La relación entre igualdad de género y cambio climático

ONU Desarrollo
Mar 18 · 5 min read
En una economía global donde cerca de la mitad de las mujeres en edad laboral quedan fuera de la fuerza laboral, Esperanza Dionisio tomó las riendas de una cooperativa endeudada que producía café en Perú y la convirtió en una empresa exitosa que emplea a más de 700 personas y se enfoca en la igualdad de género. Foto: PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo

Las conversaciones sobre el clima en Katowice, Polonia, durante la COP24 y el Foro de Davos, concluyeron con un anuncio alarmante sobre la velocidad a la que avanza el cambio climático, calificándolo como “una cuestión de vida o muerte”. En los últimos cuatro años, hemos tenido las temperaturas más altas en la historia de la humanidad, casi 1°C más altas que al comienzo de la revolución industrial.

Los cascos polares continúan derritiéndose, los arrecifes de coral se están blanqueando y muriendo, y los niveles del océano aumentan. Cada vez más lugares sufren escasez de agua y disminución en los rendimientos de los cultivos, mientras que los desastres naturales aumentan en cantidad e intensidad.

Estos problemas pueden parecer estrictamente ambientales, pero están vinculados a un modelo de negocio económico basado en el carbono.

Este es un modelo en el que el uno por ciento más rico de la población se apropia del 33 por ciento de la riqueza, en el que aproximadamente la mitad de las mujeres en edad de trabajar quedan fuera del mercado laboral, y hay 122 mujeres jóvenes viviendo en la pobreza por cada 100 hombres jóvenes. Mientras tanto, menos del 5 por ciento de las mujeres forman parte de las juntas directivas de las empresas más grande y, por cada dólar que ganan los hombres en promedio, las mujeres ganan alrededor de 80 centavos.

El efecto del cambio climático en las mujeres

Si bien el cambio climático es perjudicial para todos, lo es más para las mujeres y con un mayor impacto en las mujeres rurales e indígenas. Se estima que aproximadamente una cuarta parte de las mujeres económicamente activas trabajan en la agricultura. La reducción de los rendimientos de los cultivos debido al cambio climático tendrá un efecto particularmente devastador en los medios de vida de millones de personas, así como efectos desiguales en la salud y nutrición de sus familias, mientras que suben los precios de los productos básicos.

Las empresas tienen una responsabilidad enorme y una necesidad urgente de encontrar modelos de producción responsables y necesitan sociedades prósperas si quieren crecer.

La Agenda 2030, la brújula que guía el destino de la humanidad, apunta a un mundo sin pobreza y sin hambre, y con una educación de calidad y una energía limpia y asequible. Sin embargo, parece que tales objetivos no pueden lograrse sin un cambio radical.

¿Qué pueden hacer las empresas?

Primero, asegurar que la sostenibilidad corporativa sea parte del ADN corporativo. Debe haber un compromiso al más alto nivel. Cuando ENEL en Colombia incorporó la igualdad de género, descubrieron que tener más mujeres en su banco de talentos era bueno para el negocio. Gracias al Sello de Igualdad de Género (Equipares, un programa liderado por el Ministerio del Trabajo), ENEL aumentó el personal femenino a un 34 por ciento, en comparación con el 66 por ciento de hombres, con un 36 por ciento de estos cargos en posiciones ejecutivas.

En segundo lugar, evaluar su nivel de alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS): determinar sus contribuciones empresariales básicas, iniciativas filantrópicas y otras estrategias de responsabilidad social que no estén directamente vinculadas al negocio en sí. Pueden medir el estado de sus brechas internas con los ODS, por ejemplo, de género y salarios, así como de ausentismo masculino o femenino o la participación en posiciones de liderazgo y juntas directivas. También pueden medir su huella de carbono, el consumo de agua y el consumo de energía en comparación con los ODS.

El PNUD ha desarrollado una herramienta para tales evaluaciones, Equality@Work, una plataforma en línea, que ofrece una solución tecnológica para medir las brechas de género en las empresas.

Tercero, asegurar que las prácticas de gestión favorezcan la igualdad de oportunidades. Transformar las normas culturales de la empresa y compensar a aquellas personas desfavorecidas, al mismo tiempo que incorpora objetivos de sostenibilidad. En Chile, CODELCO, gracias al Sello de Igualdad de Género implementó el Programa Gabriela Mistral, destinado a lograr la igualdad de género y promover el empoderamiento de las mujeres. La participación femenina aumentó en un 12 por ciento en cuatro años y también observaron una mejora notable en su entorno laboral. De hecho, el 73 por ciento de los empleados en 2017, en comparación con el 62 por ciento en 2013, informaron que trabajaron en un ambiente positivo.

Los sellos de igualdad de género son una forma efectiva de lograr estos cambios. Son programas de certificación promovidos por el PNUD para generar estrategias empresariales claras que apoyen la igualdad de género. Las empresas también pueden unirse a programas como el Programa de Productos Verdes, que ayuda a lograr una producción sostenible de productos agrícolas y marinos.

Una oportunidad de negocio

Cuarto, hacer de la Agenda de Desarrollo Sostenible una oportunidad de negocio. Se estima que el logro de los ODS podría abrir hasta 60 “puntos calientes” del mercado que podrían agregar aproximadamente 12 billones de dólares a la economía mundial y crear más de 380 millones de nuevos puestos de trabajo. Las oportunidades abundan en la reducción de residuos, los modelos de economía circular para la electrónica, la producción de alimentos, la atención médica a distancia, la vivienda sostenible, y mucho más.

En la República Dominicana, el Banco BHD cayó en cuenta de que estaban perdiendo dinero antes de obtener la certificación con el Sello de Igualdad de Género. Gracias al programa, desarrollaron cinco nuevas propuestas de valor, especialmente diseñadas para mujeres. La cantidad de clientes mujeres aumentó a una tasa de crecimiento anual promedio del 13 por ciento en comparación con el 12.6 por ciento de los clientes hombres durante el mismo período. Y el número total de productos financieros vendidos a mujeres aumentó de 667.000 a 1,1 millones.

Finalmente, las empresas pueden aliarse con socios para el desarrollo y redes de conocimiento que apoyan a las empresas en el camino hacia la sostenibilidad y la igualdad. Pueden unirse a plataformas que facilitan tales conexiones y el intercambio de información, recursos y experiencia. El PNUD lanzará pronto las plataformas ODS Impacto y Laboratorios Aceleradores de los ODS, que permitirán alianzas entre sectores público y privado y facilitarán el conocimiento, la tecnología y la innovación.

©vs148/Sutterstock.com

Por Diana Gutiérrez, Gerente del PNUD, Programa Global de Negocios para la Igualdad de Género

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Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo