Cambridge Analytica y Facebook son parte de una industria dedicada a explotar nuestros datos

Estos últimos días hemos conocido los detalles de cómo Cambridge Analytica fue capaz de acumular información sobre votantes, a través de una aplicación que recogió datos de más de 50 millones usuarios de Facebook, incluyendo 30 millones de perfiles sicográficos.

Esta es otra historia más de cómo se explotan datos para obtener ventajas políticas. Acá estamos frente a tres historias diferentes:

· Por una parte, partidos políticos y gobiernos continúan intentando acceder a toda la información disponible sobre nosotros, con el objetivo de obtener inteligencia y perfilar a la población, para poder manipularla e imponer sus propias agendas. Y como siempre, los gobiernos no están regulando su propia conducta.

· Por otra parte, es otra historia (más) de cómo la confianza en Facebook ha sido traicionada. Otra historia de cómo Facebook se sigue revelando como una plataforma para acumular datos personales y procesarlos en beneficio propio y de sus socios. Como siempre, su respuesta es pobre y tardía, tendiendo a responsabilizar actores específicos y en cierta medida a quienes usan la plataforma y no la configuran apropiadamente, en lugar de asumir sus propias responsabilidades.

· Pero fundamentalmente es una historia acerca sobre los comerciantes de datos (data brokers). Esta industria es capaz de capitalizar su habilidad de pasar desapercibida, de explotar datos personales sin nuestro conocimiento ni control. Facebook, Cambridge Analytica, y cientos de otras compañías obtienen dinero explotando tus datos.

La diferencia en esta historia son las consecuencias que estamos presenciando. Oficinas han sido allanadas por agencias reguladoras. Precios de acciones han caído. Los cazadores están siendo cazados. Pareciera que los vientos están cambiando de dirección.

Tenemos que seguir avanzando y no retornar al estado inaceptable en el que nos encontrábamos. Esta industria explota a las personas y sus datos, ese es el modelo de negocios que debemos combatir. Algunos ejemplos:

· Los gobiernos buscan obtener estos datos para entender y perfilar a la población. En Privacy International rechazamos el uso de datos de redes sociales e inteligencia para evaluar el ingreso al país por parte del gobierno de los Estados Unidos, y estamos litigando para que agencias del gobierno del Reino Unido no puedan acceder a los datos de redes sociales usando sus poderes de vigilancia.

En el intertanto, plataformas de redes sociales hacen posible estos esfuerzos, que son ciertamente funcionales a sus modelos de negocio.

Cambridge Analytica y Facebook son sólo la parte visible, una pequeña porción de las empresas que usan la explotación de datos como su modelo de negocios. Otro líder en este campo es Equifax, que el año pasado se vio forzado a admitir una filtración de datos que resultó en el robo de 148 millones de registros, debido a la falta de seguridad. Estas personas poca idea tenían de que Equifax tenía datos sobre ellas, tampoco de cómo la empresa obtuvo estos datos, y mucho menos cómo estaba usando o protegiendo esta información.

Esta industria necesita de reglas claras, que protejan a las personas, y que reciban aplicación. Necesita explicar su conducta. Tiene que entregarnos de vuelta el control de nuestros datos. Si no están dispuestos, tienen que irse.

Privacy International seguirá trabajando para que la industria responda por los datos que tienen de ti y que obtuvieron sin tu permiso. Para forzar a los gobiernos a aclarar sus prácticas concernientes a la recogida de información desde redes sociales. Para exigir a los partidos políticos que transparenten su uso de datos personales en procesos electorales.

Al mismo tiempo, estamos presionando por mejorar la protección legal a datos personales alrededor del mundo, y estamos trabajando con los socios de nuestra red internacional en aquellos países que pronto tendrán elecciones. Estamos usando las herramientas legales a nuestra disposición, y persiguiendo que existan nuevas protecciones para prevenir la explotación de nuestros datos. No podemos dejar que esta industria continúe determinando nuestro futuro y que los gobiernos sean cómplices en ello.