Saber bordar

Años atrás fui a un taller de Desmonta donde aprendí a reutilizar el diario para hacer carteras. En ese curso la profesora mencionó la triste situación de las arpilleras chilenas en el Museo de la Memoria, relegadas a un discreto pasillo en el tercer piso, siendo que tienen un valor patrimonial incalculable, no solo por su valor artístico sino por el rol que cumplieron en plena dictadura: fueron una herramienta que permitió a las mujeres salir de la precariedad en que quedaron luego que sus esposos fueran detenidos desaparecidos, y son un testimonio de las atrocidadez que se cometieron durante el regimen militar.

Sergio Maureira Lillo y sus cuatro hijos fueron detenidos junto a otros 10 campesinos en octubre de 1973. Fueron enontrados muertos y mutilados en noviembre de 1978 en los hornos de Lonquén.

Generalmente los bordados no llevan el nombre de la autora, son hechos con restos de la ropa que quedó de su esposo o hijo desaparecido y hacen alusión a los hechos traumáticos por los que pasaron las mujeres y nuestro país. La Vicaria de la Solidaridad desarrolló estos talleres para otorgar una ayuda económica a las ahora arpilleristas, sus obra eran vendidas en el exterior y eran valoradas como expresión artística y de protesta contra un regimen que hasta el momento no se sabía hasta que nivel vulneraba los derechos humanos.

Quiero empezar este blog hablando de ellas, pues son un ejemplo de la resonancia que puede tener el trabajo manual en la psiquis de las personas. Mujeres que se juntan a bordar terminan remendando las heridas que el golpe militar dejó en todo el tejido social chileno. Las arpilleras son un producto cultural nuestro, de hecho las primeras las hizo Violeta Parra, aunque los motivos y los tiempos eran otros, sembró una tradición que ha ayudado a definir nuestra identidad.

Actualmente, todavía existen manifestaciones que son el resultado del enfrentamiento de lo femenino con la violencia de Estado. Y la reducción acá es clara, al decir femino me refiero a bordado y con violencia de Estado, al ninguneo que las instituciones le hacen al ciudadano de a pie. Un botón:

http://shugar-a.tumblr.com/

Las intervenciones de Shugar (A) son un plasmar la indivualidad en la ciudad, el nombre parte desde un recordar que a la larga el azúcar es dañina para el organismo y su punto final es la A de anarquía, que no es sino el defender la capacidad que cada ciudadano tiene de autodeterminarse sin el imperativo del Estado. Es un ideal, sí, pensar que podemos vivir en comunidad sin el aparataje de control de las urbes modernas, pero es una alternativa a la forma en que vivimos hoy en día. Lo importante es soñar y querer algo mejor.

Desde que aprendí a tejer con papeles de diario que descubrí que hay miles de formas de reutilizar los discursos que recibimos en todos los formatos, el resultado puede ser material o este post, lo importante es participar del entretejido de lo social.