Perdido en el Tiempo: la calle de Ocampo.


Por azar o por destino últimamente he visitado el centro de la ciudad de Pachuca, uno de mis lugares favoritos.

Después de una excelente charla, caminando llegó a la calle de Ocampo, célebre y famosa en la ciudad a través de los años. Al despedirme queda un camino cuesta abajo por aquella calle y es en este momento que se pone interesante.

El semblante nocturno se esparce por todo el camino, aún no es muy avanzada la noche y el ruido y aquél bullicioso ambiente de entre semana, de cotidianeidad se impregna en uno.

Los puestos de fritangas y garnachas están en su apogeo (son las 9:15 p.m.) hay risas al fondo del local con pintura chillante, empotrado en un edificio bastante viejo. La gente pasa refrescos y limones, un enorme comal recibe por igual chalupas y tacos de sesos.

Justo en este momento el tiempo se detiene y si se tiene el tiempo suficiente se puede ver a través de los años , década tras década, como si aquélla imagen fuese la misma repitiéndose una y otra vez para el deleite de aquellos que sólo vemos pero no formamos parte de aquel entorno.


Llegando casi al final de la calle se encuentra la esquina de “El Lazo Mercantil” mítica tienda de abarrotes (pueden preguntar a casi cualquier persona mayor de 60 años y les dirán que aquí podían encontrar de todo) en esta esquina hay un puesto de elotes (de los mejores de la ciudad pidan los esquites con poco “caldito” y un poco más de mayonesa de lo normal, no se arrepentirán) y a pesar de la noche, de las risas, de los saludos y de las mentadas de madre, sentirán como si se estuviera en un lugar detenido en el tiempo, que no ha experimentado el pasar de los años. Como si la calle de Ocampo (en su modalidad nocturna) fuese la calle de Ocampo de 1950.

Casi terminó mi recorrido, llegó por medio del aroma que mi nariz percibe a la churreria “López” y justo enfrente de esta la cantina “El Regio” y es cuando entró en debate: ¿Una orden de churros con una taza de chocolate caliente ó una cerveza fría para terminar la noche? Me decido por los churros, terminó y pago en la caja (la cajera y la caja registradora mantienen una especie de semejanza) tomó camino en dirección a otra mítica calle: Guerrero.

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