“Existe una industria que toma decisiones sobre la alimentación de los argentinos”

Soledad Barruti despliega una investigación rigurosa y a la vez inquietante que explica por qué estamos mal comidos, peor encaminados, pero todavía a tiempo.
Por Juan Francisco Carrizo

Soledad Barruti, autora del libro Malcomidos, cómo la industria alimentaria argentina nos esta matando, llevó a cabo una exhaustiva investigación sobre el tema y puso en descubierto los graves problemas de un sistema alimentario totalmente industrializado y manipulado por unos pocos. Según la autora del libro, los efectos son directos sobre la salud, el medio ambiente, la política, la economía y la cultura.

En diálogo con A Contramano, Barruti habló sobre su trabajo y dejó en claro que “no es un libro en el que se hable sobre hábitos alimenticios ni sobre cómo comer bien, lo que hice fue una investigación sobre cómo se producen los alimentos que consumimos más frecuentemente”, y aseguró: “existe una industria que toma decisiones sobre la alimentación de los argentinos”.

Argentina tuvo una gran modificación en su ADN productivo durante los años 90. En esta época ingresó al país lo que conocemos como soja transgénica, que en poco tiempo pasó a ocupar poco mas del 60% de los cultivos en el país. Casi al mismo tiempo, se produjo en el mundo el boom de las commodities y la especulación en bolsa, y la tecnología y la idea productiva a gran escala avanzaron reorganizando el planeta enter0.

Escuchá a continuación la entrevista completa de Soledad Barruti en A Contramano

“Argentina tiene las tierras mas fértiles del mundo y tiene grandes extensiones en manos de muy poca gente”, dijo Barruti y agregó que “si un productor que tiene cien mil hectáreas toma una decisión, es una decisión muy grande para el país”.

Uno de los problemas mas importantes que se muestran en el libro es el de la soja. Al ocupar este cultivo grandes extensiones de tierra, los animales fueron perdiendo su lugar en el campo. Las vacas, que son la fuente mas importante de carne para el país, pasaron de estar en el campo y alimentarse con pasto, a los denominados feedlots, en los que viven hacinadas, estresadas y se les suministran gran cantidad de antibióticos ya que viven con muchas posibilidades de contraer enfermedades. “Dejo de ser conveniente para muchos tener las vacas en el campo, por lo que pasaron a estar encerradas y a alimentarse con los granos que se producen en estos campos. Esto modificó la carne que comemos”, concluyó Barruti.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.