Tiempo compartido fuera de contexto

Es interesante cómo puede cambiar la opinión o la relación entre dos personas que se ven todos los días, si las ponés juntas las 24 horas por 3 días.

Uno sabe quiénes son los alumnos del colegio pero a veces no se conoce a todos.

No conozco a la mitad de ustedes, ni la mitad de lo que querría, y lo que yo querría es menos de la mitad de lo que la mitad de ustedes se merece.

Fui de campamento con uno de los cursos. Hacía 15 años que no iba a un campamento de este estilo, y tal vez me equivoque pero creo que la relación con los de ese año cambió. Para mejor. Ojalá no sea un efecto temporal.

Algo pasa, obligatoriamente, cuando se convive tanto tiempo seguido con otra persona. Mi primo me contó que cuando estuvo en la armada uno se hacía amigo sí o sí de sus compañeros. Tanto tiempo juntos llevaba a hablar de todos los temas, entonces uno terminaba conociendo al otro en muchos aspectos. Además de compartir la misma categoría y vivir diariamente las mismas cosas.

Algo en menor medida debe pasar en un colegio, ya sean alumnos o docentes.

¿Pero pasaría lo mismo dentro del colegio? No. No creo. Hay que sacar a los alumnos de la rutina diaria porque ahí es cuando cambia su comportamiento. Lo veo en las salidas y convivencias. En los retiros pasa algo distinto, a la noche se portan mal y es cuando uno debe actuar con sutileza y firmeza. Está establecido que a la noche no se duerme -aunque nunca sucedió- porque hay que “hacer algo”. Ese algo puede ser poner música, hablar, comer azúcares, pasarse de cuarto o golpear la pared del mismo para molestar a los otros. Suelen terminar todos igual: se les pide silencio, se les apaga la luz, se saca del cuarto a los que molestan y se los deja de pie, se los amenaza con dormir en el pasillo y finalmente se duermen.

A las 8 de la mañana el que está en ventaja soy yo: me toca despertarlos.