Los tatuajes son para siempre, no como las hipotecas
Nunca deberías tatuarte.
Los tatuajes te atan de por vida. No como un trabajo y una hipoteca. No, no. Mucho peor.
Te arrepentirás de haberte tatuado. No como cuando tu pareja te deja y te das cuenta de que has perdido los dos últimos años en un sin sentido. No, no. Lo del tatuaje, peor.
Los tatuajes te marcan la piel. No como la marca que te deja un trauma, las consecuencias de una mala decisión o una vida de vicio y drogas. No, no. El tatuaje, peor.
Los tatuajes te impedirán acceder a ciertos puestos de trabajo. No como tener críos que no te esclavizan, ni te consumen todo tu tiempo disponible impidiéndote hacer lo que te apetezca. No, no. Los tatuajes te imposibilitarán infinitamente muchas más opciones.
Los tatuajes marcan tu forma de ser, cómo te comportas y cómo te ven los demás. No como tus creencias religiosas, tu ideología política o los convencionalismos sociales que te han sido inculcados por el entorno en el que has crecido. No, no. Los tatuajes los carga el diablo.
Y si ya te has tatuado, te digo una cosa: ya te arrepentirás.

