La solidaridad también es entre los pobres

La ayuda suele venir desde afuera. La gente que no vive en situación de pobreza se agrupa para brindar asistencia a las personas que sí lo están, mediante la donación de ropa y alimentos. Pero este no es el caso de la Capilla Virgen de la Asunción, en el Barrio Carlos Gardel.
La comunidad del barrio realiza un fuerte trabajo solidario puertas adentro. Son los mismos miembros y habitantes del barrio los que se comprometen a encabezar actividades que ayuden al crecimiento y estabilización de las familias más carenciadas. Las monjas dominicas, junto con los catequistas y sacerdotes, llevan a cabo talleres y espacios que se traducen en nuevos comienzos.

La comunidad de la Capilla Virgen de la Asunción atiende un comedor dentro del barrio, en donde los días de semana se brinda una merienda desde las 15.30 hasta las 18.00hs a todos los que la necesiten. También se reparten alimentos donados por la Fundación Cáritas para aquellas familias con menos recursos. La acción solidaria no solo pasa por dar la merienda, sino que también implica una educación en los valores. Susana y María, las encargadas de esta tarea, son figuras muy queribles y respetadas en todo el barrio, y muchas veces cumplen la función de guías para aquellos chicos que tienen problemas con la droga. La tarea no es sencilla, pero ambas comprenden que con dedicación y tiempo se debe trabajar para que los menores puedan dedicarse a estudiar y crecer en un ambiente familiar sano y favorable.
Los sábados por la mañana funciona una escuela de apoyo para más de 200 jóvenes. Las actividades no solo involucran a alumnos de primaria o secundaria, sino también a nivel universitario. Muchas de las personas que viven dentro del barrio estudian carreras universitarias, y se comprometen a ayudar en los talleres de formación, realizando una suerte de pasantía. Los estudios no solo son de matemática o lengua, sino también de incorporación del inglés y computación, los cuales favorecen la inclusión de los niños y promueven la concientización del estudio como herramienta para enfrentar el futuro.
También se llevan a cabo talleres de dibujo, música, guitarra y pintura sobre yeso. El Padre Carlos, sacerdote de la Parroquia Sagrada Familia de Haedo, estuvo trabajando en el área de pintura durante un año, exponiendo los trabajos realizados y utilizando el arte como medio para expresarse. Hoy en día las mujeres que asistieron al curso tienen un micro emprendimiento en el cual venden lo que pintan a la salida de misa o dentro del mismo barrio.
La acción social fuerte de este proyecto pasa por la solidaridad que nace de la misma comunidad del barrio Carlos Gardel, que entiende que deben hacer algo por aquellas personas que están sufriendo y viven en condiciones poco dignas. No estigmatizan a todos, sino que entienden que existe gente que quiere luchar por salir adelante.