El movimiento popular frena la remodelación de El Molinar
El puerto balear será reformado pero distará del proyecto inicial que pretendía aumentar un 700% las dimensiones actuales
A lo verano azul en el barco de Chanquete al Molinar tampoco lo moverán. Este barrio surgió a mediados del siglo XIX y destacaba por los molinos harineros, actualmente desaparecidos, y por sus labores pesqueras. El orígen es humilde, gente trabajadora que ha ido pasando las barcas y amarres de generación en generación. Ahora la zona se ha convertido en una de las más concurridas de la ciudad. Tanto turistas como locales disfrutan de paseos en bicicleta y restaurantes a pie de playa.
A lo largo de pocos kilómetros de paseo marítimo se aglutina el Club Marítimo Molinar de Levante, fundado en 1917 y el más antiguo de Baleares, que cuenta con un puerto de 75 amarres y casi diez mil metros cuadrados de superficie. En 2013 apareció por primera vez el proyecto de ampliación del Club, presentado por el mismo, que pretendía multiplicar por siete el tamaño actual, alcanzando, de esta forma, los 315 amarres y 73 metros cuadrados de superficie. En 2017, y gracias a la presión social, fue rechazada la extensión del puerto. Los vecinos, en cambio, propusieron una remodelación que no afectaba la dimensión del puerto actual y, aseguraba, un menor impacto medioambiental.

Gran parte de la opinión pública de El Molinar siempre ha sido reticente a apoyar grandes proyectos que, gracias a su insistencia, ha conseguido que la Autoridad Portuaria de Baleares (APB) destine tres millones de euros a mejorar las instalaciones sin aumentarlas. Debido a la problemática generada por el proyecto de ampliación presentado por el Club Marítimo, la APB presentó un anteproyecto, el Estudio de alternativas para la mejora del entorno puerto-ciudad y de la operatividad en el puerto del Molinar. Como se expone en el documento su objetivo principal es “dar una alternativa óptima y factible para la mejora de la situación actual de la dársena del Molinar y su entorno”. Además, afirman buscar mejoras en la integración del dársena con su entorno urbano y mejorar la operatividad de éste. La problemática principal, según relata la APB, se centra en la fuerte afección de oleajes y corrientes de arenas que complican la seguridad de su bocana, a lo que se le suma la reducción paulatina de su calado.
La intervención actual en el puerto no afectará a las dimensiones, ni a la superficie de lámina del agua e incluso se mantendrá el mismo dique. Como afirmó Rafael Vallespir, presidente del Club Marítimo Molinar de Levante, en diversas entrevistas se vieron obligados a retirar el proyecto de ampliación por la “contestación social”.

La opinión pública, en contra
Entre la oposición a la macroreforma surgió Salvem es Molinar, entre otras plataformas de apoyo a la causa. Debido a la necesidad de paralizar dicho proyecto surgieron dos entidades claves: “Salvem es Molinar” y “Al Molinar, port petit”. Toñi Fernández Díaz, Presidenta de Salvem es Molinar, ronda los 60 años y su forma dulce de hablar sobre el barrio derrocha sentimientos que sólo se encuentran entre aquellos que nacieron y crecieron allí. Su compromiso y labor por la Plataforma, como ella misma afirma, le ha llevado a ‘más de un disgusto en lo psicológico’ tras ver la posibilidad de tener que marcharse del lugar que la vio crecer.

División en el Molinar
Aunque gran parte de la zona apoyara la paralización del macropuerto, hubo asociaciones a favor de la ampliación portuaria. Es el caso de, hasta doce asociaciones deportivas, lúdicas y de vecinos, según afirma el periódico Última Hora de Palma de Mallorca. Entre ellas, destaca el Club de Fútbol Rotlet-Molinar que posiblemente “trasladará su sede deportiva a otra zona de la isla” tras la congelación del propósito inicial, asegura Adrià Vallés, Director Deportivo del club.
“La remodelación del puerto del Molinar era necesaria. La zona no se ha tocado desde principios del siglo XX y el crecimiento del turismo en Baleares es una oportunidad que debemos aprovechar”, ratifica Adrià Vallés
Con tono distendido y preocupado por el futuro del club donde ha jugado hasta convertirse en Director Deportivo habla Vallés: “La zona necesita una reforma sin convertir el barrio en Magaluf”.
El Molinar gana la partida
En febrero de este año se aprobó la remodelación que constará de una inversión de tres millones de euros. Con la intención de evitar el aumento de los usos portuarios y para no crear problemas de accesibilidad y movilidad en el barrio, la APB pretende mantener el número de amarres y el tipo de embarcaciones. En el anteproyecto creado por MC VALNERA y Junquera Arquitectos se exponen tres alternativas de modificación, finalmente se decantan por la que contiene una escollera de protección, relleno del trasdós, dique exento sumergido y trampa de arena. Lucía Fouz Moreno, graduada en Tecnología de la Ingeniería Civil y una de las integrantes del equipo MC VALNERA, ayudó a desarrollar el anteproyecto y afirma que “la elección se justifica alegando que el dique sumergido hará frente a todos los temporales, evitando que el oleaje destruya la estructura, además se modificará el sistema de corrientes para que su impacto contra el dársena sea menor y la movilización de la arena supondrá un impacto medioambiental mínimo”. La construcción de una trampa de arena evitará futuros acercamientos de la bocana.

En el proyecto actual también se prevé modificar el paseo marítimo, «el objetivo es conseguir una espacio de todos, es decir, una transición entre el barrio y el mar», alega Fouz Moreno. Como se afirma en el anteproyecto se pretende «realizar toda la pavimentación con piezas de terrazo, de diferentes geometrías, tamaños y colores». Según la ingeniera la intención es colocar un producto local, fabricado en la isla y que mantenga un respeto con la historia del lugar y su carácter de antaño.
Salvem es Molinar cifró en más de 15.000 las firmas que paralizaron la construcción del puerto en la zona. Esta cifra dobla la población actual (7.400 habitantes) del barrio.
Por otra parte, aunque la reforma actual esté alejada del macropuerto inicial los vecinos no están del todo satisfechos. No tanto por el proyecto en sí, sino por la forma de presentarlo. Toñi Fernández afirma que “todo empezó con silencio”. La presidenta sentencia: “Construyeron una rotonda gigante que facilitaba la entrada y salida de coches e incluso barcos a la zona. Luego se propuso ampliar las calles del paseo para dar cabida a éstos barcos y, finalmente, salió a la luz la intención de crear un gran puerto”.

Han conseguido detener la macroampliación y reducirla a un lavado de cara pero aún así a través de las calles del barrio y en las viviendas a pie de playa del Molinar ondean, con orgullo, pancartas bajo el lema «Al Molinar, port petit» o “Salvem es Molinar”. A pesar de haber alcanzado su objetivo, los balcones siguen vistiendo la misma exigencia para recordar que ni ahora, ni nunca, apoyarán una reforma de tales dimensiones.
