Un lugar al que llamamos Apaxtla

Creditos de foto del equipo de Focálika: https://www.facebook.com/focalika/

Hay un lugar donde germinó mi semilla,
donde me cuidaron mientras crecí,
donde me amaron más de lo que merecí.

Hay un lugar entre montañas 
al cuál regreso para encontrarme conmigo mismo,
para no olvidarme de mí, 
para recordar quien fui,
para saber quién debo ser.

Hay un lugar donde no hay rascacielos,
donde aún hay casas de cartón, techos de teja roja,
donde algún gato sube ahí para saludar a una luna hermosa.

Hay un lugar donde hace años me sentí millonario teniendo 20 pesos.
… un lugar que produce leche, requesón, y quesos.

Hay un lugar donde respiro recuerdos, 
respiro caricias que fueron,
de aquellos amados que hoy ya no están.

Hay un lugar que me vio sonreír locamente, 
que me vio formarme,
un lugar que cobijó mi aprendizaje.

Hay un lugar donde trepé y estudié entre las ramas de cirianes,
donde descansé bajo la sombra de parotas,
donde bebí de un ojo de agua que tenía
el agua más pura, limpia y cristalina que jamás probé.

Hay un lugar donde jugué entre almendros.
Un lugar donde tuve los mejores maestros,
Porque las plantas no pueden crecer
sin la tierra y el abono correcto eso es tan obvio.

Hay un lugar donde caminé por sus campos,
donde comí frijoles en sus llanos que sabían mejor que
cualquier corte de carne.

Hay un lugar donde se me subió uno que otro tlalzahuate,
donde vi crecer calabazas, frijol, chile y elotes,
que me enseñó a valorar lo que se tiene,
a ser feliz con poco, y a trabajar para lograr lo que quieres.

Hay un lugar donde trabajé desde niño,
un lugar que me infundió el respeto por
la naturaleza conviviendo entre vacas, cerdos, chivos y caballos.
Donde he visto caminar venados,
al sol ser aprovechado por iguanas…
Y donde veo animales que no puedo ni nombrar,
…algunos nombres sólo mi padre sabe pronunciar.

Hay un lugar que se transforma con la lluvia:
los montes se vuelven verdes, 
la ventana se transforma en un portal al infinito,
y donde por las noches las luciernagas vuelan al ritmo
marcado por los grillos.

Hay un lugar donde aprendí que todo se aprovecha,
nada se desperdicia, todo se respeta.

Hay un lugar donde encontré cuentas de jade prehispánico,
un lugar de historias y de mitos.

Un lugar donde hubo tiempos de pánico, de tristeza y dolor.
un lugar del cual muchos se fueron, 
algunos aún lo recuerdan.
Muchos lo abandonaron, y otros más hasta lo olvidaron.

Hay un lugar que a mí me atrapó y me ató con cadenas…

Un lugar, entre tamales nejos de hojas de milpas, 
la dulzura de un pan con nieve.
Entre moles de colores y sabores diversos,
una gastronomía de combinaciones raras y exóticas
dignas de un restaurante de tres estrellas Michelin.

Hay un lugar, que es tan sencillo que puedes conocerlo en un día,
pero tan complejo para entenderlo durante toda una vida.

Hay un lugar donde siempre regreso,
hay un lugar que a veces comparto, que a veces lo guardo
como un tesoro, como la joya que es…

Un lugar al que simplemente nombramos: Apaxtla.

neanra