4 Mins
Al despertar, Viera, seguía con sus dificultades emocionales, con su mascota enferma, sin atreverse a ver en vivo con la persona que le mandaba mensajes y la cortejaba con la atención que se merece un descubrimiento muy valioso y único.
Lo que ella no sabía, ni Aldo, era que ambos no habían interactuado nunca, un dios impredecible y caprichoso había creado todo lo que conocía como planeta hacia apenas unos instantes, solo porque tuvo el impulso y porque podía. Cuando Viera abrió los ojos comenzó a repasar en su mente lo que creía haber vivido, no eran más que recuerdos implantados instantes antes por su creador, así como los de Aldo y los de todos los seres vivos del mundo.
Los ríos sucios y las sequías devastando ecosistemas enteros, las olas rompiendo contra los peñascos , los ancianos con sus dolores, las pinturas de la edad media, los aviones, los problemas sociales y políticos, la mezquindad del ser humano, la evolución de las especies y las historias de amor más épicas, todo apenas existía desde hacía 4 minutos, cuando Viera apagó instintivamente el despertador, deseando dormir 5 minutos más, tiempo mayor al de la edad del recién creado mundo al que ahora pertenecía.
