Los edificios del barrio Arcoíris

Un barrio coqueto, sin duda alguna.

En el barrio Arcoíris convergen 4 edificios, uno al lado de otro y con un color diferente; reflejando sus personalidades a la perfección.

El edificio Blanco está al Este y siempre ve los amaneceres, se dedica a desear las cadenas de oración de bendiciones en el barrio, por lo que su pureza y moralidad no tienen fin. Es un edificio que le da brega ver las opiniones y criterios de un color distinto; recibe mayor mantenimiento así que siempre está pulcro e impecable; igual que sus pensamientos.

Su vecino del Oeste, el edificio Amarillo, es escandaloso; se pasa las tardes inventándose cómo son las alboradas y las albas porque no las puede ver, al igual que las teorías de conspiración (creemos que el Sol directo ha afectado su cerebro) y su constante atención a todo lo que hacen sus vecinos. Se ha empecinado en afirmar ser el dios Sol simplemente porque tiene color amarillo en su ser.

Su vecino que le sigue en el Oeste es el edificio Crema, super neutral, con una estructura tan básica que incluso se sospecha en el barrio que su color se debe al descuido y no a un color de pintura. Como no puede ver al edificio Blanco, por su fe tiene sospechas de su existencia, no se sabe su preferencia sexual y todo le da igual, cuando opina se queda callado.

El edificio Rojo es que tiene más aires acondicionados en su estructura, no es para menos porque vive enojado, con un veneno constante y hay que regularlo para que no se incendie; no valora la opinión de los otros edificios si es diferente a la suya y lo resume con un “está mal”.

Es el que más nidos de paloma tiene en su techo y por eso sus vecinos murmuran que se debe al karma (menos el Blanco, todo para él es una diosidencia). Su radicalidad crea controversia, lo mejor que tiene es ser el único edificio del barrio que puede ver los atardeceres y el edificio Blanco tiene que creer en la palabra del Rojo, por más brega que le dé.

Y así pasan los días, entre estructuras o colores, pensando si cuando cambien de tono, la historia también lo haga.

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