Cómo los datos pueden proteger la vida silvestre

ONU Desarrollo
Belice es uno de los 18 países del área del amenazado jaguar. ©Enrique Aguirre/Shutterstock.com

Por Anne Virnig , Coordinadora del UN Biodiversity Lab, y Christina Supples, Asesora Técnica Principal del Proyecto Sextos Informes Nacionales al Convenio sobre la Diversidad Biológica, PNUD.

En el sur de Belice, se puede caminar por el último tramo intacto de bosques de América Central. Este eslabón clave en el Corredor Biológico Mesoamericano, que actúa como un puente natural entre América del Norte y del Sur, alberga uno de los conjuntos de biodiversidad más ricos del mundo. Si bien el majestuoso jaguar, el imponente árbol de caoba y el icónico tucán de pico iris llaman a este bosque su hogar, también sostienen a la gente de Belice al proporcionar agua y medios de vida sostenibles. El Gobierno de Belice está trabajando para proteger este foco de biodiversidad y muchos otros a través de una extensa red de 103 áreas protegidas que cubren el 36% del país.

A pesar de esta acción, y como en muchas partes del mundo, los bosques son deforestados alrededor de estas áreas protegidas, lo que representa una gran amenaza para los animales y las personas que dependen de ellos. Sin embargo, las imágenes satelitales de alta resolución y casi en tiempo real, y los análisis científicos ayudan al Gobierno a identificar los lugares donde los animales necesitan más de este bosque para obtener alimento y refugio, entender cómo se desplazan a través de él y saber qué partes del mismo tienen el mayor riesgo de ser cortadas o quemadas por acciones humanas.

Con este conocimiento, los conservacionistas están tomando medidas más efectivas. En Belice, este tipo de datos espaciales ayudan al Gobierno a abogar por mayor protección, como su reciente compra de 12.000 hectáreas para mantener la conectividad en el Corredor Biológico Mesoamericano. Esto ayudará a garantizar que los animales que llaman hogar al bosque puedan acceder a la tierra y el agua que necesitan para sobrevivir.

Tucanes de pico de iris, Belice; mono aullador en un santuario de babuinos apoyado por el PNUD, Belice. ©PNUD/Lei Katof

Hace un año lanzamos el UN Biodiversity Lab, en asociación con ONU Medio Ambiente y el Convenio sobre la Biodiversidad de las Naciones Unidas, para apoyar a casi 140 países en el uso de datos espaciales con el fin de cumplir mejor sus compromisos globales con la biodiversidad y el desarrollo sostenible. El UN Biodiversity Lab permite a los responsables de políticas acceder a más de 100 conjuntos de datos espaciales globales sobre biodiversidad, áreas protegidas, desarrollo sostenible y presión humana en una plataforma sin tener que usar Sistemas de Información Geográfica. Esto significa que alguien sin capacitación técnica avanzada puede ver y analizar estos datos para respaldar la toma de decisiones, así como comunicar los resultados a otros responsables de la formulación de políticas a través de mapas de historias y tableros.

A través de donaciones del Fondo de Innovación del PNUD, financiado por el Gobierno de Dinamarca y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), estamos trabajando para lograr el ambicioso objetivo de mejorar la alfabetización espacial y mejorar la transparencia y rendición de cuentas de las acciones que se aplican al Convenio sobre Biodiversidad y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Reserva Natural de Cockscomb en Belice, apoyada por el PNUD. ©PNUD/Leilei Katof

Las partes del Convenio sobre Biodiversidad deben presentar informes periódicos sobre el estado de la biodiversidad en su país, así como la efectividad de las estrategias y acciones nacionales para conservarla. Desafiamos a estos países a duplicar la cantidad de mapas en sus informes nacionales. ¿Cumplieron los gobiernos este desafío? Nuestro análisis inicial indica un rotundo sí. Analizamos los 77 informes nacionales presentados al Convenio sobre Biodiversidad a principios de junio y encontramos que el número de mapas se duplicó. Para los países apoyados por el PNUD durante este proceso, el número de mapas se triplicó, con un promedio de 15. El 30% de esos países utilizó el UN Biodiversity Lab para producir al menos uno de sus mapas. Se espera que estas tendencias aumenten a medida que se envíen más informes.

Los países están utilizando datos espaciales de diversas maneras. En Costa Rica, un país que representa el .03% de la superficie de La Tierra, pero el 6% de su biodiversidad, la producción de piña genera USD$ 1.000 millones en ingresos anuales. Para contrarrestar la conversión de tierras, el PNUD de Costa Rica está utilizando un sistema de monitoreo espacial para emprender acciones legales contra agricultores de piña que fomentan la deforestación ilegal. El Gobierno haitiano, que ha aumentado las áreas protegidas del país en un 800% desde 2010, está utilizando el UN Biodiversity Lab para identificar nuevas áreas protegidas y mejorar la gestión de las existentes. En Viet Nam, el Gobierno está utilizando el UN Biodiversity Lab para crear 55 mapas sobre el estado de los bosques, áreas protegidas, manglares y arrecifes de coral.

Loris lento pigmeo; Papilio protenor, Parque Nacional Cuc Phuong en Viet Nam. ©Parque Nacional Cuc Phuong

En todos los países con los que trabaja el PNUD, escuchamos una necesidad común sobre herramientas que puedan ayudar a identificar y priorizar acciones para proteger, restaurar o utilizar de manera sostenible la naturaleza de manera que cumpla con los compromisos nacionales con el Convenio sobre la Biodiversidad, así como con la Convención sobre el Clima de Naciones Unidas y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Los países también solicitan apoyo para permitir el diálogo entre los ministerios para ayudar a lograr estos objetivos. A medida que miramos hacia 2020, y mientras el mundo acuerda un nuevo marco de política internacional para la biodiversidad, el PNUD continuará desarrollando relaciones, mejorando las ofertas del UN Biodiversity Lab y brindando apoyo directo de capacidad para garantizar que los responsables de políticas puedan usar datos espaciales para Implementar acciones más efectivas para las personas y el planeta.

La tortuga de caparazón blando del Éufrates que se encuentra en Irak está en la lista de especies amenazadas de la UICN. ©Omar Shaikhli

Las autoras agradecen a los miembros del equipo que dirigen los análisis de los Sextos Informes Nacionales al Convenio sobre Biodiversidad de las Naciones Unidas: Martin Cadena (PNUD), Marion Marigo (PNUD) y Prudence Raine (PNUD).

Traducción al español por Diego Ochoa, Especialista en Comunicaciones, Sextos Informes Nacionales del Convenio sobre la Diversidad Biológica, PNUD

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Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo

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