudiantes a Internet y las redes sociales, que hasta 2012 inclusive eran de uso reducido para evitar el copy-paste y reducir el riesgo de plagio.
3. Y todo eso, mientras continuábamos (y continuamos) actualizando constantemente la información, ya que nuestra investigación se desarrolla en un contexto extra dinámico, donde los elementos en constante mutación no son solo la materia con que trabajamos los periodistas (las fuentes) y sus formatos, sino también los actores que la producen, la consumen y la prosumen, así como los espacios a través de los cuales se canalizar la comunicación y el lenguaje en el que se construye.
Vale decir que, para poder enseñar Periodismo Digital, investigamos, seleccionamos y validamos fuentes, diseñamos los contenidos, los plasmamos en formatos multimedia y seguimos actualizando la información a medida que fueron surgiendo nuevas fuentes.
La ventaja de ser periodistas fue lo que nos permitió a los docentes de Periodismo Digital asumir el desafío de enseñar lo que nadie nos enseñó.
Sobre los tópicos vinculados con esta tarea, sus objetivos y contenidos, así como de las dificultades y las decisiones que involucran tanto la enseñanza como el ejercicio cotidiano del periodismo en el contexto digital, tratará la serie de artículos cuya publicación inicio hoy en este medio.