Comunidades de San Nicolás y Ninhue protagonistas del desarrollo sostenible

La iniciativa a escala territorial del proyecto Comunidades Mediterráneas Sostenibles impactará directamente a estas comunas que llevan más de una década trabajando por una mejor calidad de vida, a través de prácticas agrícolas amigables con el medio ambiente.

“Ojalá las personas tomaran conciencia y se dieran cuenta que esto no es broma, es necesario cambiar la alimentación, esto es salud: yo no tomo remedios, tengo todo aquí”, dice Nancy mostrando sus cultivos. Fotos: Pilar Zapata, PNUD Chile.

San Nicolás es un pequeño poblado ubicado a 400 kilómetros al sur de Santiago, en la Región de Ñuble. De vocación agrícola, se autodenomina “la comuna de los niños”. Quizás sea este compromiso con las nuevas generaciones uno de los factores que impulsan su decidida adopción de prácticas amigables con el medio ambiente.

Recientemente fue nombrada primera comuna agroecológica de Chile. Un importante reconocimiento que se oficializó cuando el país celebraba el Día del Campesino, efeméride con la que cada año se releva la labor que realizan miles de pequeñas y pequeños productores a lo largo del territorio nacional.

En ese contexto se lanzó la iniciativa a escala territorial que permitirá que cinco proyectos de San Nicolás y Ninhue sean implementados con recursos del Fondo Mundial para el Medio Ambiente GEF (Global Environment Facility), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio del Medio Ambiente, a través del proyecto Comunidades Mediterráneas Sostenibles, por un monto total estimado en $130 millones.

“El desarrollo sostenible parte en el nivel local a través de una buena gobernanza producida por el trabajo colaborativo entre la sociedad civil, el sector privado y el público. La experiencia internacional ha identificado que una de las principales características de las comunas o regiones que han logrado un desarrollo con equidad, sostenibilidad y prosperidad, son aquellas que presentan una fuerte identidad con su territorio y donde los actores locales generan alianzas e identifican iniciativas innovadoras y sustentables” destaca la Jefa de Gobernanza y Desarrollo Sostenible del PNUD, Paloma Toranzos.

El objetivo de esta iniciativa es desarrollar proyectos que tiendan a la conservación de la biodiversidad, el manejo sostenible de la tierra y el fortalecimiento de la resiliencia frente al cambio climático en un paisaje socioecológico productivo.

Dirigentas de organizaciones rurales de San Nicolás y Ninhue destacan la importancia del proyecto que se implementará en sus localidades.

“He sido una de las agricultoras que trabaja codo a codo con los campesinos y me alegro de que se haya adjudicado este proyecto, porque hay muchos campesinos que necesitaban de esta ayuda” dice la antigua dirigente María Quilodrán, Presidenta del Comité Elaboradoras de Quesillos y Tesorera del Comité Coordinador Campesino de San Nicolás.

“Estamos muy contentos de que este lanzamiento haya sido en San Nicolás y muy agradecidos que PNUD puso los ojos en nuestros dirigentes, ahí se ve que realmente se está trabajando bien aquí” expresa a su vez, Paulina Palavecino, Apoyo de los Comités Campesinos del Departamento de Desarrollo Rural de la Municipalidad de San Nicolás.

A través de esta iniciativa se destinarán recursos al Comité Coordinador Campesino Comunal, agrupación que reúne a 32 organizaciones rurales de esta zona, aproximadamente 500 personas. Dicho comité será el encargado de liderar el proceso de planificación participativa para definir los 5 proyectos que se implementarán, cada uno de los cuales recibirá de $20 a $25 millones. Es decir, serán las propias comunidades las que determinarán en qué invertir los recursos.

“Estamos trabajando acá, porque la comunidad gestiona en forma sustentable sus predios hace ya más de diez años. Y este proyecto GEF busca efectivamente trabajar con las organizaciones comunitarias con una mirada de planificación de paisaje y de impulsar iniciativas que fortalezcan aún más, el trabajo que vienen realizando en la comuna” explica María Francisca Meynard, profesional del Ministerio del Medio Ambiente y Directora Nacional del Proyecto GEF Comunidades Mediterráneas Sostenibles.

BUENAS PRÁCTICAS

San Nicolás y Ninhue forman parte del secano costero interior del Valle del Itata. Para ambas comunas las actividades económicas más importantes son la agricultura, vinicultura, ganadería y silvicultura. Presentan además una fuerte presencia de la industria forestal y maderera, la que identifican como un factor importante en la sequía que viven las dos localidades: casi el 40% del territorio tiene monocultivos con plantaciones de especies exóticas de pino y eucalipto.

Además, estas comunas cuentan con un importante capital social que se ha desarrollado a partir de las organizaciones comunitarias, principalmente cooperativas de viñateros y comités agroecológicos. Estas organizaciones apuntan a posicionar la agricultura y vitivinicultura tradicional, de pequeña escala, sustentable y justa en términos sociales y económicos. Aprovechando este contexto es que en este territorio se aplicará también, de manera piloto, la Guía de Buenas Prácticas Agrícolas en Biodiversidad, elaborada en conjunto por la Iniciativa de Finanzas para la Biodiversidad BIOFIN con la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático.

“Empezamos a trabajar con estos temas hace once años: es un trabajo a largo plazo y que requiere de mucho cuidado porque el medio ambiente está muy contaminado, entonces es fundamental lo que pretende la agroecología” relata Alfonso Jara, Presidente del Comité Coordinador Campesino Comunal de San Nicolás “somos una de las comunas de Chile que tiene una organización grande y sólida como lo es el Comité Campesino, queremos que éste sirva de ejemplo para que todas las comunas sigan organizándose, porque unidos sí se puede trabajar” resalta.

Una de las productoras agroecológicas que es parte del Comité es Nancy Flores. Ella lleva 7 años trabajando en su predio de manera orgánica, sin utilizar fertilizantes ni pesticidas químicos. Orgullosa, muestra sus hortalizas cultivadas en tres grandes invernaderos y agradece la posibilidad de mantener su familia con las ventas de sus productos y de alimentarse de lo que ella misma produce “ojalá las personas tomaran conciencia y se dieran cuenta que esto no es broma, es necesario cambiar la alimentación, esto es salud: yo no tomo remedios, tengo todo aquí” dice mostrando sus cultivos.

La Iniciativa a Escala Territorial pone precisamente en valor lo que Nancy trabaja en forma cotidiana. A juicio de Patricio Caamaño, Delegado Ministerial de Medio Ambiente para la Región de Ñuble, la iniciativa releva “el equilibrio ambiental, social y económico de las comunidades; pese a que muchas veces la gente campesina no se acerca a los temas ambientales, lo practican siempre y ahora con este proyecto GEF van a poder trabajarlo aún más” sostiene.

Se espera que a fines de este año se inicie la implementación de los proyectos elegidos a través del trabajo de planificación que coordina el Comité Campesino. Durante el mes de octubre se lanzarán también Iniciativas de Escala Territorial en las localidades de Constitución y Curepto, en la Región del Maule; además de Pumanque y Lolol en la Región de O’Higgins.


Por Pilar Zapata, PNUD Chile.

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