No puedo con ellos

Hay personas simpáticas, antipáticas, alegres, melancólicas, reservadas, campechanas, educadas, ceremoniosas, cercanas, atentas, agresivas, agradecidas, apresuradas, gafes, perezosas…

Y luego están los listos, que para mí son categoría aparte. No puedo con ellos.

El listo/a lo es en todos los ámbitos de la vida, pero donde demuestra su verdadera naturaleza es en las colas y salas de espera, que considera como sus feudos por derecho de nacimiento. Ya sea en la panadería, el ayuntamiento o la consulta del médico, el listo/a irrumpe con paso firme y total seguridad, avanzando hacia el mostrador mientras levanta la barbilla, con el ademán propio de esa categoría social superior en la que el resto de vasallos que esperamos pacientemente nuestro turno no estamos encuadrados.

De esta forma intenta ser atendido/a con prioridad sobre los demás…

…tontos que llevamos largo rato de espera porque, al parecer, no tenemos nada mejor que hacer. No hay nada más satisfactorio que el encargado de turno les ponga en su sitio. Las caras de sorpresa e incredulidad no tienen precio, para todo lo demás…

Otra táctica es la del despiste. Ya sea en una cola que no hace honor a su nombre o en un grupo de gente mínimamente desorganizada, el listo/a agazapado aprovecha cualquier resquicio para colocarse de forma inadvertida o creando serias dudas en quien realmente estaba antes que él/ella. En realidad, casi son peores que los anteriores. La reacción cuando son llamados al orden puede ser de dos tipos:

1. Explican que “no se habían dado cuenta” y vuelven a su lugar, con el rabo entre las piernas… (hipócritas) o…

2.- Tratan de discutir y mantener su posición CUANDO TANTO TÚ COMO ÉL/ELLA SABÉIS PERFECTAMENTE QUE SE HAN COLADO Y TIENEN UN MORRO QUE SE LO PISAN (perdón por gritar, pero es que casi me estalla la vena de pensarlo). En esos casos no suelo ceder ni un ápice mi territorio, discuto, grito e incluso he estado a punto de llegar a las barbas o a los moños, dependiendo del caso. Lo reconozco, la situación me supera y estos listos/as consiguen despertar mis instintos más primarios.

En todo caso, los listos suelen crecerse ante las personas apocadas y tienden a ceder ante quien les deja en evidencia con firmeza o cuando tienen que enfrentarse a un grupo.

En el fondo no son más que unos cobardes…