7. No puedo con ellos. 2ª parte

Si los listos resultan completamente odiosos, hay algo que es mucho peor… los listos al volante.

Si recordáis, escribí hace unos días un breve post sobre los conductores agresivos. Aunque no son exactamente lo mismo, frecuentemente se producen cruces entre ambas especies (listos y agresivos).

Sobra decir que los listos al volante hacen gala de una prepotencia que la mitad de las veces se quedaría en nada si el sujeto en cuestión careciese de la protección psicológica otorgada por la carrocería del vehículo.

Si sois conductores/as sabréis de lo que estoy hablando. Escenario: incorporación a la vía que da acceso a una gran ciudad desde una autopista de circunvalación. Hora: punta. Mientras una cola de vehículos circula a 20 por hora en el carril de la derecha, no dejaréis de ver a listo/a tras listo/a que van a toda velocidad y se incorporan de forma suicida en el último momento, haciendo frenar a todos los…

…demás tontos que vamos detrás porque nos apetece llegar tarde al trabajo, o a lo que sea, sufriendo incluso serio riesgo de colisión por culpa del impresentable de turno.

Peor todavía, en el caso de que no les dejen pasar, algunos tienen… el cuajo de pararse en plena autovía, donde el resto de carriles circula con normalidad, hasta que se salen con la suya.

Aunque suelo respetar las leyes de tráfico, -bueno, las leyes en general- en estos casos mi distancia de seguridad se reduce a nanocentímetros. Por el momento no le he hecho ninguna caricia a nadie. Eso sí, tener un auto que se cae a cachos anima cantidad.

Mi cochecito es anti-listos. Como su dueña.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.