Paredones: acumular agua de lluvia para una mayor resiliencia ante el cambio climático

Tres comunidades afrontan con éxito el reto de prevenir la escasez hídrica y aumentar su soberanía alimentaria

La comuna de Paredones, situada en la Región de O’Higgins, en el centro de Chile, sufre un alto grado de degradación de los terrenos y una marcada disminución de las precipitaciones en los últimos lustros, enmarcada en el escenario de cambio climático que vive el planeta. Los efectos del terremoto sufrido en la zona en 2010, además, secaron muchos de los pozos que abastecían de agua a las familias rurales del lugar.

Todo ello ha implicado una gran barrera para que las personas que viven en las comunidades más aisladas de Paredones puedan ver garantizado su acceso al agua, limitando su disponibilidad para el consumo humano –para lo cual la Municipalidad debía asistirlas mediante camiones aljibes– y, obviamente, impidiéndoles cultivar hortalizas y frutas en sus huertas. Jorge Alvarado, de la comunidad de La Huertilla, explicaba así el escenario al que se han tenido que enfrentar él y muchos vecinos y vecinas:

Jorge Alvarado, de la comunidad de La Huertilla, está empezando a cultivar hortalizas con el agua que ya acumula. Imagen: Sergio García, PNUD Chile
“Antes sacábamos el agua de un pozo, pero cada vez había menos. Además, con el terremoto de 2010, las napas freáticas se corrieron, y eso hizo que aún sacáramos todavía menos agua del pozo. La Municipalidad, cada semana, trae entre 2 y 3 tambores de agua: entre 200 y 500 litros semanales es de lo que hemos dispuesto. Eso lo tenemos que complementar con lo poco que sacamos del pozo.”

En el marco del Programa conjunto para Combatir la Desertificación, las comunidades de La Huertilla, El Rincón y la Población, todas en Paredones, lograron ponerse en contacto el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Unión Europea (UE), quienes apoyaron mediante la provisión de materiales y apoyo logístico a las tres comunidades con el fin de que pudieran diseñar e implementar soluciones que aumentaran la disponibilidad de agua de las familias y fortalecieran su resiliencia ante los efectos del cambio climático, permitiéndoles estar mejor preparadas ante eventos climáticos extremos como los que constituyen las sequías.

De este modo, 22 familias pudieron instalar en sus casas sistemas de cosecha de agua de lluvia y, además, construir un invernadero conectado al tanque acumulador. Ahora, ello ha reducido su dependencia respecto a los camiones aljibes que les suministran agua desde la Municipalidad, lo que ya está haciendo posible que puedan compaginar el consumo humano de agua con el cultivo de hortalizas.

22 familias instalaron un sistema de cosecha de aguas lluvias conectado a los invernaderos que construyeron en el marco del proyecto. Imágenes: Sergio García, PNUD Chile

Jorge encuentra que la solución adoptada ha aumentado la soberanía alimentaria de su comunidad y contribuye a una mejora de su calidad de vida:

“Si no podemos en cultivar en la casa todo el año, hay que ir a la feria a comprar, a Lolol, y eso significa un gasto de tiempo y de dinero. Solo hay dos buses hacia allá, uno a las 9h30 y otro a las 12h30, y uno de vuelta, a las 17h30. Ir y volver cuesta 12.000 pesos, y eso, a partir de ahora, lo ahorraremos. El invernadero es un avance muy bueno: va muy rápido. Yo he plantado lechugas, porotos, betarraga, apio… Es muy beneficioso para nosotros.”

Vitalicia y su familia viven en otra de las comunidades de Paredones, la de La Población. Según ella, la solución que han adoptado con el apoyo del PNUD amplía sus oportunidades frente al fenómeno de la sequía, ya que con tres lluvias, en tres meses, han podido acumular hasta 4.000 litros de agua:

Vitalicia, su esposo y sus hijas cuentan ahora con un invernadero en el hogar, donde podrán plantar hortalizas para el autoconsumo. Imagen: Sergio García, PNUD Chile
“Recomiendo este sistema, porque el agua de lluvia es más limpia que la del pozo, que quedó muy maltrecho con el terremoto. Además, la noria que utilizábamos se secó, y ya no era posible sacar agua. Antes plantábamos poco, porque apenas teníamos agua. Pero ahora, con el sistema y el invernadero, podremos usar el agua que cosechamos para tomar y para regar. Es un gran cambio.”

El avance que el proyecto en colaboración con el PNUD ha significado para las comunidades de Paredones ilustra claramente lo que proponen los Objetivos de Desarollo Sostenible (ODS) y ejemplifican cómo, a partir de una respuesta a un problema medioambiental, es posible abordar varias facetas que contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático y adaptarse mejor a él — ODS 13 —, a proteger el hábitat ante la degradación de tierras — ODS 15 — y que repercuten sobre el bienestar de las personas, como su acceso al agua — ODS 6 — o su soberanía alimentaria — ODS 2 — .

Por Sergio García i Rodríguez, PNUD Chile.