Bosques de vida

Comunidades indígenas de Panamá suman fuerzas para revertir los efectos de la deforestación, proteger sus bosques y rescatar su cultura ancestral.

El conocimiento sobre los bosques es parte de la cultura ancestral de muchas comunidades, sobre todo las indígenas. Una cultura que se transmite de generación en generación y que, en muchos lugares, se está perdiendo.

A nivel global, la deforestación y la degradación de los bosques representan casi el 20% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Según la FAO, los árboles están compuestos de carbono en un 50% y, una vez talados, ese carbono que almacenan regresa a la atmósfera.

En el caso de Panamá, la expansión de las fronteras agrícola y ganadera ha sido una de las principales razones de la pérdida de superficie boscosa. Sin embargo, cada vez más comunidades buscan proteger este preciado recurso.

Creando vida y uniendo generaciones

Los territorios y comarcas indígenas de Panamá han demostrado cuidar sus bosques en mayor grado que otras áreas del país. Campesinos, indígenas y afrodescendientes están tomando medidas para revertir los efectos de la deforestación, como planes comunitarios de manejo de bosques, huertos y viveros comunitarios, reforestación de bosques a orilla de los ríos y mangle, y sistemas de agricultura sostenible, entre otros.

El Programa “Bosques de Vida”, implementado con el apoyo de la Oficina en Panamá del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), es una iniciativa del programa de apoyo a la reducción de emisiones por deforestación y degradación de los bosques en países en vías de desarrollo (ONU-REDD) y el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) para apoyar a pueblos indígenas y comunidades que viven en los bosques a participar en los procesos nacionales para frenar la deforestación y degradación de los bosques, proceso conocido como (REDD+).

A través de este proyecto, quince organizaciones de base comunitaria trabajan en cuatro comarcas indígenas y cuatro provincias en Panamá con un objetivo en común: ser guardianes de los bosques y revertir la deforestación en sus territorios, pues dependen de ellos como medios de vida y sustento.

Fuente de riqueza

La defensa de los bosques en sus territorios, el evitar la expansión de la frontera agrícola y ganadera y la protección de las fuentes de agua son las motivaciones detrás de esta iniciativa. “Bosques de Vida” representa la voz de quienes desde sus comunidades reforestan sus quebradas, cuidan sus semillas, caminan y defienden sus bosques, y cultivan orgánicamente sus alimentos para mejorar sus condiciones de vida y superar la pobreza.

A través del proyecto se promueven técnicas sostenibles donde la agroforestería complementa la protección de las fuentes de agua y las riberas de los ríos, y el rescate de técnicas tradicionales que se transforman en agricultura orgánica y soberanía alimentaria.

Los habitantes de las comunidades dependientes de los bosques participaron en un “proceso de escucha activa” impulsado por ONU-REDD en Panamá, incorporando sus prioridades y desafíos para la elaboración de la Estrategia Nacional del país para frenar la deforestación y degradación de los bosques en el país.

El valor de la naturaleza

“El bosque es una farmacia, un supermercado, un todo. Es lo que nosotros sacamos de él, la comida. Nuestro sueño más grande es que nuestra organización sea un ejemplo para las demás organizaciones y que cada quien empiece a valorar lo que tenemos. Transmitir los conocimientos que tenemos a los jóvenes para que ellos se queden con ese conocimiento”, dice Julio Quintero.

Junto conlos miembros de la Cooperativa Bananera del Atlántico R. (COOBANA) y la organización KLUJITRA, Julio trabajan en la protección de 30 hectáreas de bosque comunitario con el objetivo de conservar y manejar adecuadamente sus recursos, particularmente plantas medicinales de uso ancestral.

“Tenemos que retomar los valores de la naturaleza, recuperar todo aquello que era: unidad, vida, y salud para nuestro pueblo. Si no hacemos esto, entonces tanto que se menciona el futuro, va a ser un futuro incierto”, asegura Choy Karibo, originario de la Comarca Ngäbe-Buglé y mimbro de la organización Acción Cultural Ngäbe (ACUN), una de las trece organizaciones que trabajan en pro del desarrollo sostenible del pueblo Ngäbe-Buglé.

Para Choy, el bosque es vida porque “en los bosques hay árboles, hay los que dan fruta, dan vida a vida silvestre, hay aves que se benefician de esos árboles y la fruta. Hay raíces y hay bejucos que nos sirven de medicina. Estos bosques conservan las fuentes de agua y los arroyos. Para mí y nuestro grupo, esto significa vida”.

Texto: PNUD Panamá // Fotos: PNUD Panamá y Yolanda Vicente.