México, país sede de la censura y la impunidad.

Con el reciente despido de Carmen Aristegui y la bomba mediática que esto ha resultado, decidimos exhortar a no olvidarnos de conservar la memoria histórica que es tan necesaria para este país y es que como bien leí en el libro “País de mentiras” de Sara Sefchovich que cita a Pablo González Casanova por su libro “La democracia en México”, deberíamos: ‘reconocer nuestra realidad, acabar con los fantasmas que nos asustan, con las simulaciones, (…), con la falsa idea de que la mejor manera de amar a México es ocultar sus problemas’, por lo que consideramos es vital seguir al pendiente de las estadísticas y hechos verídicos que nos están recordando a gritos sobre la situación en este país que no está nada bien, misma que nuestros gobernantes se empeñan en minimizar, enviándonos mensajes ‘de que en México, todo es próspero y no pasa nada’ e incluso a nosotros mismos, se nos olvida con sólo voltear la cabeza y si no me creen, volteen a analizar las tendencias en redes sociales y cómo se nos olvidan los incidentes con cualquier vestido multicolor que nos pongan enfrente (marca Román, con la polémica “#TheDress”).

Imagen del caricaturista JM

De acuerdo con datos de Reporteros sin Fronteras, nuestro país es lamentablemente uno de los más peligrosos en todo el mundo para que un periodista ejerza su labor. Claro, estamos hablando de un periodista que sea crítico, veraz, profesional y que no esté coadyuvando en las labores ‘sucias’ del gobierno. Como fue el caso de Aristegui, que afortunadamente aún no ha llegado a límites mayores que atenten contra su integridad. Pero hay que preocuparnos por aquellos periodistas que no tienen una figura tan mediática y que de forma independiente y alejada de los reflectores y nuestra atención, también han denunciado y por ello, los han amenazado, amedrentado o asesinado, víctimas del crimen organizado y las autoridades corruptas, que para el caso, son la misma organización coludida.

Me sorprende ver en los rankings en una nota de Excélsior de diciembre del año pasado en el que nos encontramos en ¡EL SEXTO LUGAR MUNDIAL! , somos uno de los primeros diez países donde se asesinan más periodistas por el ejercicio de sus labores de comunicación y denuncia ciudadana y estamos además, a la par de países que sí se encuentran en conflictos armados. Entonces, ya no me cuadra la información, ¿somos o no un país próspero y seguro como se encargan de restregárnoslo nuestros gobernantes en sus ‘spots’ televisivos? Porque para estar al nivel de Israel, Siria, Pakistan, Afganistán e Irak según datos de la organización con sede en París, que se encarga de defender la libertad de prensa, Campaña Emblema de Prensa (PEC, por sus siglas en inglés), es que la situación no es como nos la pintan y la que queremos creer.

Atentado contra la periodista Karla Silva, en Silao (imagen: Diario 19)

Y es que la falta de memoria colectiva que vivimos en la que nos indignan las noticias por el día en que son tendencia en redes pero al día siguiente se nos olvidan, me alarma en demasía, como fue el caso del atentado al semanario francés ‘Charlie Hebdo’. Esperemos que las estrategias de comunicación que se estén usando para el caso Aristegui sean efectivas, porque para otros periodistas no lo ha sido, tal como nos lo indica el portal de noticias, Animal Político:

María Elizabeth Macías, alias “La nena de Laredo”, jefa de redacción del diario “Primera Hora” de Nuevo Laredo que fue encontrada muerta, semidesnuda y decapitada en plena calle de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Junto a sus restos, había teclados de ordenador y un mensaje que advertía a los demás qué podía sucederles. O sea, los homicidas, ¿se preocupan por darle mensajes y escenas terroríficas a la ciudadanía? Y vaya que les ha funcionado pues estamos en pánico por muchas razones. Como se pueden dar cuenta, a muchos de nosotros ni nos sonaba el caso porque los medios se encargaron de que este asunto saliera en unos cuantos sitios independientes. (Funte: The Globe and Mail y CNN)

(Imagen: La Vanguardia))
(Imagen: The Globe and Mail)

Humberto Millán Salazar: encontrado en agosto de 2011 con un tiro en la cabeza entre unas parcelas de un municipio de Culiacán, al salir de las oficinas junto con su hermano, conductor de la cadena Radio Fórmula. ¿Quién se ha hecho responsable? ¿Cuándo lo difundieron? ¿Dónde están los culpables? Son las constantes preguntas que hacemos los ciudadanos cuando nos enteramos de los crímenes y a las que jamás obtenemos respuestas. (Fuente: IFEX.org)

(Imagen: Noticias GGL)
(Imagen: Al Margen)

Yolanda Ordaz de la Cruz: la periodista apareció degollada a las cuatro de la mañana, tirado en las calles de Boca del Río, Veracruz. Se hablaba que ella ya había sido amenazada por seguir las causas del asesinato de otro periodista. Fue abordada después de que salía de su casa hacia su trabajo en su carro como lo hacía de forma habitual. Nos escandalizamos por la forma en que suceden estos asesinatos pero como ciudadanía pronto olvidamos y dejamos de exigir a las autoridades la resolución de los casos. Un caso más al que se da ‘carpetazo’ como los miles y miles que conocemos, simplemente la cifra nada despreciable de 40 mil muertos desde diciembre de 2006 debido al narcotráfico, según cifras de Reporteros sin Fronteras.

(Imagen: Cuartooscuro)

En la siguiente edición, seguiremos recordando temas polémicos que nos darán mucho de qué hablar, recordar e indignarnos para no olvidar que seguimos siendo uno de los países más mortíferos del continente americano y no sólo para los periodistas, sino para todo aquel que esté en contra del régimen operante, inundando al país en un mundo de corrupción y encrucijadas que lo convierten en un infierno para la libertad de expresión y un campo ideal para la violencia. Debería alarmarnos la impunidad en la que vivimos y si no podemos realizar mucho, por lo menos deberíamos ser más críticos e informados con respecto a nuestra situación.