Palabras que sobran
Tengo tantas cosas que decir
y tan pocas horas de pie,
mirando al sol,
sin miedo
a la distancia
o al fuego,
entre tanto humo y tanta guita,
tanto charlatán de camisa prolija;
tantas bocinas de ansiedad por la mañana
y gritos de desesperación por la noche;
tantas empresas y códigos,
tantas pantallas y malas
palabras que sobran,
ocupando esas cosas
que puedo decir
y no me alcanza el tiempo.