Hablemos de cambio climático: entre la esperanza y el desaliento

Foto: Charles Roffey

¿Qué dice la ONU a la hora de hablar sobre el cambio climático? Una breve revisión de nuestros muros en Twitter nos muestra no uno, sino dos mensajes importantes:

“La ONU advierte sobre la ‘Catástrofe Climática’ ”.

Y, “las soluciones climáticas ya existen. Juntos podemos limitar el calentamiento global a 1.5˚C, dice la ONU”.

Ambos mensajes son ciertos, pero cada uno expresa una postura diferente. El primero destaca la devastación del medio ambiente y la amenaza a la vida humana. El aumento del nivel del mar y fuertes tormentas están acabando con las costas y las islas, mientras que la sequía destruye las tierras de cultivo, genera incendios forestales y expulsa a las personas de sus hogares. La acción humana ha eliminado en promedio el 60 por ciento de toda la vida silvestre en todas partes. Las personas están enfermas y mueren por la contaminación del agua, el aire y el suelo.

El cambio climático está contribuyendo a las devastadoras estaciones de lluvias en Malawi. En enero de 2015, las lluvias torrenciales causaron decenas de muertes y las inundaciones desplazaron a 174,000 en los distritos del sur de Chikwawa. Foto: PNUD/George Ntonya

El segundo pone de relieve las soluciones y posibilidades: las innovaciones tecnológicas e industriales, como la energía renovable barata, están llegando cada vez más rápido; los gobiernos locales, municipales y nacionales están asumiendo el compromiso de reducir el carbono, prohibir los contaminantes, proteger las especies y replantar los bosques; las personas se están uniendo en protestas populares con el fin de presionar a los políticos y a las empresas para que cambien de dirección.

Paneles solares crean fuentes de energía rentables, respetuosas con el medio ambiente y confiables en el Centro de Salud de Shabasonje, Distrito de Shibuyunji, en Zambia. Foto: PNUD/Karin Schermbrucker para Slingshot

Ambas historias son verdaderas y las comunicamos con el mismo fin: para impulsar la acción. Ambos enfoques de comunicación entrañan riesgos.

Las noticias de una devastación alarmante pueden conducir a un sentimiento de desaliento, lo que puede ser motivo de inacción de las personas. Sabemos muy bien que ese es el efecto al comunicar constantemente historias negativas. Ello se confirmó en un estudio reciente conducido por la Fundación Bill y Melinda Gates, que mostró que las audiencias expuestas a excesivas historias de personas que sufren dejan de prestar atención.

Después de un incendio forestal en Georgia. Foto: PNUD Georgia. Una plantación de árboles crea esperanza en Georgia. Foto: PNUD Georgia/Vladimir Valishvili

Esa es una razón para contar historias esperanzadoras. Algunos medios de comunicación han intentado enfocarse en esto, como la publicación europea World’s Best News que informa que las cosas están mejorando. O The New York Times, que actualmente ofrece a sus lectores el boletín informativo “Semana de buenas noticias”, con la eslogan “Obtenga su felicidad aquí”. Este es el tono de comunicación predominante del PNUD en nuestro trabajo sobre el clima, mostrar los éxitos que inspiran, alientan e informan.

Alguna vez se pensó que la iguana jamaicana estaba extinta. Hoy este reptil, cuya existencia es fundamental para mantener la biodiversidad de los bosques de Jamaica, está siendo protegido a través de un proyecto del PNUD. Foto: PNUD Jamaic/Dominic Davis.

Por supuesto, el riesgo de solo publicar buenas noticias es que las personas piensen que las cosas van a estar bien después de todo, y que no es necesario actuar pues alguien más lo está haciendo.

Entonces, ¿qué dirección debemos tomar en el PNUD? Representamos al mayor ejecutor de las Naciones Unidas de programas sobre mitigación y adaptación al cambio climático. El PNUD es el principal asesor de muchos gobiernos en sus planes de reducción de emisiones. La forma en que hablamos del cambio climático y de nuestro trabajo sobre el tema merece que reflexionemos profunda y estratégicamente.

El PNUD sin duda tiene buenas noticias de qué hablar. Un ejemplo es el progreso en la preservación de más plantas y animales únicos de Madagascar, o los agricultores paraguayos que minimizan el uso de agua y protegen las tierras de cultivo para evitar la tala de bosques. Proyectos exitosos e inspiradores como estos deben ser reconocidos pero, lamentablemente, no son representativos de lo que está ocurriendo en nuestro planeta a escala mundial.

¿Podemos combinar las historias de éxito con una narrativa que resalte los riesgos adherentes? ¿Podemos contar ambas historias a la vez?

Edouard Schaffrath es un agricultor en Naranjal, Paraguay, que utiliza menos agua y protege las tierras de cultivo contra la deforestación. Foto: PNUD Paraguay/Santi Carneri

Hemos adoptado ese enfoque en nuestra reciente alianza con National Geographic. La primera historia sobre energía geotérmica en Kenya, cuenta cómo el país está invirtiendo en energía limpia; sin embargo, la inversión inicial es costosa y otras inversiones aún se destinan a energía más contaminante como el carbón y el petróleo.

Este enfoque de comunicación exige mucho de nosotros. En general, las personas que han trabajado en un proyecto específico y exitoso relacionado con el cambio climático quieren hablar sobre el éxito logrado a nivel local; pero también queremos que lo hagan desde la perspectiva mundial que entraña enormes desafíos. Nuestros expertos, que documentan los riesgos de la destrucción climática y los difíciles cambios políticos y prácticos necesarios para detenerlos, pueden consagrar un poco de su tiempo y destacar en sus emisiones que se está logrando un progreso, por más limitado que sea. No es un equilibrio como tal, pero en general nuestro enfoque es positivo.

En otras palabras, es como National Geographic cuenta la historia: hay desafíos y peligros, pero hay progreso, mucho progreso. Así es que, es hora de trabajar.

Por Mila Rosenthal, Directora de Comunicaciones del PNUD, y Jo Scheuer, Director de Cambio Climático y Reducción del Riesgo de Desastres del PNUD