Nuestros días hábiles

Aún no puedo creerlo, te veo nuevamente,
pareces algo extraña, pero muy conocida,
dudo en cómo actuar, la inercia del pasado me lleva a ti pero el tiempo ha hecho muy bien su trabajo.
No has venido sola, traes la bolsa llena de nostalgia, vestida de azul y con un toque delicado de labial.

Aún siento cierta reticencia en creer que este momento es real, este encuentro con probabilidades nulas. ¿No es acaso algo efímero lo que contemplo? ¿No es una vez mas el típico sueño en el cual te encuentro por enésima vez y que por enésima vez me arrancará el corazón de manera intempestiva, dando lugar a ese hueco que con tanta dedicación me esfuerzo en llenar con sentimientos sustitutos, aunque sea para tratar de engañarme?
Mi manos trémulas lo confirman, no, no es mi némesis una vez más, esta vez, incluso casi puedo volver a sentir la misma frecuencia en la cual nuestros corazones sintonizaban mientras tu imagen quedaba grabada en mis ojos, las palabras sobran, eres tú, lo sé, aquí estas frente a mí.

De pronto el pasado también toma asiento, platica lo que ha quedado intacto…algo comienza a estorbar, algo conocido, un dolor de antaño, duele aquel día hace años…
Duele más lo que no dije, duele más todo lo que callé, lo callé todo…
Era una montaña, era del peso de un desierto,
era el sentimiento de no ser correspondido (al menos eso pensaba), y lo conservé todo para mí, y una parte aún la cargo, aún me abruma, aún tortura.

Porque ahora ambos miramos al pasado y sabemos que de haberlo dicho, la historia tendría que cambiarse, no serían dos historias separadas, sería solo una.
Hemos crecido, y ahora que rememoramos aquella tarde en que nos separamos, siento que te he perdido una vez más.
Y ambos sabemos que nuestros errores, los reclamos y los celos,
eran solo parte de lo inmenso que sentíamos.
En aquellos años… éramos inexpertos, un poco más tontos, un poco más impulsivos, un poco más irracionales… un poco más jóvenes.

Con más ansias que con tacto y con más torpeza que elegancia, atino a pedirte que te sientes. ¡Qué difíciles son los protocolos cuando estas fuera de ti mismo!

Todo parece volver a la calma otra vez, volteo a verte mientras estás sentada a mi lado, han pasado años y sigues siendo muy bella, pero esta distancia todavía parece nueva.
Mientras la lluvia cae, y el oxígeno se siente nulo, los sentimientos se asfixian,
mientras tus ojos se diluyen cuando hablo, mi corazón se aplasta, y quiere recuperarte.
Pero nuestras vidas han cambiado…
quisiera quedarme continuo e invariable,
reconstruir nuestras horas faltantes,
quisiera reescribirnos por completo.
Pero en este mismo instante la vida parece ingrata
y nos declara que nuestros días hábiles se terminaron,
porque hubo días enteros que desperdiciamos,
nuestra vigencia ha expirado.
La vida me declara que tus risas, tus muecas, y tus locuras ya no son mías, le pertenecen a alguien más.

neanra

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