Gerontocracia Arcaica o Colaboración Intergeneracional

En Latinoamérica el creciente pero desorganizado liderazgo de las juventudes ha evidenciado la necesidad de una colaboración intergeneracional que rompa el paradigma adultocéntrico. Esta disrupción se hace necesaria para garantizar la estabilidad de los procesos democráticos durante el cambio generacional de los liderazgos políticos y sociales. En el caso de El Salvador, es evidente la apatía hacia la participación política en gran parte de la población joven. Ante esta alarmante situación se hace urgente el acompañamiento y fortalecimiento del liderazgo de las juventudes de manera efectiva.

El problema es grave e implica amenazas reales a la degradada estabilidad social y democrática. No solamente la gran mayoría de las y los jóvenes no se interesa por la política nacional, sino que la fisura social se transforma en una anomia política, y las consecuencias sobre la legitimidad de los actuales líderes seguirá aumentando paulatinamente si no se actúa desde una perspectiva joven de vivir y hacer política.

Es responsabilidad de la sociedad en su conjunto apoyar el desarrollo y fortalecimiento de los procesos de liderazgo y cambio generacional, para revertir los resultados de la fragmentación socioeconómica creciente que la sociedad salvadoreña experimenta, garantizando el desarrollo democrático en paz y justicia social a través de sus múltiples sectores académicos, políticos, empresariales, sociales y culturales.

Según un estudio de la UTEC presentado en el año en curso (1), los hombres muestran una confianza media-baja hacia los gobernantes con una media de 2.12, mientras que las mujeres muestran una confianza baja con una media de 1.85.

El 31.8% dijo pertenecer a alguna agrupación social de jóvenes, mientras que el 63.1% manifestó no pertenecer a ninguno. Por si fuera poco, según el Ministerio de Salud, el suicidio es la segunda causa de muerte de jóvenes de entre 10 y 19 años. La causa del 57% de las muertes se debe a embarazos precoces por el estigma que rodea al embarazo y la sexualidad de las niñas y adolescentes. Amnistía Internacional publicó recientemente el documento “Al borde de la muerte: violencia contra las mujeres y la prohibición del aborto en El Salvador” el cual recomiendo para su lectura.

Podemos observar un contraste realmente preocupante: por un lado un aparato estatal gerontocrático que gobierna una población joven donde el 60% de la población tiene menos de 35 años los cuales somos marginados, estigmatizados y criminalizados por los Hijos de la Generación del Silencio. En este sentido, es comprensible que las organizaciones políticas sean las que menos cautivan a las nuevas generaciones, en comparación a las organizaciones artísticas, culturales o educativas, seguidas por las religiosas y las deportivas o recreativas.

Si bien es cierto la revolución mediática ha convertido a muchas de las juventudes en seres interpretados por la voluntad de poder, El Salvador cuenta con una nueva generación de líderes muy preparada, creativa, diversa y tolerante. Líderes de todos los sectores sociales, todas las cosmovisiones e ideologías, y por si fuera poco, especializados en los más diversos campos. Mujeres y hombres unidos por principios y valores profundos, conscientes que el amor, la justicia y la solidaridad acercan a la humanidad a su expresión más sagrada. Nacimos en un país que estaba finalizando una cruenta guerra que marcó un antes y un después en la salud mental de nuestra sociedad. Crecimos durante el auge del neoliberalismo, nuestra adolescencia fue marcada por la dolarización, y la crisis financiera nos recibió al iniciar nuestra adultez.

Los liderazgos actuales, que son en su mayoría los mismos de antes, no entienden, no ven o no quieren ver que la relación entre política y juventud es más compleja de lo que parece, por ello se hace necesario el accionar conjunto por parte del Estado, las organizaciones sociales, los partidos e instituciones políticas para que las juventudes de El Salvador dejen de percibirlas como estructuras distantes. Por ello, es que deben abrirse espacios reales de intercambio, formación y crecimiento indispensables para el desarrollo de las capacidades de liderazgo.

Los liderazgos políticos y sociales que manejan hoy el poder deben lograr un acercamiento con las juventudes y sus liderazgos políticos, sociales y culturales de distintas ideologías y participaciones ciudadanas en busca de un crecimiento conjunto. La necesidad de un plan de país enfocado a la colaboración intergeneracional para garantizar el cambio de liderazgos en un ambiente de estabilidad democrática es indispensable para nuestro futuro próximo como sociedad, sobre todo, en la actual guerra social que nos aqueja.

Todo el salvajismo que hoy vivimos es herencia directa de los “Hijos de la Generación del Silencio” que hoy ostentan el poder, y ese es El Salvador en donde todas estas juventudes y sus liderazgos hemos crecido. Ante tanta barbarie es lógica una búsqueda de justicia, igualdad, democracia y libertad responsable. Todos menores de 35 años, a partir de este punto, es evidente que muchos formemos parte de movimientos y organizaciones de la sociedad civil y no de partidos políticos caducados en muchos aspectos. Sin embargo, algunos aún no asumen su rol histórico y continúan sometidos, interpretados.

Este es el espacio-tiempo más oscuro por el que hemos cruzado como sociedad, dicho por grandes pensadores salvadoreños y a los cuales adhiero en esa afirmación y es que se hace necesario trascender el status quo como acto de dignidad. Por eso reitero el llamado a aquellas personas que aún no han asumido su responsabilidad y su liderazgo, a que sean consecuentes al momento histórico que vivimos. Resulta difícil imaginar cómo sería la situación de seguir con esta fatídica y descarada inercia que acrecienta la desigualdad; que sin importar la cantidad derrama más y más sangre, que siembra terror con pólvora y muerte a todo nuestro país. Definitivamente no podemos continuar así.

Somos muchas y muchos los que hemos asumido nuestro compromiso histórico, y a ustedes me dirijo cuando digo que ya es tiempo de ejercer nuestro empoderamiento, ya es tiempo de trastocar el ficticio orden establecido para construir mejor patria. Nos toca ahora a las nuevas generaciones emprender la liberación del abismo en que los “Hijos de la Generación del Silencio”, el 1% y el crimen organizado nos han sumergido.

Mi llamado es a que dejes esa queja intrascendente entre cuatro paredes y el ciberespacio; mi exhortación es que hagas algo más allá de tu entorno inmediato; es el llamado de siempre a que te organices y luches por lo que crees justo para nosotros y las futuras generaciones.

Te invito a que luchemos juntos por la paz y la justicia social, a que demos lo mejor de nosotros y nuestra juventud para sacar adelante nuestro país y, con ello, nuestras familias.

Pero si a pesar de todo lo que se vive día a día en nuestras calles, tú decides que esta no es tu lucha, sólo te pido que seas portador de la voz de conciencia. Si lo haces, te aseguro que nos encontraremos construyendo el mismo futuro.

(1) “Imaginario colectivo, movimientos juveniles y cultura ciudadana en El Salvador”, de la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC)

  • Reverendo de la Iglesia Evangélica Protestante de El Salvador (IEPES), colaborador de Diacrónico.

http://www.diacronico.com/?p=1834

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.