Fruta de Las Caderechas

quintanAopio
Feb 6, 2018 · 8 min read
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Manzano de la variedad ‘Diputación’, en el valle de Las Caderechas (Burgos).

INDICE


Una tierra fértil y un especial microclima son las principales características que dotan al valle burgales de Las Caderechas de las condiciones idóneas para la práctica agrícola. Situado en un extremo resguardado de la comarca de La Bureba, las tierras de labor de este valle se dedican principalmente al cultivo de frutales y productos de la huerta.

Especialmente abundantes son los manzanos y cerezos, así como reconocidos sus frutos por tres factores: su especial localización interior (protegidos de los vientos dominantes), la altitud del terreno (a más de 600 metros) y los tipos de variedades aquí cultivadas (cada una con sus especiales características). Confluencia de circunstancias éstas que confieren a sus productos de cualidades ciertamente apreciadas por los consumidores.

1. Explotación de la tierra

El cultivo y recolección se realiza -en su mayor parte- de manera familiar en parcelas de tamaño reducido, como atestigua el hecho que se las denomine: “piezas”; resultado de la partición continuada de las tierras que se ha venido haciendo tradicionalmente entre sus herederos. Por el contrario y en las partes altas del valle, el tamaño de las parcelas (o “fincas”) resulta significativamente mayor, debido a que la plantación extensiva de los frutales ha sido más reciente que en las localidades bajas.

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Explotación de frutales, en las proximidades de Huéspeda (Burgos).

El cultivo de frutales es ancestral en Las Caderechas, teniendo ya constancia de la existencia de terrenos dedicados a este fin en documentación conservada de principios del siglo XI; en la que se hace referencia a ellos como “manzanales”.

El ‘Catastro del Marqués de la Ensenada’ recogía -a mediados del siglo XVIII- la siguiente información relativa a una de las localidades del valle, que nos sirve de perfecto ejemplo de los usos de la tierra y los cultivos que se daban aquí ya por aquel entonces:

“En las tierras y viñas que quedan declaradas hay plantados árboles frutales, como son manzanos, perales, cerezos, guindales, melocotones, ciruelos y nogales … los manzanos y perales están plantados la mayor parte en las tierras de regadío y algunos en las de secano y viñas, y las demás especies en las otras de secano”.

2. Mercados de la fruta

Hoy en día la salida del producto es rápida, con destino a grandes plazas como: Burgos, Bilbao y Vitoria; así como más diversificado el destino final del producto, abasteciéndose con él a los mercados de fruta y a la industria confitera.

Antiguamente, eran los propios productores y tratantes de la zona los que por su cuenta -mediante el uso de caballerías- acercaban la fruta a plazas de proximidad, como Poza de la Sal, y a otras de mayor distancia, tales como: Santander, Burgos, Peñaranda y Roa.

Las Caderechas ha sido tradicionalmente tierra de ‘arrieros’, especialmente pueblos como: Cantabrana, Bentretea, Tamayo o Castellanos; quienes transportaban mercancías con destino preferente a puertos del Cantábrico, a fin de retornar con productos aquí no disponibles, como eran los pescados.

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Parador de Agustín González, en el trazado del “Camino del pescado” (Villalta, Burgos).

3. El cultivo de la manzana

La recolección de la manzana en Las Caderechas se realiza normalmente durante los meses de septiembre y octubre, dependiendo de la climatología y de la variedad. La recogida del fruto se realiza de forma manual y su conservación resulta natural, sin el uso de cámaras de mantenimiento o maduración. Se distinguen así dos tipos en función de su fecha de salida al mercado: manzana de ‘temporada’ (hasta el 1 de noviembre) y de ‘bodega’ (a partir de esa fecha).

Se cultivan aquí distintas variedades, como por ejemplo: ‘Royal Gala’, ‘Golden Delicious’, ‘Diputación’ y ‘Starking’. De todas ellas, la primera en ser recogida es la de tipo ‘Diputación’, la cual por su disponibilidad temprana se la califica de “agostera”. Se trata ésta de una variante menos habitual de la ‘Reineta’, que resulta crujiente y muy jugosa.

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Racimos de manzana ‘Reineta’ del valle de Las Caderechas (Burgos).

La variedad ‘Golden Delicious’ se distingue por su especial finura, jugosidad y dulzor (recogida a partir de mediados de septiembre). La ‘Starking’ y la ‘Royal Gala’ llaman la atención por su color rojizo, siendo distinguible la primera (variante de la ‘Red Delicious’) por su forma más alargada y aspecto oscuro e intenso, frente al tono rojo-anaranjado de la última.

Anteriormente, el tipo predominante en la zona era la manzana ‘Esperiega’ o ‘Espiriega’ (manzana de Ademuz, Valencia) la cual se caracterizaba por su buena conservación y durabilidad, lo que permitía ser consumida muchos meses después de su recolección. Por su floración tardía, evitaba las posibles heladas y la recogida podía retrasarse hasta bien entrado el mes de noviembre. Hoy en día casi desaparecida, esta variedad se distingue por las pequeñas manchas rojizas en el lado expuesto al sol, su jugosidad y especial dulzor, aunque también (eso sí) por su carne excesivamente prieta y dura.

Precisamente, ‘Esperiega’ viene a describir a aquel fruto que “espera” para ser consumido (incluso hasta el verano siguiente a su recolección), a diferencia de lo que se dice merecidamente de otros cultivos más delicados como la ‘pera’.

Actualmente la variedad más sobresaliente es la manzana ‘Reineta’ (del francés “Reinette”, la reina de las manzanas). Su característica acidez, acompañada de un alto contenido en azúcares, la hace especialmente apreciada en el mercado. La recolección se realiza durante el mes de octubre y se presenta aquí principalmente en dos de sus muchas variantes: la ‘Reineta blanca’ (más ácida) y la ‘Reineta gris’ (más equilibrada y con su herrumbre o moteado característico).

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Cartel de la Feria de la Reineta 2017 (imagen: turismoburgos.org).

La manzana del valle -desde el año 2004- cuenta con el reconocimiento a su calidad por parte de la Junta de Castilla y León, a través de la distinción de la Marca de Garantía: ‘Manzana Reineta del valle de Las Caderechas’.

De forma aplanada (más ancha que alta) e irregular, la manzana ‘Reineta’ sigue madurando después de ser recogida (fruto climatérico) y adquiriendo progresivamente un color amarillento que se torna, finalmente, en intenso; pasando (así mismo) de un sabor más ácido a cada vez más dulce. Su conservación es buena en lugares con condiciones ambientales apropiadas (poca luz, humedad baja y temperatura constante), pudiendo alargarse su consumo hasta la primavera.

4. La cereza y sus variedades

La fecha de recolección de la cereza en Las Caderechas es tardía (de junio a agosto, dependiendo de las distintas variedades) lo que aporta al fruto el equilibrio entre dulzor y acidez que lo hace tan característico. Este retraso en la maduración, además de asegurarle más horas de sol y -por lo tanto- de azúcares, deja a la cereza de Las Caderechas en una posición de mercado ventajosa en esas fechas avanzadas del año.

La temporada nacional suele comenzar en abril, siendo mayo y junio los meses principales. Por contra, la recogida en Las Caderechas se inicia en junio y se prolonga durante los meses posteriores, de manera que -según va bajando la producción nacional- ésta se incorpora a pleno rendimiento.

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Racimos de cerezas del valle de Las Caderechas (Burgos).

Son varios los tipos de cerezas que aquí se cultivan, destacando entre todos ellos la ‘Fresona’ (o tipo Napoleón) y la ‘Negra tardía’ (también conocida como Roja de milagro o Lampe). En este sentido, cada variedad dispone de sus propias características organolépticas, con diferencias apreciables de sabor, olor y presencia.

Otras clases que también aparecen en Las Caderechas son: ‘Burlat’ y ‘Summit’ (las variedades más tempranas), ‘Stark Hardy Giant’, ‘Sunburst’, ‘Rainier’, ‘Van’, ‘Guinda Garrafal’ y ‘Lapins’ (ésta última, la más tardía de todas).

Desde el año 2004, la cereza del valle dispone también del reconocimiento de calidad por parte de la Junta de Castilla y León, a través de la distinción de la Marca de Garantía: ‘Cereza del valle de Las Caderechas’.

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Frutales en flor, en el valle de Las Caderechas (Burgos).

De enorme valor y especial interés es el que despiertan durante su floración los cerezos y el resto de frutales del valle, quienes por su elevado número y especial vistosidad suponen un enorme -y cada vez mayor- reclamo de visitantes todas las primaveras.

5. Otros frutos de Las Caderechas

Aunque no tan abundantes y afamados como los anteriores, muchos otros son los frutos que también se cultivan en el valle de Las Caderechas, como por ejemplo: ciruela, melocotón, higo-breva, jerba, níspero, membrillo, uva y pera.

Podemos encontrar aquí diversas variedades de pera, con diferencias apreciables en la forma, color, sabor, textura y fecha de recolección. Entre las más habituales, destacan las de tipo: ‘Blanquilla’ (finales de agosto), ‘Duquesa’ y ‘Matute’ (septiembre), ‘Conferencia’ (principios de octubre), ‘Roma’ y ‘Cuchillo’ (ambas, de invierno).

Otras variedades menos frecuentes de pera son: ‘Buena Luisa’, ‘Limonera’ y ‘Moratini’ (todas ellas de maduración temprana); mientras que entre las de tipo invernal, hay que nombrar también la pera ‘Pasacasana’, de larga conservación.

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Viña cultivada y apoyada en espalderas (Quintanaopio, Burgos).

Especialmente jugosos resultan las ciruelas y melocotones, distinguiéndose bien sus tipologías en función del tamaño, forma, color y proporción de dulzor-acidez. Entre los melocotones destaca especialmente la ‘Pavía’, por su gran porte y vistosidad. En relación al grado de agarre de la pulpa al hueso, tienden a diferenciarse entre los melocotones ‘duraznos’ (popularmente conocidos como “rumiaderos”) y los ‘abrideros’, éstos de separación más sencilla que los anteriores.

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De izqd. a dcha. y de arriba hacia abajo: nueces (Juglans regia), jerbas (Sorbus domestica), almendras (prunus dulcis), avellanas (Corylus avellana), nísperos (Mespilus germanica) e higos (Ficus carica).

Los frutos secos están presentes en la zona, tanto de forma silvestre como cultivados; siendo la ‘nuez’ y la ‘avellana’ las especies más abundantes. En menor medida, podemos encontrar también aquí campos de ‘almendras’.

Por su parte, la ciruela cultivada (del, Prunus domestica) presenta tres variedades principales: la 'Claudia' (redonda y dulce, con su verdor característico), la ‘Regañada’ (alargada, amarga y de tono amarillento) y la 'Rosa' (de un tamaño mucho mayor, sabor equilibrado y de color rojo-morado). Parecida a esta última resulta la ciruela silvestre o ‘endrina mayor’ (del, Prunus insititia) de un tamaño muy inferior y un amargor sensiblemente superior.

Por último apuntar que, además de las tierras dedicadas a la huerta y al cultivo de frutales, el paisaje de Las Caderechas se encuentra mayormente dominado por el monte y bosque mediterráneo, por lo que su territorio es también rico en frutos silvestres, así como en plantas aromáticas y medicinales de diverso tipo.


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Jorge Plaza Bárcena

Asociación de Productores y Comerciantes de Las Caderechas (web).

“Catastro del Marqués de la Ensenada (1750–1754)”, de Somodevilla y Bengoechea, Zenón (consulta: Portal de Archivos Españoles — MCyD).

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