Amiga escoba

Mi prima pequeña de 3 años me ha contado que tiene una amiga en casa, que es la escoba y que ya no le tiene miedo, pero que antes le tenía. Se trata de una escoba eléctrica redonda que barre todo el piso y me ha dicho que habla, pero que solo dice dos cosas: iniciando la carga de la batería y empezando a barrer la casa. Ella dice que a veces juegan al escondite y al pilla-pilla, que le gustaría que tuviera más conversación, pero que también está bien así, no le disgusta que hable poco porque es una amiga que siempre la escucha. Esta historia es real, son amigas, y me parece muy bien. Al fin y al cabo, integrar a los robots a nuestra vida emocional es algo que pasará tarde o temprano y hoy, en este caluroso día de julio, y gracias a mi prima he decidido que por qué no, que no está tan mal tener amigos no humanos, dejar de tener miedo a los datos y a los robots y acariciar plásticos y metales en vez de pieles con poros y vello. Mediados del 2017 a raíz de tan natural amistad entre mi prima y su escoba, parece una excelente fecha para normalizar que los androides están ya para quedarse y para invocar que empiece ya cuanto antes el futuro de la ciencia-ficción.

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