¿Lo quieres por un año o lo quieres para toda la vida?

Vivimos una era cultural de emprendedores de fantasía.

En la anterior generación (la de mis padres), lo más cool era ser una estrella de rock. Hoy las estrellas de rock son los emprendedores. Jóvenes y no tan jóvenes, desarrolladores que escriben código, emprendedores que conectan, crean, innovan y dan soluciones a problemas que nunca antes se habían resuelto, y todo esto, para mejorar la vida de las personas. Este es el nuevo mundo, dónde las puertas a la innovación se han abierto dando paso a enormes oportunidades para cualquiera, y remarco, cualquiera que tenga un propósito real y una intención pura tiene las puertas abiertas.

Estamos viviendo la mayor época de cambio en la comunicación desde la creación de la imprenta. Somos comunicadores en esencia, y hoy, tú eres tu propia agencia de digital media. Independientemente de lo que estés haciendo, te va a impactar de manera radical en la próxima década, porque ya nos ha impactado en la última década. El escenario establecido nos permite a todos documentar y crear alrededor de cualquier narrativa y comunicarnos en un nuevo mundo, un mundo diferente.

La primera cosa que debemos tener presente, algo que es de suma importancia, es saber hacia dónde se dirige este nuevo mundo. Y es que el nuevo mundo se construye encima de nuestras cabezas. La oportunidad que tenemos hoy es inigualable. El coste de entrada en este ecosistema es cero, eso que llamamos Internet. Los servicios profesionales se están abaratando a un nivel extremo.

Del tener al usar, esta es la gran transición del nuevo mundo.

Durante los últimos 5 años, no he hecho otra cosa que ponerme manos a la obra, trabajar, observar. Que por cierto, tan sólo estoy empezando. La grandeza nace de la consistencia. Hacer lo que otros no están dispuestos a hacer. Ser capaz de perseverar y entregarlo todo una y otra vez. La vida es una maratón, no un sprint. Tienes que ser paciente, y enamorarte del proceso si quieres ganar el juego.

La transición que estamos viviendo es decisiva en tu futuro, dónde tienes dos opciones: o vas a la defensiva, y te quedas parado insistiendo en todas las negativas de estas tendencias. O vas a la ofensiva, y te das cuenta que esta es la mayor oportunidad que hemos tenido como seres humanos y como emprendedores. La decisión es tuya, nadie más tiene el control.

Es momento que todo este ecosistema y las nuevas generaciones entiendan que esta es la mayor época no solo para emprender, sino para vivir.

Aún así, como ha sucedido toda la historia, el ser humano sobrepasa los límites, y su ambición no tiene final. Vivimos una era cultural de emprendedores de fantasía, una ‘burbuja’ de start-ups, emprendedores y CEO’s. Es sexy poner que eres CEO o Entrepreneur en tu perfil de LinkedIn. Lo que no es tan sexy es trabajar y perseverar en el día a día, cuidado.

Un dato que me sobrecoge es la tasa de suicidios en Silicon Valley de jóvenes creyéndose que iban a construir el próximo Uber, fíjate, la información está ahí fuera, únicamente necesitas saber interpretarla. No necesitas construir el próximo Facebook, o el próximo Airbnb. Mucha gente sería más feliz con un negocio propio que le proporcione lo que necesita para vivir la vida que quiere. Quizás no has elegido bien esa meta. ¿Qué vida quieres vivir? Esa es la pregunta. Entiende la realidad del camino hacia tu objetivo, puesto será muy duro si tus metas son altas. A mi parecer, la respuesta es vivir una vida a tu medida. Ahora, si eres ambicioso, algo te arde por dentro, y crees que tienes talento… tira millas, y se el mejor, el nuevo mundo te lo permite.

Para mí, lo más importante es que estoy revelando la verdad. La realidad del espíritu emprendedor. Muchos de vosotros pensáis que son todo islas paradisíacas, champagne y jets privados… No es así. Podría serlo, pero si lo fuera, entonces no eres realmente un emprendedor, sino que estás enamorado de la imagen del emprendedor y la fama. No disfrutas el proceso, y perderás a la larga.

Nadie ha tenido éxito sin una enorme cantidad de trabajo entregada.

Quiero ponerme como ejemplo y mostrar mi verdad de cómo vivir realmente una buena vida balanceada entre trabajo y vida personal. Lo vivo todos los días. Es un honor y estoy agradecido por la oportunidad y poder compartirlo con el mundo.

Averiguar cómo ser políticamente correcto no es la respuesta, averiguar cómo decirle al mundo lo que crees, de una manera respetuosa, entrando en contexto y averiguando lo que el mundo necesita, sabiendo que tienes la responsabilidad de compartir lo que crees, ese es el juego, y eso es un propósito real. Hago incapié en esta idea porque sé que la gran mayoría de millennials no sienten que trabajan con un propósito real en su empleo, y estamos contemplando una transformación del entorno laboral sin precedentes, de los trabajos tradicionales (que se están perdiendo, lógicamente) a la Gig Economy o Economía Freelance. Los jóvenes no trabajan en organizaciones que invierten en una cultura que realmente recompensa ese tipo de comportamiento.

Deberías estar pasando mucho menos tiempo preocupándote por las cosas que te afectarán y sobre las que no tienes influencia alguna, y deberías estar pasando mucho más tiempo averiguando quién eres en realidad, qué se te da bien, qué te gusta hacer. Porque las oportunidades son infinitas. El problema es que tenemos miedo de hacer cosas distintas. Porque la gran verdad es que nos preocupamos más por lo que piensan los demás que de nosotros mismos.

Nos preocupa ser juzgados si fracasamos.

Piénsalo, no es que no puedas, es que no estás dispuesto a retroceder. No estas dispuesto a renunciar a pequeñas cosas por una vida mejor. No estás dispuesto a ser extremadamente más feliz por no dejar de invertir una parte de tu tiempo y dinero en cosas que no necesitas. Esto para mí es alucinante. El hecho de que cosas como el coche, la casa, el salir, las vacaciones, están frenando a la gente de una vida desmesuradamente más feliz, es algo que me fascina.

Tan solo necesitas una decisión, una milésima de segundo para tomar esa decisión, darte cuenta, y no volver atrás. Haz lo que sea: llama a tu abuela, recupera esa relación rota, múdate a otro país… Haz algo que ajuste tu perspectiva para ver lo que realmente está sucediendo en el mundo. Nunca lo hemos tenido mejor.

Tu trabajo llenará una gran parte de tu vida, y la única manera de estar verdaderamente satisfecho es hacer lo que tu crees que es un buen trabajo. Y la única manera de hacer un buen trabajo es hacer lo que te gusta.

La pregunta para mí es: ¿lo quieres durante un año o lo quieres para toda la vida? Esa es la decisión que debes tomar.


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