La valija llena pero el corazón roto.

Empaque, junte todas mis porquerias las hice un bollo y las metí todas. en la maleta para que luego mi mama venga detrás a reacomodarme por temor de que me faltara alguna cosa. Me fui con la idea de no querer volver más, de querer venir y desintoxicar pero como podría desintoxicarme si mis problemas iban más o menos atados a la valija. Vine a querer reencontrarme a mí misma descubrir un poco quien soy y de donde vengo porque me surgió la idea de que capaz así llenaría un poco de mi vacío espiritual que había quedado plasmado en mis dia a día de Rosario. Me fui con la idea de ver nuevos rostros y familiarizarme con nuevas voces y roces pero a la par mi cabeza trataba de deshacerse de esa idea errónea no muy explícita de lo que creía que era el amor sumado a mi intento de entender lo que estaba haciendo con mi círculo de personas de mi ciudad,me costaba digerir la idea de que muchas de las personas que creía un eje principal se desvanecieron tornándose en sus alter-egos más detestables. Me fui con una pequeña lágrima en el ojo izquierdo por el remordimiento de dejar muchas cosas pendientes, por otro lado creía que necesitaba parar un poco y continuar más tarde cuando pudiera entender donde estaba parada, cuales eran mis ambiciones, reconocer mis méritos y debilidades. Así que con el alma vacía y el corazón roto camine por las calles de Medio Oriente, me llene de la fuerza inexplicable de las personas que veía por la calle rezándo para que se cumplan sus plegarias, del dorado de las casas de Jerusalén más que nada de otra sensación que se sentía. al caminar por las calles de piedra. Me olvide la violencia que había vivido e intenté de eliminar las secuelas de lo que el eterno de mi ciudad natal me había dejado, intenté de resetear mi forma de ver y de pensar a veces salía otras veces era de nuevo yo porque mi esencia le gustaba. aparecer en primer plano siempre. No quiero delirar más acerca de un nuevo comienzo pero al menos espero que esta experiencia de vagar de acá para allá me sacuda un poco mi cabeza para reacomodarme y dejar de ser tan inestable.

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