C O R A G G I O


Para A.Bianchi.

Hace unos ocho años mi amiga Analia me mostró por primera vez el Budismo. Desde el inicio, uno de los temas que siempre me llamó la atención del estudio budista es “el coraje”.

Como la mayoría de los Venezolanos, ambas decidimos dejar la ciudad donde crecimos y nos conocimos. Hace unos años ella conoció a un Italiano a quien amo (aunque él no lo sepa) y desde entonces viven felizmente en Italia.

A pesar de los kilómetros que nos separan físicamente y la diferencia horaria, el milagro de la tecnología (soy mi abuela) nos permite hablar bastante seguido.

Ambas compartimos una gran pasión por los vinos. Normalmente entre nuestras llamadas se descorcha alguna “Bevanda spiritosa” y podemos pasarlo tan bien como si estuviéramos una al lado de la otra como en otros tiempos.

Analia nació mucho antes que yo. A veces cumple el rol en mi vida de otra hermana mayor. Algunas otras, puedo sentir que su energía arrolladora la hace ver más joven que yo.

Desde que vive en Roma, el cerebro de Analía normalmente opera más en Italiano que en su lengua natal, por lo que gracias apps de idiomas y el mero gusto de aprender cosas nuevas, desarrollé una capacidad momentánea de “comprender” dos lenguas simultáneamente.

Nuestras conversaciones recurrentemente portan algo de los episodios de “letológica” de mi amiga, por lo que un día al contarle algo, ella opinó sobre la situación que conversábamos desde una perspectiva Budista y mencionó “Il Coraggio” con una fuerza que hasta hoy no olvido. Esa misma fuerza que me hizo reflexionar y escribir un rato.

Investigando durante el día un poco (bastante) la etimología de la palabra, me encontré con el Latín “coratĭcum ” y “cor habeo”. Adjetivo derivado de la palabra compuesta “cŏr, cŏrdis “ — corazón (algo especial para los que leímos “Llámame por tu nombre” de André Aciman) y del verbo “habere” — tener. “Avere cuore”. Tener Corazón.

Coraje / Coraggio (así, con fuerza infinita), para algunos tantos, es el sinónimo real de tener la fuerza moral para “echar el corazón por delante”.

Tener coraje, no es la ausencia definitiva de sentir miedo. Forma parte del juicio de que hay algo más importante que el miedo. Implica prestarle amplitud a todo lo incierto de la vida (incluido el peligro y el dolor).
Se convierte en la intervención humana que supera el instinto.
El verdadero estandarte de los sentimientos. Una gran virtud, como lo declara ese origen fuertísimo y genérico que lo une a a nuestro corazón.

Coraggio.
No demorarse más para hacer lo que verdaderamente llena el corazón. Conectarse con lo de uno.Hablar francamente. Cerrarle la ventana al miedo. No pasar todo por el tamiz de lo “políticamente correcto”.

Estar dispuesto a ver eso que no queremos ver.

Desafiarse. Dejar a un lado la adicción de lo conocido.

Llevarte a casa. Amarte de verdad.