Avanzando en el reconocimiento del rol de los guardaparques en Chile

164 guardaparques fortalecen y nivelan sus competencias para contribuir a reforzar la sostenibilidad ecosistémica del país.

La labor del guardaparques en Chile se remonta al año 1914. Fue entonces cuando se destinó al primero de ellos a una reserva forestal, la de Malleco, en la región de la Araucanía, con el cometido de protegerla y evitar la sustracción de madera. Un siglo después, la tarea de los guardaparques ha evolucionado y actualmente abarca aspectos tan variados como la conservación de la biodiversidad, el control de visitantes, la educación ambiental o el apoyo a la investigación aplicada.

Hace 16 años que Luis Gutiérrez trabaja como guardaparques. Imagen: Luis Gutiérrez

Sin embargo, pese a la exigencia que suponen dichas labores y la relevancia de su rol, no existe en Chile una certificación profesional específica que los reconozca como tales. Luis Gutiérrez, integrante del Cuerpo de Guardaparques, órgano formal de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) que los agrupa, nos contaba lo que ha supuesto para él desarrollar su profesión:

“En marzo de 2000 logré incorporarme a la CONAF, y después de 16 años aún sigo formándome, ya que las labores del guardaparque son tan diversas que el aprendizaje es constante. Ahora trabajo en la Reserva Nacional Lago Peñuelas, y siempre hay algo nuevo que aprender.”

La falta de certificación profesional hace que muchos de ellos, pese a acumular una dilatada y valiosa experiencia en sus cargos, encuentren un impedimento para optar a puestos de mayor desempeño. Por ello, el gremio viene reivindicando desde hace tiempo que una certificación oficial reconozca sus capacidades.

En 2009, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF por sus siglas en inglés), se involucró en el proyecto Creación de un Sistema Nacional de Áreas Protegidas para Chile (GEF-SNAP), con el objetivo de reforzar las capacidades institucionales para la planificación y manejo de las áreas protegidas del país, así como de diseñar una propuesta para la integración bajo un mismo sistema de las diferentes tipologías de áreas protegidas coexistentes en Chile. Dada la relevancia de los guardaparques en el funcionamiento cotidiano de dichas áreas, contribuir al fortalecimiento de su formación ha sido uno de los ejes del proyecto.

Las tareas del guardaparques incluyen también las labores de educación ambiental. Imagen: Luis Gutiérrez

En ese contexto, a partir de agosto de 2015, la CONAF, con el apoyo del PNUD, organizó una serie de cursos de formación, orientados a nivelar los conocimientos y competencias de los integrantes del Cuerpo de Guardaparques y a permitirles la obtención de una titulación oficial.

Las capacitaciones, divididas en 6 tandas para poder implicar así a guardaparques de distintos puntos geográficos, abordaron temas ya familiares para el colectivo, como la conservación de la diversidad biológica o la evaluación de impactos ambientales. Al mismo tiempo, incluyeron aspectos novedosos, como la vinculación comunitaria y la gestión de conflictos, técnicas de trabajo en equipo, manejo de situaciones de estrés o fórmulas de participación ciudadana. Para Luis, quien participó en los cursos, la experiencia ha sido claramente positiva:

“Ahora vemos un compromiso por parte de nuestra jefatura, a nivel central, mediante esta instancia de capacitación y posterior certificación. Ello le da un plus a nuestra carrera en el plano institucional, demuestra un compromiso para con nosotros, los guardaparques, y nos compromete aún más para seguir haciendo de la mejor manera posible nuestro trabajo.”

Luis forma parte de los 140 guardaparques que han recibido capacitación en el marco del proyecto GEF-SNAP. Además, el futuro Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas prevé que la formación y capacitación de guardaparques sea parte de una estrategia de mediano y largo plazo que permita un apoyo continuo a su crecimiento profesional.

Por ello, otros 24 guardaparques recibieron herramientas y conocimientos específicos para poder formar a otros colegas en el futuro. Con ello se profundizará progresivamente en el empoderamiento y en la profesionalización de los guardaparques del Estado, actores clave en la conservación del patrimonio natural y cultural del país, así como en la gestión de las áreas protegidas que lo acogen.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) dedican una de las metas del ODS número 15 a un logro para el cual los y las guardaparques serán actores esenciales: “Para 2020, velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales”.

La historia de Luis Gutiérrez no es sino una de las tantas que ejemplifican cómo se traducen al ámbito humano los avances que se están impulsando en Chile para apoyar al colectivo de guardaparques, así como la contribución que harán para que el país tenga unos ecosistemas más sostenibles y en línea con lo que promueven los ODS.

Imágenes: proyecto GEF-SNAP (1) y Jorge Herreros, proyecto BIOFIN (2, 3 y 4).

Por Sergio García i Rodríguez, PNUD Chile.