Por kioto en Yukata

Una de las escenas que más recuerdo de nuestro viaje a Japón fue ver a parejas o grupo de amigas vestidas en yukatas paseando por la calle. Viajamos a Japón en verano y aunque no es precisamente el mejor momento del año, por el calor húmedo tan sofocante, también es cierto que disfrutamos de la época de ocio favorita de los japoneses, llena de festivales de verano y de la fiesta Bon-Odori, una de las festividades más importantes del país, que conmemora y recuerda a los antepasados difuntos.

El yukata es la prenda tradicional japonesa para las estaciones cálidas, hecha de algodón y mucho más ligera y fácil de vestir que el kimono, mucho más formal. Hoy en día, el uso del yukata se ha popularizado tanto que se utiliza habitualmente, en verano, para salir a comer, ir a una cita o quedar con los amigos, aunque en el pasado estuviera reservado para los festivales al aire libre, los tradicionales matsuri o para ver los fuegos artificiales, los hanabi o las flores de fuego, como ellos los suelen llamar.

Los orígenes del yukata se remontan al periodo Heian (794–1185) época en la que la nobleza utilizaba una bata para entrar en los baños de vapor, llamada yukatabira; “Yu” significa baño y “Katabira” indica una prenda de una sola pieza. Yukatabira derivó en yukata en la era Edo, al cambiar también la forma de bañarse, con el baño de inmersión, convirtiéndose en una prenda sencilla para vestir después del baño y también una prenda ligera para el verano.

Esta cultura ancestral japonesa de vestirse con kimonos o yukatas en ceremonias familiares y acontecimientos sociales derivó en ese gran entusiasmo de los japoneses por el vestirse o disfrazarse. La sociedad japonesa es muy visual debido a la escritura basada en kanjis o símbolos, y dado que les gusta lo visual, los disfraces se han convertido en una cultura popular, que no os dejará indiferentes. De ahí surgió el fenómeno Cosplay, en los años 70, como el juego de vestirse o disfrazarse de sus personajes favoritos de manga, anime, cómics y videojuegos, para pasarlo bien, quedar con amigos, ir a fiestas o incluso el simple hecho de pasear y ser admirados. Este movimiento vanguardista muestra además el inconformismo de las nuevas generaciones ante una sociedad tan convencional como lo es la japonesa.

Pues volviendo a lo tradicional, y siguiendo el dicho inglés de “When in Rome, do as Romans do” o en español “allá donde fueres haz lo que vieres”, sin pensarlo dos veces, decidí pasearme un día en Yukata por la ciudad de Kioto. Cuando echo la vista atrás, pienso que vestirme en yukata, fue una de esas experiencias que merece ser vivida. Además, crea una especie de complicidad con aquellos que la visten, sonrisas, saludos, fotos e incluso conversaciones con gente local; supuso una pequeña inmersión en la sociedad japonesa.

En nuestro hotel, enseguida nos dieron información de un par de tiendas que alquilaban e incluso vendían yukatas o kimonos a turistas. Por menos de 30 euros puedes disfrutar de un día en yukata y además es una prenda ideal para sobrellevar el calor tan húmedo del verano.

Además del alquiler de la prenda, las tiendas ofrecen servicios de peluquería y maquillaje tradicional para mimetizarnos en el papel, sesión de fotos para el recuerdo y la posibilidad de devolver la prenda en el hotel, servicio que contratamos por la gran comodidad.

El yukata se compone de un juban, cinturón, sandalias, un abanico y un bolso.

El juban es una prenda interior que se pone debajo del yukata y parece como una especie de camisola. Se utiliza para evitar manchar el yukata con el sudor.

El obi o fajín, que al igual que el kimono formal, el yukata también tiene un cinturón ancho que lo sujeta alrededor del cuerpo. Viene acompañado de un Obi ita, un cinturón ancho tieso que es indispensable para conseguir que el obi adopte la forma de figura.

Las sandalias o geta, que son los zapatos tradicionales con suela de madera. Los míos tenían dos tacos de madera con una plataforma alta, sin embargo también hay otros más modernos y seguros, con la suela de goma antideslizante.

Los kinchaku son bolsitos de tela, que yo utilicé para el dinero, móvil y demás.

En el yukata, la tradición insiste en que se muestre la nuca y no el escote. Por eso también alquilan unos sujetadores reductores que disminuyen el volumen a las turistas que quieren vivir esta experiencia.

Espero que el yukata os haya despertado un interés por este país tan maravilloso como lo es Japón. Más adelante seguiré escribiendo más artículos sobre nuestro viaje por tierras niponas; Mientras tanto, aquí os dejo este “bon motif” para que algún día os animéis a visitarlo, si no lo habéis hecho ya.

http://www.unbonmotif.com/2018/09/04/kioto-en-yukata/