Evasión

Después de cojer en el piso y en el sillón, mientras se encendía un cigarrito y lo fumaba mirando el techo, dijo:

-Vos pensás que yo me puedo enamorar de vos?

Silencio. Nadie. Nada. Hasta que él hizo un gesto simpático y se escapó de la pregunta con:

-Vos hablás un montón. ¿Tenés idea de cuantas cosas decís por minuto?

Ella se rió, pero seguía esperando la respuesta.

-Tenés que tomar limón, mucho limón, ponele limón a las cosas

-Por qué? -preguntó no muy convencida.

-Porque tiene alcalinizante, el limón alcaliniza. Ponele limón, haceme caso.

-Si, ya sé…

-Comé manzanas también, muchas manzanas. Pensá que no podés tener una sobredosis de manzana, por lo menos dos manzanas por día, con el mate por ejemplo.

-Mate con manzana? Decís? No me tienta mucho.