KAIZEN: el concepto japonés que hizo reconducir mi vida

En este artículo no quiero hacer una autobiografía ni nada por el estilo. Tampoco quiero hablar demasiado sobre la asombrosa cultura japonesa y lo distante que está situado occidente de su mentalidad altruista. No, tampoco.

Entonces, ¿de qué trata esta publicación? Lo diré en dos palabras:

De ti.

Pero antes de eso, empecemos por el principio. Previamente quiero introduciros un concepto que me gusta mucho, y es el de pivotar.

Para los no tan amantes del baloncesto pivotar es la acción en la que un jugador gira su cuerpo, pudiendo mover un pie en una o varias direcciones, siempre que mantenga el otro pie en contacto con la cancha. Así puede elegir cuál será el momento óptimo en el que empezar su carrera hacia el aro, consiguiendo generar una ventaja respecto a su defensor.

Este concepto se puede aplicar fácilmente en tu vida. No siempre tienes los pies perfectamente posicionados para comenzar una carrera cuando te llega el balón; a veces es necesario pivotar. Y aquí es donde interviene el kaizen: fue el concepto que hizo que posicionara mi vida en una situación más favorable.

“No siempre tienes los pies perfectamente posicionados para comenzar una carrera cuando te llega el balón; a veces es necesario pivotar.”

Hay momentos en tu vida que simplemente notas que algo no funciona. Quizás todo está correcto desde un punto de vista externo, pero por dentro sabes que no te encuentras en el lugar adecuado. Posiblemente estén en tus manos las herramientas, cualidades y aptitudes necesarias para hacer frente a la situación. ¿Entonces? Entonces es posible que te falte el foco, el punto de apoyo, el vislumbrar entre los arbustos el sendero que te conduce hacia tus metas.

¿Qué hacer entonces? Mi consejo: sacude tu presente. Haz un esfuerzo por dejar atrás la parálisis de la indecisión, toma acción y muévete. Donde sea. Investiga tus intereses e involúcrate en algo distinto y desafiante para ti. Abre tu mente y posiciónate fuera de tu zona de confort. Conseguirás probarte a ti mismo en diferentes situaciones, y conocer cómo funciona tu cerebro.

Sacudiendo ramas acabarás encontrando un camino que probablemente ni eras consciente de lo cerca que estaba de ti, y una vez lo halles todo será distinto en cuanto comiences a seguir esta senda.

Suficientes metáforas.

¿Cómo lo hice yo? Bien, pues descontento con el punto en el que me encontraba decidí explorarme para descubrir qué hacer con mi vida. Resumiendo la historia, acabé asistiendo a una jornada del colegio de ingenieros titulada “Transición Lean a la ISO 9001–2015”. ¿Qué? Pues eso. Estaba sacudiendo mi presente. Allí descubrí algo que dio un giro inesperado a todo. Kaizen.

El Kaizen es un concepto relacionado con la gestión de la calidad en la industria, popularizado gracias al éxito del sistema de producción de Toyota en los años 60 con Taiichi Ohno al mando de la empresa. Este método consiste en la mejora continua, es decir, se centra en reducir o eliminar aquellas acciones que no aportan un valor añadido al cliente (desperdicio), e implica la participación de la empresa en conjunto, desde operarios hasta directivos.

Esta mejora continua no se reduce a algo aplicado en la industria, sino que forma parte de toda una filosofía de pensamiento. Las pequeñas acciones incrementales en una dosis diaria nos llevan a conseguir grandes mejoras a largo plazo.

En Toyota funcionan en base a unos principios que fácilmente son extrapolables a nuestra vida:

I. Filosofía a largo plazo: basa tus decisiones en una filosofía a largo plazo a expensas de lo que ocurra a corto plazo.
II. El proceso correcto lleva a los resultados correctos: cambia la forma en la que se llevan a cabo las actividades para que tu proceso sea lo más “Lean” posible. Flujo constante para mejorar la detección y solución de problemas.
III. Añadir valor a través del desarrollo personal: promover el liderazgo y el desarrollo de las personas, ayudando a mejorar también a socios y proveedores.
IV. Ser una organización que aprende a base de la resolución continua de problemas: ve y comprueba por ti mismo, aprende in situ y avanza basándote en la reflexión constante (hansei) y la mejora continua (kaizen).
Fuente: https://www.sbqconsultores.es

Esta filosofía me hizo descubrir un enfoque distinto a mi futuro profesional. En ese momento decidí que iba a dedicarme a mejorar las empresas optimizando sus propios recursos y procesos, así como a desarrollar personas. Todo esto mientras iba introduciendo en mi vida personal una mentalidad de mejora continua.

“Las pequeñas acciones incrementales en una dosis diaria nos llevan a conseguir grandes mejoras a largo plazo.”

Grandes cambios se produjeron a raíz de esto, pero no por ello quiero venderte que esta filosofía vaya a despertar las mismas transformaciones en todo el mundo. Quiero que encuentras tu propio motivo para conseguir este cambio. Lo que sí puedo mencionar son un par de aspectos que ayudaron a que yo recondujera mi vida: visualicé unas metas a largo plazo, cambié cosas en el presente (de carrera, por ejemplo) y decidí que el mayor activo en el que debía invertir era yo mismo.

“El verdadero descubrimiento consiste, no en buscar nuevas
tierras, sino en ver con nuevos ojos.” — Marcel Proust

El propósito de este post es que te pueda servir de ejemplo para encontrar el enfoque que tú necesitas. Sacude tu presente para cambiar tu situación actual, y encuentra tu propio kaizen personal. Nunca devalúes todo lo que conseguido hasta ahora; simplemente pivota y reconduce tu vida.


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