Un juego para dominarlos a todos

Cuando hablamos de videojuegos en la actual generación de consolas, hay uno que destaca entre todos los demás. Con The Witcher 3: Wild Hunt encontramos el ejemplo perfecto de videojuego transformado en arte y es que, hasta el momento, es considerado por muchos el mejor título que ha salido al mercado en los últimos años y uno de los mejores de la historia de esta industria.

Wild Hunt es la tercera entrega de la exitosa saga The Witcher y salió al mercado en 2015 , estos videojuegos están basados en la saga literaria de Geralt de Rivia, cuyo creador es Andrzej Sapkowski. La historia digital jugable está desarrollada por el estudio CD Projekt RED y uno de los motios de su reciente éxito es que comenzaron en esta industria porque se consideraban apasionados de los videojuegos y, es está pasión la que han sabido trasladar a la perfección a sus obras, creando títulos para los jugadores, al contrario de lo que hacen otras grandes compañias que únicamente tienen fines lucrativos.

Son muchos los motivos por los que cuando hablo de The Witcher 3 hablo de arte, pero los más reseñables son:

  • Su excelente narrativa, es decir, todo lo que el juego incluye y nos hace ver y enteneder a la perfección la evolución del suceso que nos cuenta. The Witcher cuenta con innumerables herramientas y elementos que nos hacen sentir que avanzamos en el juego y en la historia.
  • Una historia memorable: al hablar de historia nos referimos al argumento, es decir, todo lo que nos cuenta el videojuego en un marco temporal determinado. En el título de CD Projekt RED encontramos una historia con una gran profundidad e inmersión, que hace que nos sintamos participes de ella y estemos ansiosos por avanzar en la misma.
  • Personajes: Lo importante en The Witcher es que cada personaje de los principales parece estar vivo, cada uno tiene su propia historia que contar, es decir, tiene un pasado y este define la personalidad del individuo. De todos ellos, debemos destacar a nuestro protagonista, Geralt de Rivia, que aunque parezca carente de sentimientos, se trata de una figura muy carismática que consigue que no queramos separarnos de él.
  • La toma de decisiones es otro de los apartados a tener en cuenta, a lo largo de la historia se nos darán varias opciones respecto a como actuar con nuestros aliados y amigos y, las decisiones que tomemos marcarán el final de nuestra historia con Geralt.
  • The Witcher 3 es un juego de mundo de abierto, pero lo que lo distingue de otros y hace que no sea aburrido y repetitivo es la viveza del mismo. Cuando estamos jugando nos sentimos como si todo a nuestro alrrededor estuviera vivo, hay multitud de misiones secundarias que no se limitan en ir al punto “A” y realizar la acción encomendada, es decir, cada misión secudaria cuenta con su propia historia individual que nos mete de lleno en el videojuego. Graficamente es muy vistoso y atractivo al ojo humano y, además de misiones secundarias, hay infinidad de cosas que hacer por el mapa a modo de exploración.
  • Las expansiones de contenido: el videojuego cuenta con dos, pero me quiero centrar en la segunda, puesto que no fue una simple expansión de historia, más bien fue una historia nueva en un mapa completamente distinto. The Witcher 3 Blood and Wine, que así se llama esta expansión, es totalmente independiente en historia y mapa al juego original, pero no tiene nada que envidiarle y para muchos esta expansión es considerada el mejor videojuego de 2016, año que brilla por la ausencia de buenos títulos, aunque esto es algo que venimos experimentado desde hace algunos años.

Estas solo son algunas de las cosas que hacen que The Witcher 3 sea una obra de arte digital y por las que se ha ganado un hueco en la historia de los videojuegos. Pero como toda obra de arte, no eres consciente de su grandiosidad hasta que no la ves en directo y con The Witcher pasa exactamente lo mismo, hasta que no lo juegas no sabes que estás ante un título digno de exposición.

Autor: Pedro Jesús Zaragoza Martínez

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