“Ayer de regreso a casa escuche en una plática de combi un «Ojalá mi madre fuera así» mientras yo pensaba «Ojalá la mía estuviera. Para poder rodearla en un abrazo al llegar y los domingos ir juntas a misa. Darle un beso cercano a la oreja y decirle bajito "TE AMO AMORE". Poder mirarla a los ojos, a esos ojos hermosos. Poder oír su voz y poder acariciarle las manos, esas manos tan suaves que tanto echo de menos y que fueron el último recuerdo que me llevé en el alma del hospital.
Porque yo no le pediría que cambiara algo, ni su manera de ser... Nada. Tan sólo que nunca se fuera, porque la casa está llena de su ausencia sin ella y hace tiempo que no retengo en los pulmones su olor. Y parece que se está yendo de mí en cada espiración... Y yo tan sólo pensaba que ojalá la mía volviera..."
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