Antonio en la redacción de Univisión en Estados Unidos.

Antonio Cucho: “El mundo periodístico, en Perú al menos, está totalmente desvinculado de la tecnología”

Fue uno de los cofundadores de Ojo Público, a comienzos de 2014, y actualmente trabaja en la unidad de investigación de datos de Univisión, en Estados Unidos. Su preocupación actual: pasar de un periodismo de datos descriptivo a uno que explique más. Y mejor. Este es un relato resumido de su carrera.

por Patricio Contreras.

Como a los 21 años empecé a trabajar en el equipo de desarrollo del grupo La República, dueño del diario La República en Perú. Dentro de todo esto — de trabajar en la parte del back-end de una plataforma de noticias — nació un interés más grande por el periodismo.

Yo tenía un interés personal por entender temas sociales. Entender cómo de alguna manera se puede mejorar la vida de las personas. Una especie de sueño, como muchos tienen. Cuando conozco un poco más de las tecnologías que se usan para trabajar en noticias, es ahí cuando realmente siento que puedo hacer algo mucho más que simplemente darle soporte a una plataforma de noticias, de que mi conocimiento y las habilidades que yo tenía podían sumar a un equipo periodístico, podían ayudar, podían facilitar las cosas, mejorar las maneras de narrar historias.

En el 2012 empecé a entrar un poco más en el tema periodístico. Empecé a aprender más del periodismo de datos. A finales de 2012 ganamos una hackatón regional, a nivel de América Latina. Con un equipo de amigos en Perú creamos una red de sensores medioambientales con hardware libre, con software libre, en esa línea de transparentar información. Pero en este caso era apertura de información que ni siquiera estaba disponible en ningún caso, porque era información medioambiental. Nosotros empezamos a recolectar esta información a través de estos módulos de hardware que habíamos creado en el 2012.

Gracias a este proyecto y a que ganamos este premio, a mí me invitaron a participar en una conferencia de datos abiertos en el 2013, que fue en Uruguay. Es ahí donde realmente entendí mucho más lo que era el trabajo del periodismo de datos. Había una sala dedicada solamente a juntar programadores y periodistas. En este caso, los que estaban dirigiendo esa aula eran Miguel Paz con Mariano Blejman. Los dos estaban como fellows del ICFJ en ese momento. Entonces, “ah, tú eres programador” y te juntaban con periodistas. Era la primera vez que yo realmente trabajaba con periodistas.

En el grupo La República, si bien yo trabajaba en la parte de desarrollo, del back-end de la plataforma, nosotros no teníamos interacción con los periodistas. El que se encargaba de la recolección de información y esas cosas era el coordinador. Nosotros no teníamos un contacto con el periodista o insights de ellos para la plataforma o cómo mejorar o cómo proponer cosas. Ahí entendí primero que el mundo periodístico, en Perú al menos, está totalmente desvinculado de la tecnología. Era como que unos le daban servicios a los otros, simplemente. Un equipo que le brindaba servicios a los periodistas.

Con front-end nos referimos siempre al desarrollo de cara al usuario, lo que el usuario finalmente va a recibir, el output del producto. El diseño, la parte de usabilidad, la parte de implementación de la web de cara al usuario. Y cuando hablamos de back-end, hablamos de los sistemas traseros que el usuario no ve pero que producen o generan información para el usuario, como las bases de datos, como códigos de extracción o códigos que realizan análisis estadísticos para mostrar cifras, para mostrar gráficos.

Fue como a mediados de 2013 cuando decido renunciar al grupo La República. Ahí empiezo a formular cuál iba a ser el rol que yo quería tener para poder promover y organizar jornadas de capacitación e involucrar a periodistas en el trabajo con datos abiertos. Entonces comenzó Open Data Perú, que fue un proyecto de comunidad que fundé en Perú a finales del 2013, para, primero, promover el involucramiento de programadores en la apertura de datos abiertos gubernamentales. Identifiqué eso porque Perú tenía una ley de transparencia desde el 2002. Todas las entidades tienen que publicar distintos tipos de información, pero lo hacen en el formato que sea y eso dificultaba realizar análisis o reutilizarlos.

El primer evento que realicé con Open Data Perú fue el Open Data Day, que se celebró el 22 de febrero del 2014. Con ayuda de varios compañeros invitamos a programadores, periodistas, tratamos de mandar mails por todos lados. Fue una jornada divertida y novedosa, algo que no se había hecho en Perú antes. No fue algo tan grande, pero tuvimos un día de charlas muy interesantes y de mucho aprendizaje. Fue ahí donde yo conozco al equipo de Ojo Público, a Óscar Castilla, que es el director ejecutivo, y a David Hidalgo, que es el director periodístico. Empecé a explicar cuál es el trabajo que yo estaba jugando en Open Data, qué cosas estábamos haciendo, de sistematizar datos. Coincidimos en que ellos estaban creando un nuevo proyecto, estaban ideando Ojo Público y vieron en mí un partner con el perfil que ellos buscaban. Yo estaba muy loco por empezar a trabajar con periodistas. Realmente era lo que yo quería hacer: aprender.

Empezamos con una serie de capacitaciones junto a todo el equipo: Óscar, David, Nelly [Luna Amancio] y Fabiola [Torres]. Porque ellos venían de un entorno de papel, del impreso. No venían con un chip muy digital, porque casi no trabajaban en plataformas digitales. Yo venía con un background mucho más grande porque ya había trabajado en el equipo de desarrollo, conocía un poco más de las estrategias digitales de la plataforma, de tecnologías fáciles de implementar. Como éramos un medio que recién íbamos a empezar a publicar y todo eso, desde la definición de tecnología yo traté de que todo este ambiente fuera mucho más ágil.

El primer proyecto fue “Cuentas juradas”, una base de datos que recopilaba información sobre las declaraciones juradas de alcaldes y exalcaldes de Lima Metropolitana, y lo juntamos todo en una plataforma. Cualquier persona podía entrar, seleccionar su distrito y conocer a los alcaldes y exalcaldes que se están candidateando para esa elección. Tú entrabas, veías un perfil, veías unas estadísticas que te mostraban los incrementos en los patrimonios que habían declarado, versus los años que habían estado en el gobierno. Empezamos a construir la plataforma, trabajamos en distintas partes. Ese proyecto fue el principal aprendizaje que tuve con Ojo Público, porque aprendí desde todo el proceso periodístico, el workflow que ellos usaban, una especie de pipeline que tratamos de definir para trabajar con datos.

La parte más compleja no fue desarrollar algo o programar cosas, sino, primero, entender cómo trabajar con el periodista, de qué manera hablarle o explicarle. Cuando yo hablaba una palabra técnica, explicárselo a ellos, y cuando ellos me hablaban de algo, yo trataba de preguntarles y aprender. Eso era lo que yo quería: entender. Si yo básicamente iba a terminar dándoles servicios nada más, iba a volver a lo mismo que estaba haciendo antes.

En el 2014 yo les propongo a los chicos de Ojo Público formar el capítulo de Hacks/Hackers Lima. Al inicio empezamos a hacer una serie de eventos, cada mes juntábamos periodistas y la verdad es que sí, juntamos muchos periodistas, como a 50, 60 periodistas. Estábamos en el contexto de las elecciones, entonces hacíamos conversatorios, cómo podíamos aportar a las elecciones desde la tecnología para transparentar todos estos procesos. La comunidad se fue generando durante el 2015, pero ya desde el año pasado, 2016, nosotros — casi los mismos integrantes de Ojo Público eran los integrantes del board de Hacks/Hackers — decidimos dar un paso al costado y poner a nuevos miembros en el board.

La cantidad de medios independientes que están apareciendo están dando espacios a que se creen este tipo de dinámicas de trabajo entre programadores y periodistas. Vamos a un buen ritmo. Y el contexto es importante, porque cada vez hay más información y los casos o las situaciones de vulnerabilidad como la corrupción, la delincuencia, la pobreza y todo eso nos permiten tener temas para trabajar de manera constante. En Perú, por ser un país con muchos recursos naturales, el tema de las industrias extractivas nos da para trabajar y para seguir generando mayores contenidos. Y sobretodo porque ya hay más tecnologías que se están usando para monitorear este tipo de lugares, deforestación y ese tipo de cosas. Nos permite hacer una combinación entre tecnología y periodismo.

Acá en Estados Unidos los medios grandes son los que tienen las iniciativas. Y tienen la delantera. En Latinoamérica son muy pocos los medios grandes que tienen. Puedo resaltar a La Nación de Argentina que, como medio grande, tiene una unidad de periodismo de datos y le mete muy fuerte y son muy reconocidos. Al menos en Perú los medios grandes son los que menos atención le ponen a ese tema y son los medios independientes los que llevan la delantera.

Ahora acá en Estados Unidos estoy mucho más interesado y mucho más dedicado a aprender metodologías para investigar, un poco más de estadística. Aquí el trabajo con periodismo de datos ya no es tan descriptivo como normalmente lo hacíamos en Perú, como “te cuento una historia desde las cifras”. Acá tratamos de desmenuzar esas cifras, meter un poco más de estadística, cruzarlo mucho con otros tipos de metodologías o papers que investigadores están publicando aquí. Esa es una gran ventaja: en Estados Unidos el panorama académico es muy grande que uno se puede alimentar mucho de eso. Si no hay información o si necesitas analizar otro tipo de información que no está pública, y encuentras un paper, te contactas con el académico y te reenvía la base de datos. Hay esas ventajas acá. Y eso es una parte muy interesante, porque me da más espacio no solamente para dedicarme a lo tecnológico sino que ir aprendiendo un poco más sobre estas metodologías de investigación.

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