Cómo el “Brexit” ayuda a los extremismos

Si algo ha marcado el 2016 y, en general, la historia de Europa no es otra cosa que esos más de un millón doscientos mil votantes que decidieron la salida de Reino Unido de la Unión Europea, tras más de cuarenta años en ella. A pesar de que ni los peores resultados auguraban que el “Brexit” triunfaría, ha sido, quizás, la necesidad de David Cameron de quitar votos a la oposición en 2013 lo que ha supuesto que, ya no solo geográficamente, sino también políticamente, Reino Unido se convierta en una isla.

Lo más llamativo de este referéndum es la diferencia de opinión entre los más mayores y los más jóvenes, pues ha sido el voto de estos primeros lo que ya ha cambiado radicalmente el futuro de los segundos, tal y como se puede ver a continuación.

Y aunque todavía el pueblo británico está en disposición de dar un paso atrás, el no hacerlo va a traer consecuencias negativas en todos los planos de la sociedad, no solo para los británicos, sino también para los ciudadanos europeos que vivan y/o trabajen en Reino Unido.

De entre todas estas consecuencias, la primera de todas –a pesar de que no podemos saber todavía si va a beneficiar o no a los ingleses– ha sido la dimisión de Cameron, quien anunció su renuncia, primero delante de su domicilio en Downing Street y, posteriormente, ante la reina Isabel, porque no va a “liderar un cambio con el que está en desacuerdo”. Y esto en el plano político, pues en el económico, la futura fragmentación de la Unión Europea ha hundido las principales bolsas del continente, así como el valor de la libra, cuyo valor se ha devaluado a niveles no vistos desde la década de los 90. Ahora mismo, y lejos de la situación que hemos vivido durante años, el valor del euro está por encima de la libra, por lo que los trabajadores españoles en Gibraltar son los más afectados por esta situación.

Pero sin duda, el principal resultado de este referéndum es el temido “Efecto dominó” que se espera, por un lado, en el resto de países de la UE donde los extremismos y, en especial, los partidos euroescépticos tienen un peso importante sobre la política nacional. Y por el otro, en la propia Gran Bretaña, pues existen rumores de que Irlanda quiere reunificarse con el Norte y Escocia ya ha pedido otro referéndum para continuar en la Unión Europea, pues la mayoría de su población votó en contra del “Brexit”.

¿Y si ahora los veintiséis países restantes de la Unión deciden llevar a cabo referendos iguales al británico? Todavía ninguno ha seguido la estela de RU, pero porque es pronto, pues ayer mismo Marine Le Pen, líder del Frente Nacional francés y euroescéptica hasta la médula, celebraba en Twitter “el triunfo de la libertad” y hacía un llamamiento al pueblo francés para consultar la permanencia o no en la UE de Francia, donde el rechazo a la Unión se ha visto aumentado casi un 10% en menos de un año. 
Y además de en Francia, la Liga Norte italiana de Matteo Salvini también hacía un llamamiento a la consulta al pueblo italiano, contraponiéndose así a su Gobierno, que proclamaba “Viva Italia. Viva Europa”. Tampoco podemos olvidarnos de Holanda, donde el líder del Partido Para la Libertad, Geert WIlders, llamaba a las urnas al pueblo holandés; Es hora de un referéndum holandés”, reclamaba en su cuenta de Twitter.

Pero, ¿por qué este deseo de convocar consultas para salir o no de la Unión Europea? En primer lugar, por el impulso que han cogido, en los últimos años, los partidos de extrema derecha que abogan por un nacionalismo radical, muy diferente a los Nacionalismos del siglo XIX, apoyándose siempre en el miedo y en la desesperación de la población durante una situación de crisis como la que estamos viviendo. En segundo lugar, la amenaza yihadista que sacude Europa desde los atentados del pasado noviembre en París, que no han hecho otra cosa que aumentar la xenofobia y, concretamente, la islamofobia (cosa que, por cierto, es lo que Daesh busca imponer). Y en tercer y último lugar, por las oleadas masivas de refugiados que huyen de la situación atroz que viven en sus países, pues son muchas las personas que consideran que miles de yihadistas están entrando en nuestro territorio camuflados entre las masas y rechazan las cotas que Bruselas ha impuesto.

Aquí en España, más allá de la preocupación del Ministro de Exteriores por que la bandera española vuelva a ondear en Gibraltar y las palabras de Pedro Sánchez, que afirmaba que “esto es lo que ocurre cuando se consulta a la ciudadanía”, los líderes de los cuatro partidos políticos predominantes han expresado su deseo de permanecer en la UE, aunque cada uno con su propio matiz ideológico. 
¿Podría ocurrir lo mismo en España? Podría, pero parece ser que nuestros políticos no son muy amigos de referendos, porque a nadie se le preguntó si se quería a España dentro o fuera de la Unión Europea ni si se estaba de acuerdo o no con tener una monarquía. Sin embargo, la principal duda recae en si el “Brexit” afectará a los resultados de las elecciones de mañana y cómo lo hará.

Por tanto, por si no teníamos poco con el outlet de pactos que se va a abrir en España desde que mañana conozcamos los resultados electorales, a ello se le suma ahora otro posible de referendos a nivel europeo. Y esto solo beneficia a los partidos de extrema derecha.