¿Pueden mejorar la democracia las tecnologías sociales?

La respuesta es sí, pero solo si queremos.


A veces parece que pensamos que las tecnologías son la panacea a todos nuestros problemas como sociedad y nos olvidamos que solo son una herramienta más para lograr nuestros objetivos. Si nuestro objetivo es construir una sociedad mejor relacionada con su entorno, un gobierno más transparente y abierto, empresas más comprometidas socialmente… las tecnologías sociales pueden ser una excelente ayuda. Si solo queremos crear diálogos tóxicos en la sociedad, insultar y desdibujar la escena pública con nuestras opiniones… ¡qué mejor medio que las redes sociales!

La tecnología no es mala ni buena, es lo que nosotros hacemos de ella. Otra cosa es que cada día esté más presente en nuestro día a día y cada vez seamos más influenciables a ella. Gajes de ser parte de una generación nativa digital cada vez más interconectada y más dependiente de la Red. Pero por otra parte, quién iba a pensar que veríamos al nuevo presidente de los Estados Unidos en las redes proclamando nuevas leyes, desmintiendo noticias y luchando contra los medios tradicionales.

Por hablar de mi país, cuando en España se aprobó la Ley de Transparencia en 2013 todos pensábamos que era el comienzo de una nueva etapa, del camino hacia un “gobierno abierto”. 3Tres años después son muy pocas las mejorías y la corrupción en España sigue siendo una de las preocupaciones más importantes de sus ciudadanos. De hecho, Transparencia Internacional coloca a España en el puesto 36 del Índice de Corrupción de Transparencia Internacional, con 58 puntos, siete menos que en 2012.

Pero mirémoslo por el lado positivo, no todo está perdido. Los ciudadanos tenemos más voz que antes también, usémosla para que esto cambie.

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