Fruta de Las Caderechas

Manzano de la variedad ‘Diputación’, en el valle de Las Caderechas (Burgos).

Una tierra fértil y un especial microclima son las principales características que dotan al valle burgales de Las Caderechas de las condiciones idóneas para la práctica agrícola. Situado en un extremo resguardado de la comarca de La Bureba, las tierras de labor del valle se dedican principalmente al cultivo de frutales y productos de huerta.

Especialmente abundantes son los manzanos y cerezos, así como reconocidos sus frutos por tres factores: su especial localización interior (protegidos de los vientos dominantes), la altitud del terreno (a más de 600 metros) y los tipos de variedades aquí cultivadas (cada una con sus especiales características). Confluencia de circunstancias éstas que confieren a sus productos de cualidades ciertamente apreciadas por los consumidores.

Explotaciones

El cultivo y recolección se realiza -en su mayor parte- de manera familiar en parcelas de tamaño reducido, como atestigua el hecho que se las denomine: “piezas”; como resultado de la repartición ancestral de tierras que se ha venido haciendo entre sus herederos. Por el contrario, en las partes altas del valle, el tamaño de las parcelas (o “fincas”) es mayor, debido a que la plantación extensiva de frutales ha sido más reciente que en las localidades bajas.

Explotación de frutales, en las proximidades de Huéspeda (Burgos).
El cultivo de frutales es ancestral en Las Caderechas, teniendo ya constancia de la existencia de terrenos dedicados específicamente a este fin en documentación conservada de principios del siglo XI (referidos como “manzanales”).

El “Catastro de Ensenada” recogía la siguiente información -a mediados del siglo XVIII- relativa a uno de las localidades del valle, que sirve de perfecto ejemplo de los usos de la tierra y los cultivos que se daban aquí por aquel entonces:

…en las tierras y viñas que quedan declaradas hay plantados árboles frutales, como son manzanos, perales, cerezos, guindales, melocotones, ciruelos y nogales.
…los manzanos y perales están plantados la mayor parte en las tierras de regadío y algunos en las de secano y viñas, y las demás especies en las otras de secano.

Mercados

La salida del producto hoy en día es rápida, con destino a grandes plazas como: Burgos, Bilbao y Vitoria; así como diversificado el destino final del producto, abasteciendo con él a los mercados de fruta y a la industria confitera.

Antiguamente, eran los propios productores (o tratantes de la zona) los que por su cuenta, mediante el uso de caballerías, acercaban la fruta a mercados de proximidad (como Poza de la Sal) y de mayor distancia, tales como: Santander, Burgos, Peñaranda o Roa.

Las Caderechas ha sido tradicionalmente tierra de ‘arrieros’ (especialmente pueblos como: Cantabrana, Bentretea, Tamayo o Castellanos) que transportaban mercancías con destino preferente a puertos del Cantábrico, a fin de retornar a su vuelta con productos aquí no disponibles, como eran los pescados.
Parador de Agustín González, en el trazado del “camino del pescado” (Villalta, Burgos).

Manzana

Su recolección -siempre manual- se realiza normalmente durante los meses de septiembre y octubre, variando en función del año y de la variedad. Su conservación se realiza de forma natural, sin el uso de cámaras de mantenimiento o maduración, distinguiéndose de esta manera dos tipos en función de la fecha de salida al mercado: manzana de ‘temporada’ (hasta el 1 de noviembre) y de ‘bodega’ (a partir de esa fecha).

Se cultivan distintas variedades, como por ejemplo: ‘Royal Gala’, ‘Golden Delicious’, ‘Diputación’ y ‘Starking’. De todas ellas, las primeras en ser recolectadas son las de tipo ‘Diputación’, las cuales por su disponibilidad temprana se las denomina (en otras latitudes) como “agosteras”. Se trata ésta de una variante menos habitual de las reinetas, crujiente y muy jugosa.

La variedad ‘Golden Delicious’, se distingue por su especial finura, jugosidad y dulzor (recogida a partir de mediados de septiembre). La ‘Starking’ y la ‘Royal Gala’ resultan especialmente llamativas (ambas) por su color rojizo, siendo distinguible la primera (variante de la ‘Red Delicious’) por su forma más alargada y tonalidad más oscura e intensa que el rojo-anaranjado de la última.

Racimos de manzana ‘Reineta’ del valle de Las Caderechas (Burgos).

Anteriormente, el tipo predominante en el valle era la manzana ‘Esperiega’ (o manzana de Ademuz), caracterizada por su buena conservación y durabilidad, lo que la permitía poder consumirse muchos meses después de su recolección. Por su floración tardía evitaba las posibles heladas y su recogida bien podía retrasarse hasta entrado el mes de noviembre. Hoy en día casi desaparecida, se distingue por las pequeñas manchas rojizas en el lado expuesto al sol, su jugosidad y especial dulzor, aunque (eso sí) de carne prieta y dura.

Precisamente, ‘Esperiega’ viene a describir a aquel fruto que “espera” para ser consumido (incluso hasta el verano siguiente a su recolección), a diferencia de lo que se dice merecidamente de otros frutos más delicados como la ‘pera’.

Actualmente la variedad más sobresaliente -por encima de ninguna otra- es la manzana ‘Reineta’ (del francés “Reinette”, la reina de las manzanas). Su característica acidez, acompañada de un alto contenido en azúcares, la hace especialmente apreciada por el consumidor. La recolección se realiza durante el mes de octubre y se presenta -principalmente- con dos de sus variantes: la ‘Reineta blanca’ (más ácida) y la ‘Reineta gris’ (más equilibrada y con su herrumbre o moteado característico).

Cartel de la Feria de la Reineta 2017 (imagen: turismoburgos.org).

De forma aplanada (más ancha que alta) e irregular, la manzana ‘Reineta’ sigue madurando después de ser recogida (fruto climatérico) y adquiriendo progresivamente un color amarillento que se torna, finalmente, en intenso; pasando (así mismo) de un sabor más ácido a -progresivamente- más dulce. Su conservación en lugares con condiciones apropiadas (poca luz, humedad baja y temperatura constante) es buena, pudiendo alargarse su consumo hasta la primavera.

La manzana del valle -desde el año 2004- cuenta con el reconocimiento a su calidad por parte de la Junta de Castilla y León, a través de la distinción de la Marca de Garantía: ‘Manzana Reineta del valle de Las Caderechas’.

Cereza

Su fecha de recolección es tardía (de junio a agosto, dependiendo de las distintas variedades) lo que aporta al fruto el equilibrio entre dulzor y acidez que lo hace tan característico. Este retraso en la maduración (además de asegurarle más horas de sol y, por tanto, de azúcares) deja a la cereza de Las Caderechas en una posición ventajosa en esas fechas del año.

Racimos de cerezas del valle de Las Caderechas (Burgos).
La temporada nacional de recolección suele comenzar en abril, siendo junio y julio los meses principales. La recogida en Las Caderechas se inicia en junio y se prolonga durante los meses posteriores, de forma que -según va bajando la producción nacional- ésta se muestra, por contra, a pleno rendimiento.

Son varios los tipos de cerezas que aquí se cultivan, destacando entre todos ellos la ‘Fresona’ (o tipo ‘Napoleón’) y la ‘Negra tardía’ (también conocida como ‘Roja de milagro’ o ‘Lampe’). En este sentido, cada variedad dispone de sus propias características organolépticas, con diferencias apreciables de sabor, olor y presencia.

Otros tipos de cereza que también aparecen en Las Caderechas son: ‘Burlat’ y ‘Summit’ (las variedades más tempranas), ‘Stark Hardy Giant’, ‘Sunburst’, ‘Rainier’, ‘Van’, ‘Guinda Garrafal’ y ‘Lapins’ (ésta última, la variedad más tardía de todas).

Desde el año 2004, la cereza del valle dispone también del reconocimiento de calidad por parte de la Junta de Castilla y León, a través de la distinción de la Marca de Garantía: ‘Cereza del valle de Las Caderechas’.
Frutales en flor, en el valle de Las Caderechas (Burgos).

De enorme valor y especial interés es el que despiertan durante su floración los cerezos y el resto de frutales, quienes por su elevado número y especial vistosidad suponen un enorme -y cada vez mayor- reclamo de visitantes todas las primaveras.

Otros frutos

Aunque no tan abundantes (y afamados) como los anteriores, muchos otros son los frutos que también se cultivan en el valle de Las Caderechas, como por ejemplo: ciruela, melocotón, higo-breva, jerba, níspero, membrillo, uva y pera.

Sobre esta última, encontramos aquí diversas variedades de pera (Pyrus communis), con diferencias en forma, color, sabor, textura y fecha de recolección. Entre las más habituales, destacan las de tipo: ‘Blanquilla’ (finales de agosto), ‘Duquesa’ y ‘Matute’ (septiembre), ‘Conferencia’ (principios de octubre), ‘Roma’ y ‘Cuchillo’ (ambas, de tipo ‘invierno’).

Otras variedades menos frecuentes de pera son: ‘Buena Luisa’, ‘Limonera’ y ‘Moratini’; todas ellas de maduración temprana. Mientras que de tipo invierno, hay que nombrar también la pera ‘Pasacasana’, ésta de larga conservación.
Viña cultivada en espalderas (Quintanaopio, Burgos).

Especialmente jugosas resultan las ciruelas (Prunus domestica) y melocotones (Prunus persica), distinguiéndose los distintos tipos en función de su tamaño, forma, color y proporción de dulzor-acidez. Entre los melocotones destaca especialmente la ‘Pavía’, por su gran porte y vistosidad; mientras en relación al agarre de la pulpa al hueso, tiende a diferenciarse entre los ‘Duraznos’ (popularmente conocidos como “rumiaderos”) y los ‘Abrideros, éstos de separación más sencilla que los anteriores.

De izqd. a dcha. y de arriba hacia abajo: nueces (Juglans regia), jerbas (Sorbus domestica), almendras (prunus dulcis), avellanas (Corylus avellana), nísperos (Mespilus germanica) e higos (Ficus carica).
Los frutos secos están presentes en la zona, tanto de forma silvestre como cultivados; siendo la ‘nuez’ y la ‘avellana’ las especies más abundantes. Aunque en menor medida, podemos encontrar también aquí campos de ‘almendras’.

Por su parte, la ciruela cultivada presenta tres variedades principales: la 'Claudia' (redonda y dulce, con su verdor característico), la ‘Regañada’ (alargada, amarga y de tono amarillento) y la 'Rosa' (de un tamaño mucho mayor, sabor equilibrado y de color rojo-morado). Parecida a esta última resulta la ciruela silvestre (Prunus insititia), aunque de un tamaño muy inferior y un amargor sensiblemente superior.

Por último apuntar que, además de las tierras dedicadas a la huerta y al cultivo de frutales, el paisaje de Las Caderechas se encuentra mayormente dominado por el monte y bosque mediterráneo, por lo que su territorio es también rico en frutos silvestres, así como en plantas aromáticas y medicinales de todo tipo.

En relación: “La huerta en Las Caderechas”.

Texto e imágenes: Jorge Plaza Bárcena

Fuente: Asociación de Productores y Comerciantes de Las Caderechas (web).