Las escuelas de periodismo ya no importan… pero Amy Webb tiene algunas ideas para renovar su utilidad

En septiembre y octubre de 2012 reseñamos una serie de artículos del Nieman Lab sobre las escuelas de periodismo y cómo podían mejorar el trabajo que estaban haciendo. Ahora compartimos algunos apuntes del libro “How To Make J-school Matter (Again)”, de Amy Webb, Nieman Fellow en la Universidad de Harvard. El siguiente punteo es un brevísimo resumen de su investigación y, ojalá, un punto de partida para discutir sobre el trabajo que se está haciendo — estamos haciendo — por acá. Si bien es un texto para la realidad universitaria estadounidense, algunas de sus observaciones y análisis pueden aplicarse a las instituciones chilenas y latinoamericanas.

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Sobre Amy Webb

Las escuelas de periodismo no tienen suficiente poder al interior de sus comunidades universitarias. Por ejemplo, las bonificaciones por publicaciones son decisiones externas a los departamentos o facultades.

Matt Waite, profesor de la University of Nebraska-Lincoln, dice: “Muchos de nosotros trabajamos antes como periodistas. No ascendimos en el mundo académico. Tendemos a buscar posiciones de liderazgo en nuestra profesión, no dentro de la universidad”.

A diferencia de carreras como ciencias o ingenierías, es difícil que las facultades de comunicación o de periodismo accedan a financiamientos externos.

Un decano de una facultad dice: “La administración de la universidad no entiende la naturaleza cambiante de las herramientas para contar historias. Tengo que recordarles siempre que no somos el departamento de literatura”.

El desarrollo curricular no está al mismo ritmo que la cambiante realidad del periodismo. Los cambios deben superar evaluaciones internas y externas. Y eso puede garantizar la calidad pero también puede paralizar las modificaciones.

Una sugerencia de Webb para comunicar y destacar el valor de la enseñanza periodística: crear cursos relevantes para la universidad, no sólo para la carrera que se imparte.

Los profesores hora o externos (adjunct professor) son la conexión con el mundo profesional del periodismo, pero carecen de habilidades pedagógicas. Deberíamos agregar que los profesores de planta tampoco tienen formación docente.

La “permanencia” (tenure) de los académicos de planta no es el problema, como muchas veces se dice en Estados Unidos: hay que valorarlos por su experiencia en la academia así como se valora la experiencia profesional de los profesores hora.

Palabras de Robert Kegan, profesor de la Harvard Graduate School of Education: “Para desbloquear el potencial para el cambio, los decanos deben crear una revolución, un sentido de urgencia, y motivar a sus departamentos a ir hacia los límites”.

Tres prioridades de la malla curricular

Línea de formación en artes liberales: pensamiento crítico, sociología, escritura, macro y micro economía, estadísticas, razonamiento matemático, literatura comparada, antropología cultural, religiones y culturas.

Línea periodística: no segmentar por medio (como diario, televisión o digital). Enseñar la historia de Silicon Valley, legislación de medios (con estudios de casos actualizados), modelos de negocios para medios, audience engagement, diseño de noticias, investigación intensiva (minería de datos, evaluar fuentes, usar algoritmos), programación básica. Los cursos de reporteo estándar deben ser reemplazados con cursos más enfocados, que sirvan para todo el campo periodístico mientras evoluciona; el énfasis tiene que estar en la narrativa periodística. Además, se deben proveer técnicas de reporteo: cómo obtener bases de datos, documentos, solicitar información pública, realizar investigaciones y entrevistas, obtener y entender registros de propiedad, fallos judiciales, archivos policiales. ¿Cuáles serían los cursos electivos más avanzados? Diseño, interactividad, periodismo de datos.

Dos semestres de “newsroom co-op”: crear una “cooperativa” con los estudiantes y profesores. Es decir, un medio de comunicación que entregue habilidades del mundo real en un ambiente significativo, que provea una publicación a la comunidad, y que promueva alianzas externas. Así se puede involucrar a los profesores planta y a los profesores hora. Los estudiantes deberían rotar en los distintos cargos del medio (mejor que en una práctica profesional) tal como los estudiantes de medicina rotan por las distintas especialidades en los hospitales. Con esto pueden obtener una perspectiva única y empática antes de empezar sus prácticas profesionales.

Y una frase de Webb para cerrar:

“En esta era de la información, cualquier persona con una conexión a internet puede llamarse periodista. Entonces, ¿qué diferencia hace realmente un título en periodismo? En un futuro muy cercano debemos trabajar colectivamente y tenazmente para hacer que este grado importe más, no sólo dentro de los círculos de periodismo, sino que para los miembros de la comunidad académica, para quienes están en los medios de comunicación y en el ecosistema tecnológico, y para los que participan en la economía del conocimiento”.