#4 Nosotros de Yevgueni Zamiatin

Atención: A continuación se revelan partes de la trama del libro.

¿Por qué este libro? Hablando con un compañero de trabajo sobre las novelas Un mundo feliz y 1984, me recomendó este título, afirmando que era una de las primeras novelas distópicas, publicada varios años antes que las otras. Si ya las novelas de Huxley y Orwell me parecían muy innovadoras y muy críticas, pensé que Nosotros podía ser muy interesante.

¿Qué tal la novela? La novela esta escrita como un diario personal, nos mete en la piel del protagonista. A mi esto me suele gustar porque vives a través de sus palabras.

Sin embargo esta lectura me deja una sensación de amor-odio. A pesar de ser un libro de poco más de 200 páginas me ha costado leerlo ya que no me ha llegado a enganchar. Me recuerda demasiado a las mencionadas Un mundo feliz y 1984, en esencia son muy parecidas. Además por la forma en que está escrita o la forma en la que el protagonista relata los hechos, muchas veces no entendía lo que estaba ocurriendo, no se expresaba con claridad. Por este motivo creo que me he perdido muchos matices del libro, y no lo he llegado a entender en su totalidad. Pero sí que me han llamado mucho la atención la multitud de críticas que vierte la novela, me parecen rompedoras incluso en el día de hoy siguen estando de actualidad, y eso que la novela tiene ya mas de 90 años.

El libro nos sitúa en en un futuro lejano, quizás varios siglos en el futuro, tras una guerra de 200 años. Una guerra que es la revolución que acabó con las revoluciones. Es una sociedad donde el Estado Único rige todos los aspectos de los ciudadanos, que no son tales, si no simples cifras. También se han eliminado todos los sentimientos que hacen a las personas humanas, solo se vive por y para el bien del Estado Unico, o el bien común. La lógica y lo racional es lo que prima en la sociedad, todo lo que es irracional o del pasado está proscrito.

El protagonista trabaja en el Integral, un cohete que expandirá por el universo las bonanzas del Estado Único, su intención es que el diario que escribe viaje en él y sirva de guía a otras civilizaciones menos avanzadas. No obstante, irá relatando a lo largo de los capítulos como es presa de una enfermedad, que le lleva a contradecir todo lo que el Estado Único promueve. Es el mismo patrón que se sigue en 1984, surge un amor imposible, un amor que lleva a la desobediencia o al enfrentamiento contra el orden establecido y el inevitable final

Citas: Aquí destaco extractos del libro que me han gustado o de alguna manera me han llamado la atención. Sin duda lo mejor del libro son las reflexiones y las críticas que hace el autor, a continuación expongo algunos ejemplos. La mayoría de citas son críticas contra las políticas de los estados totalitarios. Esto hace ver que fue todo un visionario, puesto que el libro fue publicado antes del auge de los grandes estados totalitarios como estalinismo, nazismo o fascismo.

otros dos números que no conocía, uno femenino y el otro masculino.

Me llamó la atención la idea de que las personas no sean personas, si no que sean números, y aún me impresionó más que los números puedan tener género. Un número puede ser de muchas formas, ¿pero que sea masculino o femenino? Una idea que me parece inquietante y original. Bien pensado, es lógico que un estado controlador reduzca a las personas a simples cifras y por lo tanto es lógico que las cifras tengan género.

No resulta absurdo que el Estado de aquellas épocas (¡y aquel conglomerado osaba llamarse Estado!) tolerara la vida sexual sin el menor control? Los hombres podían divertirse en el momento que se les antojara y engendraban hijos de la misma forma irracional que los animales, con ciego placer, sin preocuparse de las doctrinas de la ciencia.
¿No es ridículo? Conocían la horticultura, la avicultura y la piscicultura (tenemos unas fuentes históricas de absoluta autenticidad) y, sin embargo, no fueron capaces de escalar el último peldaño de esta escala lógica: la puericultura

Idea o crítica que introduce Zamiatin, equiparar la crianza de números (personas) a la cría de ganado o aves. Deshumanizar el nacimiento y educación de las personas y convertirlo en una cadena de producción. A su vez lo relaciono con el control de la natalidad que llevaron a cabo los estados totalitarios.

Pues los conceptos de libertad y delito están tan estrechamente vinculados como… digamos, por ejemplo, como el movimiento de un avión con su velocidad: si la velocidad de un avión es cero, entonces éste no se mueve; lo cual es absolutamente cierto. Si la libertad del hombre es cero, entonces no comete delitos. El único medio de preservar al hombre del crimen es salvaguardarse de la libertad.

Este razonamiento sobre la libertad me hizo reflexionar, de una forma cruda y con una lógica aplastante justifica la opresión de modo prácticamente irrebatible. Es un axioma.

Nuestros antepasados no experimentaban esto durante los actos religiosos que celebraban. Pero claro, ellos servían a un dios necio, desconocido…, y nosotros, en cambio, veneramos una divinidad conocida hasta en sus más recónditos detalles.
Su dios no les brindaba más recompensa que una búsqueda eterna, martirizante, y a aquel dios no se le ocurría cosa mejor que sacrificarse por ellos por un motivo impenetrable.
Nosotros, en cambio, brindamos a nuestro Dios, al Estado Único, un sacrificio racional

En un libro donde se analiza de forma crítica todo, no podía faltar la religión. En este futuro distópico de la novela, existe la religión que es el propio Estado Único, al que se le teme y venera como a un Dios. Eso sí, es una religión basada en la lógica y la razón, que es a su vez, la del propio estado.

—Malo, muy malo. Por lo visto se le ha formado un alma. […] — ¿Y eso qué?… — tartamudeo — , ¿es peligroso? — Es incurable — me responde. — Pero ¿qué es… un alma? — insisto — . No me la puedo imaginar. — Claro. ¿Cómo podría explicárselo?… No sé… Usted es matemático, ¿verdad?

Resulta cómico imaginarse esta conversación, parece un sketch humorístico. El alma hace a las personas humanas, la existencia del alma no se puede demostrar, no es racional, por lo que es considerado una enfermedad incurable. Una vez más el autor usa una lógica aplastante.

Imaginémonos dos balanzas, una de las cuales contiene un gramo y la otra una tonelada; es como si en una estuviera el «yo» y en la otra el «nosotros» del Estado Único.
Consentir al «yo» cualquier derecho frente al Estado Único sería lo mismo que mantener el criterio de que un gramo pueda equivaler a una tonelada. De ello se llega a la siguiente conclusión: la tonelada tiene derechos, y el gramo deberes, y el único camino natural de la nada a la magnitud es: olvidar que sólo eres un gramo y sentirte como una millonésima parte de la tonelada.

Explicación de forma magistral del concepto o esencia de Nosotros, o bien común. No se puede medir de la misma forma un individuo frente a una comunidad. Es otro razonamiento irrebatible.

Mi querido amigo, eres un matemático, y aun más, eres un filósofo. Por favor, mencióname la última cifra. — ¿Qué quieres decir con esto?… no comprendo… ¿La última cifra? — Sí, la última, la más elevada, la mayor de todas las magnitudes. — Pero, I, ¿no te das cuenta de que todo esto no son más que tonterías? ¿No ves que la sucesión de números es infinita? Así, ¿qué clase de cifra quieres? — ¿Y cuál es la última revolución que tú dices? No existe ninguna revolución final o última, como quieras llamarla, pues la cifra de las revoluciones es también infinita. ¡La última!, parece que esto se ha dicho únicamente para los oídos de unos niños inocentes. Los niños temen al infinito; pero, claro, han de dormir tranquilos y no ser inquietados por nada, esto es lógico…

Uno más de los razonamientos que el autor suelta como verdades absolutas a lo largo del libro. No es lógico decir que hay un numero finito de revoluciones, no hay una última cifra como no hay una última revolución. En cierta forma entiendo que viene a significar que no hay nada inamovible o eterno aunque suene un poco contradictorio. Esta idea me parece muy sugerente ya que el establishment de hoy en día si que parece inalterable.

A aquellos dos, en el Paraíso, se les había puesto ante una alternativa: o dicha sin libertad o libertad sin dicha. Y aquellos ignorantes eligieron la libertad. Era de esperar. Y la consecuencia natural y lógica fue que durante siglos y siglos añoraron las cadenas. En esto consistió toda la miseria de la humanidad.

Es llamativo como plantea la elección, felicidad o libertad. No es posible disfrutar de ambas a la vez. Este el gran tema frecuente en las dictaduras, limitar la libertad en pos de la felicidad.

En el Paraíso, los hombres ya nada desean, ya nada anhelan, allí ya no conocen la compasión ni el amor, allí solamente existen almas dichosas, a las que se les ha extirpado la fantasía con una operación (pues de lo contrario no serían felices

En relación al extracto anterior, Zamiatin narra que el enemigo de la verdadera felicidad es la fantasía, solo se puede ser feliz sin deseo o sin pretensiones, mediante una alienación total.

su rostro no es más que una burbuja reventada por un pinchazo; arrugada y vacía. De aquel agujero, como de una herida, gotea algo por encima de sus mejillas. Lenta y oscuramente voy comprendiendo: son lágrimas.

Dura y emotiva descripción.

Ahora sé algo que ignoraba hasta ahora: la risa puede tener dos bases fundamentalmente distintas. Puede ser el lejano eco de una explosión interior; como si hubieran estallado unos cohetes azules, rojos y dorados como en una traca divertida, o los jirones de un cuerpo humano destrozado

Me gusta como Zamiatin describe la risa, asociándola a dos estados: al júbilo y a la desesperación.

Vocabulario añadido: frufrú, ciencia Taylor, sierpe, Tamerlán, reductio ad finem, hexámetro, exangüe, esmerilado, inerme.

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