De como controlas un mar embravecido

Hoy te quiero hablar a ti, y contarte algo que tengo atravesado desde hace mucho tiempo en la garganta. No es que me ahogue con él, no es que me cueste vivir si no lo suelto, simplemente quiero que lo sepas porque eso me libera de un extraño «gracias» o un des ubicado «fue por ti»

No me entiendes?, estoy segura de eso, bueno, te lo voy a explicar de la misma forma que me lo explica el corazón cada noche en la que me duermo y no me reconozco, esas noches en las que recuerdo a la viaja yo, al motivo de cada lagrima derramada, a las mil razones de mis noches en vela, que maravillosamente contigo desaparecieron.

Como ya has de saber, no soy una persona fácil, he pasado por mucho amorosamente hablando. Se que todas dicen lo mismo, pero yo si admito la fuente de mis fracasos amorosos: no me valoraba.

Así de simple, no me conocía lo suficiente, no sabia lo que quería ni cuando lo quería, creía que el amor era algo que debía estar ahí para mi, hacerme feliz y no abandonarme nunca. Algo que tenía que conseguir cueste lo que cueste con la persona que yo creía era la indicada, punto, no hay vuelta atrás, es este o ninguno… y fallé.

Fallé por que «este» ya no esta, no fué, no era, y tampoco me hacia feliz, simplemente quería que fuera él, quería que alguien me amara y punto, y dormir con la satisfacción de que «lo tenía» cuando lo único que conseguía era vacío.

Se que te cuesta entenderlo porque no eres como yo, y ese es el punto. Tu no estas desequilibrado como yo, tu si sabes lo que quieres. Dicen que cuando se ha tenido una niñez difícil tu inocente corazón inconscientemente se va marcando, y esas marcas actúan cuando eres adulto, con acciones, temores, costumbres, formas de actuar que no entendemos su por qué pero están ahí, y nos constituyen como la persona que somos. Pues yo traigo el corazón como un queso, de esos que estas llenos de agujeros, así de maltrecha vengo, pero tu no.

Tu eres la persona mas equilibrada que conozco, insólitamente contrario a mi, y así de insólito haces que mi locura se calme, el mar embravecido que soy se vuelve placido contigo, tu logras calmar cada ola, cada rugido, cada indicio de locura y lo conviertes en el mas calmo de los mares.

Tu controlas mi mar embravecido, y por ti conozco la ciencia de vivir sin olas.

Gracias a ti, por que me haces mejor persona solo con ser tu, por que tu tranquilidad me calma, tu racionalidad me hacer ser la mejor versión de mi, por que tu corazón viene entero y limpio, y permites que el agujereado y maltrecho corazón que cargo en el pecho quiera imitarlo, creo que se enamoró del tuyo.

Y yo me enamoro cada vez más de ti, no solo por lo que ya sabes y sospechas, también por este «gracias» que ahora me saco del pecho y estoy segura que ahora entiendes.

Gracias

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