Por qué Batman no existe — Parte II

Estoy tirado en la cama con el aire acondicionado prendido hace como cinco horas. Recién apago la televisión. Estaban pasando el noticiero y decían que un fallo de la Justicia era un disparate. Ahí me volvió, como vuelven las ideas, esa cosa inmaculada que se perdió. La Justicia debería ser un superhéroe. A mi me gusta Batman porque tiene todas para hacer la fácil y hace la difícil. Es el héroe del esfuerzo. Podría quedarse en su mansión, podría perderse en fiestas con acompañantes rusas. Pero cuando el mundo se le viene encima, él se pone abajo; su esfuerzo lo vuelve especial. Lo que pasa es que la tranquilidad económica también lo separa de la mayoría, como si para hacer justicia necesitases millones. Eso no me gusta y recién me di cuenta hace poco. Me angustia haberlo visto de ese modo, pero no puedo hacer nada.

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