La previa de Boca-Palmeiras

Boca y Palmeiras ya se cruzaron en la fase de grupos de esta Copa Libertadores. El conjunto brasileño salió con balance positivo, porque ganó en La Bombonera y empató en su cancha. De todas formas, la historia ahora es otra. Por la instancia en la que se reencuentran y también debido a que el Verdao no es el mismo equipo.

Pero primero hablemos del Xeneize. Más allá de algún cambio de nombre, las dudas con respecto al juego colectivo son las mismas. De todas las situaciones que se dan dentro de un campo de juego, los de Guillermo Barros Schelotto dominan muy pocas. A pesar de eso, eliminó primero a Libertad, en octavos de final, y a Cruzeiro en cuartos. Aunque estuvo lejos de ser brillante, con eso le alcanzó para ser superior a ambos rivales y clasificarse.

Lo que más describe a Boca es la irregularidad de sus futbolistas y la principal causa de este problema es el flojo nivel global del equipo. Al no haber patrones establecidos y el modelo de juego no ser claro, un día Cristian Pavón, como para dar un ejemplo, la rompe y al otro partido su rendimiento es malo. Llama la atención, pero ocurre con la mayoría de los jugadores y en repetidas situaciones. Excepto, quizás, con Wilmar Barrios, que viene siendo el más regular en este 2018.

Por estos motivos es que Boca necesita ganar en La Bombonera; es trascendental si quiere aspirar a llegar a la final. Actualmente, el contexto más favorable para los de Schelotto es el repliegue en campo propio, recuperar la pelota y salir disparados a la contra con espacios. Lo que ocurre es que en la ida, a priori, no podrán jugar de esa forma porque es Palmeiras el que se ocupará más de defenderse que de atacar –esto no significa que no viaje a Buenos Aires a buscar hacer un gol–.

Con un rival en bloque bajo, y que achica espacios, a Boca se le complica. Porque salen a relucir todos sus problemas en la circulación de pelota, que es lenta, y también en la poca creatividad en conjunto. Lo positivo para el Xeneize es que, como le sobra calidad individual, no necesita demasiado para meter al menos un tanto. Frente a Cruzeiro, por ejemplo, las dos veces que pateó al arco en los 90 minutos terminaron en un gol.

La principal esperanza recae justamente en eso: en que a Boca le sobran jugadores. Aunque todos los equipos dependen de sus futbolistas, hay niveles y niveles. Lamentablemente para Boca, llega a una instancia clave de la temporada en la que el factor decisivo son las individualidades, muy por encima del colectivo. ¿Le alcanza con eso? Las probabilidades no son altas, pero sin dudas que no sería improbable.

Palmeiras tiene dos debilidades defensivas que el Xeneize puede llegar a aprovechar. La primera se ve evidenciada en los espacios que deja entre los centrales y el cinco –Felipe Melo–. Mientras que la segunda se centra en la fragilidad que tienen para marcar ambos laterales, Mayke y Diogo Barbosa. Wanchope Ábila, quien jugará de delantero centro, sabe alejarse de la referencia que le da a los centrales y pivotear.

No obstante, el futbolista que principalmente debería aprovechar ese vacío en 3/4 es Mauro Zárate. Es necesario que se convierta en el jugador que más problemas le termine generando a Palmeiras, siempre y cuando reciba con ventajas y perfilado para, primero conducir, y luego soltar el remate. El ex Vélez tiene mucho gol y es una de las principales razones por las que será titular en la ida –metió goles en octavos y cuartos en La Bombonera–.

Zárate a los costados de los centrocampistas

Con respecto a los laterales del Verdao, Pavón es el jugador a tener en cuenta. Lejos de su gran nivel individual del semestre pasado, el cordobés continúa siendo una figura clave en el desborde y en la generación de chances de gol. El problema que puede llegar a sufrir Boca es en convertirse en un equipo más previsible de lo normal, sobre todo si es que Nahitan Nández termina jugando de volante por la derecha.

Para aprovechar estas ventajas, mucho también dependerá de la continuidad que logre Boca con la pelota y la cantidad de tiempo que transcurra en campo rival. Frente a Cruzeiro lo logró porque el conjunto de Mano Menezes casi no pudo generar contraataques, principalmente por la ausencia de Giorgian De Arrascaeta, y entonces se la pasó defendiendo. Palmeiras cuenta con más armas para la transición defensa-ataque y esto haría que Boca no lo pueda encerrar.


Desde que Scolari volvió a ser el entrenador del Verdao, el equipo solamente perdió dos partidos de 21 (ganó 15 y empató cuatro). Llega a este encuentro frente a Boca en una racha de cinco victorias consecutivas y, el dato más llamativo, es que Palmeiras todavía no perdió como visitante con Felipao al mando.

Las virtudes de este equipo son varias. A pesar de que no suele dominar por completo a sus rivales y que no los encierra, convierte muchos goles. Y esto tiene una explicación: Palmeiras juega con muchos futbolistas que tienen características de ataque. Miguel Borja es el delantero centro titular y el goleador de la Libertadores con nueve tantos, y detrás de él se mueven Dudu, Moisés y Willian. También está Bruno Henrique, quien es el capitán y el centrocampista con más recorrido y llegada del plantel (12 goles en este 2018).

Además los laterales, Mayke y Barbosa, son de pensar más en el arco contrario que en el propio. Más allá de la cantidad de jugadores con perfil ofensivo, el Verdao prefiere replegarse y plantarse en mitad de cancha y no manejar tanto la pelota. Busca eso para que los atacantes encuentren espacios vacíos a la hora de la recuperación de la pelota. Después, en los ataques, los de arriba de Palmeiras tienen movilidad, llegan rápido al área, y con mucha gente sobre todo.

Desde que regresó Scolari, Dudu se convirtió en la pieza más desequilibrante del equipo. Arranca por la izquierda, pero el DT brasileño le da la libertad para aparecer por distintas zonas y así sacar a relucir su conducción y su buena pegada. Moisés es el creativo del 11 titular, pero también el más intermitente. Y Willian, que juega por la derecha, hace la diagonal y se mete dentro del área porque es más delantero que extremo en realidad.

Las pérdidas de Pablo Pérez en el círculo central son un tema a debatir desde hace meses en el ambiente de Boca. Lo curioso es que comete varias por partido, pero todavía ningún gol en contra llegó directamente producto de esos regalos. Y frente a Palmeiras la duda estará ahí latente, sobre todo por la capacidad del Verdao a la hora de atacar con espacios y de aprovechar los desajustes defensivos. En una semifinal de Libertadores, un error de este estilo ya es más difícil que no termine costando caro.

Además, para esta cuestión, si Nández termina ubicándose más abierto que por dentro, el equipo de Schelotto tendrá uno menos para contener esa transición del rival porque quedará lejos de la jugada.

Ya hablamos de las debilidades del conjunto de Scolari. ¿Cómo puede hacer para maquillarlas? En el repliegue, Dudu y Willian se retrasan bastante con la idea de ayudar a los dos laterales.

Palmeiras también tiene un déficit a la hora de cubrir el espacio entre la defensa y los mediocampistas centrales. Valdivia, en la ida con Colo Colo, le generó varios problemas al Verdao metiéndose por esa zona.

Felipe Melo, sacando el carácter que siempre quiere imponer dentro de un campo de juego, y que muchas veces se pasa de rosca, genera desorden en la mitad de la cancha. En muchas situaciones persigue al marcador y se aleja del centro. Zárate lo puede mover para que otros compañeros aprovechen ese espacio.

Lo lógico es que Palmeiras sea más conservador y de esta forma camufle un poco más esos defectos. Con la intención de que Felipe Melo y Henrique no defiendan en línea, en algunos ratos Moisés se coloca como interior derecho en el repliegue para terminar formando un triángulo y que el mediocentro quede bien retrasado. No sería una sorpresa que esto ocurra en La Bombonera.

Boca necesita imperiosamente sacar un resultado positivo en su cancha, porque de lo contrario se le puede complicar muchísimo la serie. Palmeiras ganó todos los partidos de visitante en esta Copa –recordemos que ya venció a Boca en La Bombonera tiempo atrás– y, aunque no deja de ser solamente un dato, lo que resalta es que el equipo brasileño es difícil que no convierta mínimo un gol. Eso irá a buscar a Buenos Aires.

Alineaciones probables: