El peligro del abuso de la nostalgia

Charlize Theron y Sofia Boutella nos llevan de vuelta al Berlín de 1989 en Atomic Blonde

Estamos llenos de un sentido de nostalgia, de añoranza por el pasado. Se ve en las películas, la música, la literatura y la cultura pop. ¿Por qué? La respuesta es simple: porque nos sentimos insatisfechos con nuestro presente. Creemos que el pasado fue mejor. La nostalgia es la forma en que queremos huir de uno de los factores que más nos ayuda a progresar, la crisis.

Creo que el sentimiento de nostalgia no es negativo cuando no es en exceso. El pasado tiene lecciones valiosas que podemos tomar. Pero, ¿qué sucede cuando solo nos enfocamos en eso que creemos que fue mejor? Que el abuso de la nostalgia no nos permite algo: ver el presente.

Saudade, saudade everywhere

La respuesta de este tuit de la RAE se refiere al significado de la palabra Saudade, que viene del portugués y que resulta muy difícil de definir en español. Creo que sentir este tipo de añoranza es humano en especial cuando estamos en momentos difíciles.

Es una forma de refugiarnos en los recuerdos, con la esperanza que todo volverá a ser mejor porque ya hemos estado ahí.

La idealización del pasado generalmente viene del sentido que el presente no es lo mejor, lo cual no es cierto. Un ejemplo: soy una amante del arte del renacimiento y siempre he pensado que debió ser una época maravillosa en el arte, pero no me imagino viviendo allí, en especial por que amo el baño moderno y el agua caliente, nada de letrinas y baños de esponja. Vivimos en una época de vacunas, educación, tecnología y miles de cosas que nos han brindado una calidad de vida mejor que a generaciones pasadas.

Este sentido de nostalgia se está viendo exacerbado por los medios. Y lo escribo mientras escucho una canción de New Kids On The Block, un poco paradójico. A lo que me refiero es a que aunque es genial que los medios apelen a la nostalgia, ya se les va la mano y eso es peligroso.

Nostalgia de la buena: algunas de las canciones de Atomic Blonde son maravillosas, no el típico cliché ochentero.

Buena nostalgia, mala nostalgia

La idea de este post vino después de ver Atomic Blonde. Es una excelente historia que hace honor a las historias de espías con todos los trucos que existen y es indiscutible que tiene todos los elementos nostálgicos de los 80’s: la vestimenta, la idea de Berlín, las luces de neón, pero en especial la música.

Al terminar de ver la película pensé que no era para todo el mundo, porque la música tiene un papel fundamental en la historia, es otra protagonista. Es evidente la nostalgia que algunos -me incluyo- sentimos por el new wave y el synth pop inunda la película y que canté suavecito cuando sonó Behind The Wheel de Depeche Mode o Cities In Dust de Siouxsie and The Banshees. Pero también porque incluye algunos elementos nuevos con lo viejo.

Aclaro lo de nuevos. Siempre que uso esta palabra me acuerdo de uno de mis profesores de la maestría que enseñaba dramaturgia: ¿nuevo? Desde Shakespeare no hay nada nuevo.

Nuevo es que la mezcla de los 80’s con una mujer espía como protagonista, que hace lo mismo que James Bond es novedoso. Lorraine bebe como Bond, tiene one night stands como Bond y pelea como Bond. Eso es lo nuevo y lo que yo llamo la buena nostalgia.

Pero el cine y los medios están abusando de ese recurso de la nostalgia, en especial a cuanto bandas sonoras se refiere. Solo es ver/oír algunas de las películas que vienen, en especial de súper héroes: pasó con Guardians of the Galaxy, pasará con Thor: Ragnarok. Pasa mucho en la música, en especial con el pop, en el que uno siente un tinte de algo que ya se ha oido antes, el ejemplo del sampleo de I’m Too Sexy de los 80’s en Look What You Made Me Do de Taylor Swift.

No es que esté hablando de que no se deban hacer películas de época o que no se deba tener influencias, solo creo que además que están explotando la nostalgia con fines comerciales, está sucediendo algo que es peligroso:

Hay pocas historias sobre el presente.
Yo entendía Gil, también a Adriana, pero nada como el ahora.

La mala idea de quedarse en el pasado

No soy amante de Woody Allen, pero si hay una película que me parece maravillosa es Midnight In Paris. Si recuerdan la trama, lo único que en un momento desea Gil (Owen Wilson) es vivir en un pasado en el que se siente seguro, porque además que siente que su arte es apreciado, encuentra el amor en Adriana (Marion Cotillard). Pero ella misma nos da una lección -spoiler-, si bien Gil quiere quedarse en 1920, Ariadna quiere quedarse a finales del siglo XIX.

¿Por qué creo que el abuso de la nostalgia es peligrosa? Porque las historias sobre el presente son necesarias y vitales.

Hay un diálogo en Midnight in Paris y lo hace el guía en el recorrido por los museos en París, Paul (Michael Sheen) y dice: “La nostalgia es la negación — la negación del presente doloroso … El nombre de esta negación es golden age thinking (pensamiento de la edad de oro)— la noción errónea de que un período de tiempo diferente es mejor que el que uno vive — es un defecto en la imaginación romántica de las personas que encuentran difícil de hacer frente al presente”.

Necesitamos una reflexión sobre lo que está pasando ahora, porque necesitamos hacer frente al presente, todo para entender qué podemos hacer al respecto. Las historias nos ayudan a vernos en un espejo y a identificar qué podemos hacer al respecto. Si bien el espejo del pasado nos ayuda a no cometer los mismos errores, el espejo del presente es además un legado para el futuro.

No solo se trata de hacer documentales y de la importancia que debe dársele al periodismo, la ficción contemporánea es necesaria. No importa que sea una combinación de presente más ciencia ficción -lo que crearía un universo alternativo-, igual tiene elementos del presente que ayudan a entender lo que sucede.

La televisión está haciendo un mejor trabajo en esta parte con series como Sense8, House of Cards o The Young Pope. Estas series que he nombrado tienen un alto componente de ficcionalidad pero aún así, están haciendo reflexiones sobre el presente que nos llevan a reflexionar sobre nuestras relaciones, nuestra política o la religión, entre otros.

El personaje de Gabrielle (Léa Seydoux) es el presente positivo.

Presente insatisfactorio, pero maravilloso

La frase la dice Gil en Midnight in Paris: “Eso es lo que es el presente. Es un poco insatisfactorio porque la vida es insatisfactoria”. El asunto es que si estuviéramos satisfechos no haríamos nada más. No habrían más metas que luchar o cosas que aprender. La nostalgia es peligrosa porque es engañosa, porque no nos permite disfrutar del insatisfactorio presente, que en medio de su imperfección tiene miles de cosas pequeñas que podemos disfrutar.

Claro, quiero ver cosas increíbles como Atomic Blonde. Seguiré escuchando a mis bandas ochenteras como Depeche Mode, porque quiero tener esos momentos de felicidad que traen los recuerdos. Pero también quiero oír los sonidos del presente, así sea para decir que no van conmigo o para llevarme sorpresas como con Lorde o Queens of the Stone Age. Solo tengo claro que no quiero vivir tan metida en la nostalgia del pasado que no pueda ver mi presente.

No creo que haya existido una época en la que contar, ver y leer historias no fuera tan maravilloso como ahora. El alcance que tenemos, los recursos que tenemos, las posibilidades que tenemos. Aunque amo muchas cosas del pasado, no quiero que nuble el presente. Al final es lo único que tenemos.