Juan Manuel de Prada: “Necesitaba escribir una novela que brotara de mi verdad más íntima”

Con apenas 26 años, Juan Manuel de Prada se hizo merecedor del premio Planeta en 1996 gracias a “La Tempestad”. Veinte años después, Prada ha querido deleitarnos con una nueva novela que, según él “necesitaba escribir”. Se trata de ‘Mirlo blanco, cisne negro’, presentada el lunes en Bilbao. El autor da voz a dos escritores, uno joven que empieza en el mundillo apadrinado por el otro, veterano autor. A lo largo del libro, los sentimientos de agradecimiento y respeto de uno del otro irán cambiando.

Más de trescientas personas se reunieron el lunes 17 de octubre en el aula de Cultura de EL CORREO y Editorial Espasa, en Indautxu, para escuchar a Juan Manuel de Prada. Durante una hora y cinco minutos, el escritor literario y articulista español, no solo habló sobre su nueva obra ‘Mirlo blanco, cisne negro’, sino que, también, conversó -sin tapujos- sobre ciertos aspectos políticos, culturales y literarios durante su trayectoria como escritor.

Subió al estrado acompañado por el sacerdote e historiador Fernando García de Cortázar quien dedicó 10 minutos para explicar el motivo de la visita del autor. Venía para presentar su nueva novela y comenzó agradeciendo y alabando al sacerdote: “Muchas gracias, querido Fernando, tu eres de los que gustan hasta debajo del agua, que allí, ni siquiera te callarías”, bromeó Prada.

También describió a Cortázar cómo un auténtico escritor: “Es capaz de transmutar las palabras en algo irrepetible, en algo que no admite otra variante”. Y, a continuación, aprovechó para explicar que los “escritores verdaderos” son aquellos que, cuando se leen sus novelas, se piensa que “esa obra no podría haber sido escrita de otra manera distinta”.

“Siempre he dicho que el verdadero escritor se distingue porque ama su vocación como un amor conyugal, pero también como si fuera un amante”

Juan Manuel puso sobre la mesa las causas que le llevaron a escribir ‘Mirlo blanco, cisne negro’ cofesando que era una obra que “necesitaba escribir” después de muchos libros porque sentía la obligación de contar esta historia a través de su “verdad más íntima”, mostrando sus “secretos mejor guardados” a los lectores. Al mismo tiempo, previno que su obra iba a “levantar ampollas”, pues en sus páginas ajusta cuentas con el mundo literario y recrea sus comienzos como novelista.

“Siempre he dicho que el verdadero escritor se distingue porque ama su vocación como un amor conyugal, abnegado pero al mismo tiempo la ama como si fuese una amante, una pasión adulterina”, dijo apasionadamente entre risas contagiando al público. En concreto, para Prada una persona tiene que amar su vocación como si fuera “una esposa pero también como si fuera una amante”.

Prada, continuó –firme- diciendo que durante toda la vida ha intentado mantener “ese amor” pero que tuvo “momentos de flaqueza”. Y en esta novela se reflejan esos momentos de flaqueza. En ‘Mirlo blanco, cisne negro’, para contar su relación con la literatura, su meteórico ascenso y su estrepitosa caída, Juan Manuel de Prada se ha desdoblado en dos: él es el provinciano Alejandro Ballesteros que se acerca a Madrid con un libro de cuentos en la mochila tratando de abrirse camino en la corte, pero también es el prestigioso escritor, una de sus mayores admiraciones, Octavio Saldaña, que se fija en él y le lanza a la fama.

La conferencia acabó con el turno de preguntas, donde tan sólo pudieron intervenir tres personas, porque anteriormente hubo un coloquio entre el ponente y el presentador. Una de las tres personas reprochó a García de Cortázar sus duras críticas a la institución monárquica. Aun así, el sacerdote se lo tomó con humor y la contienda terminó con el buen ambiente.